Desde 2023 esta cooperativa pionera nuclea a guardaparques formadas en la Universidad Provincial de Córdoba al servicio de la conservación de áreas protegidas.

Por Anouk Rubini
Pachaka es la primera experiencia cooperativista de mujeres y diversidades guardaparques de Córdoba.
La cooperativa nace en el año 2023 en Sierras Chicas, tras un proceso de organización comunitaria. Varias guardaparques estudiantes y egresadas de la UPC (Universidad Provincial de Córdoba) trabajaban en la Reserva de la Defensa de Ascochinga, un área natural protegida, de forma intermitente, estacional e informal.
Durante aquel año este grupo conoció a otras guardaparques recientemente egresadas. El encuentro hizo posible poner en común la problemática de la inserción laboral, como guardaparques y también como mujeres en una profesión «históricamente masculinizada», explica la presidenta de Pachaka y guardaparque Florencia Lucarelli, en declaraciones a Córdoba en Común, La Ranchada.
Gracias a la voluntad común y con ayuda de otras cooperativas, Pachaka se conformó como asociación: actualmente provee apoyo a guardaparques en áreas protegidas y realiza proyectos de educación ambiental comunitaria en Sierras Chicas.
Problemas colectivos, soluciones colectivas
Las guardaparques fueron desempeñando estrategias comunes ante ese registro compartido de vulnerabilidad laboral y falta de legislación sobre la reserva. Pensaron cómo querían ejercer su profesión y tomaron las riendas: charlas grupales, experiencias de organización colectiva, planificación y gestión de tareas.
La presidenta cuenta la importancia que tuvo en ese proceso la inspiración y guía que recibieron de compañeras de otras cooperativas, especialmente deChaski, a la hora de formalizar a Pachaka como organización.
Chaski es una cooperativa de vecinos locales comprometidos por la conservación ambiental. Cooperativas en red, ayudándose mutuamente: Chaski les presentó a las guardaparques la posibilidad de conformar una cooperativa, las instruyó en el cómo hacerlo y para qué.
Los principios cooperativos de solidaridad y horizontalidad resonaron entre quienes luego decidirían conformar Pachaka: tanto estudiantes de la tecnicatura como guardaparques recibidas.
Denise Gatica, miembro de Pachaka, explica el por qué de la decisión de conformarse en cooperativa y no otra forma laboral. Para Gatica, «el interés, la voluntad y el acompañamiento» fueron clave en el proceso. Juntarse entre todas, identificar esos problemas que las atravesaban en su inserción laboral en esta profesión y darle una forma organizada al deseo común de mejores condiciones. El «amadrinamiento» de Chaski, como expresa Gatica, hizo posible ese sueño.
Hijas de la universidad pública
Quienes forman Pachaka son estudiantes y egresadas de la Tecnicatura Universitaria en Guardaparque, gratuita y pública, disponible en la Facultad de Turismo y Ambiente de la UPC. Son tres años de formación teórica y práctica intensiva.
Lucarelli remarca que la universidad tiene una mirada integral sobre la conservación ambiental, entendiendo todas sus dimensiones: la natural, cultural, material e inmaterial, a la par que pone en el centro el trabajo grupal y el intercambio con otrxs. Esa perspectiva fue parte de lo que inspiró a estas guardaparques a considerar el cooperativismo como camino posible y valioso.
«El cooperativismo nos permite seguir siendo un colectivo por el bien común, para un beneficio mayor», destaca la presidenta de Pachaka, y afirma: «Siempre vamos a defender a la Universidad Pública que nos formó y agrupó«.
La cooperativa está integrada por socias y voluntarixs, y cada año hay más personas interesadas en participar. Al trabajo de campo que realizan, le suman el ser un espacio de difusión de la profesión de guardaparque: explican qué se estudia, a dónde hacerlo y por qué es importante este trabajo.
Por ahora la misión de Pachaka es local, abocada al corredor ecológico de Sierras Chicas. «Son áreas que comparten problemáticas, proyectos, conservación: es la cuenca, es el bosque, son también las comunidades que lo forman», explica Gatica, aunque aclara que la cooperativa aspira a extenderse al territorio provincial y por qué no, a todo el país.
El trabajo de Pachaka comenzó en la Reserva Natural de la Defensa de Ascochinga y duró tres años. Hoy, el trabajo de la cooperativa en esta zona está en pausa (aunque otras personas sostienen sus actividades). La presidenta explicó los motivos: Pachaka fue creciendo como organización pero los procesos administrativos en esta área protegida no siempre acompañan.
Turismo en áreas protegidas: la necesidad de un Estado presente
Lucarelli comenta el fenómeno turístico masivo, especialmente en verano, que se hace presente a lo largo de todo el corredor de Sierras Chicas.
Además de la función propiamente de guardaparque, también esta la de atención al visitante. Distintos municipios convocaron los servicios de Pachaka, especialmente como apoyo en temporada alta a las y los guardaparques con posiciones fijas en estas áreas, principalmente en Salsipuedes y en la Reserva Hídrica Los Quebrachitos.
«Tiene que haber un Estado presente, esos cargos tienen que estar ocupados (…) son el personal específico para ese trabajo. Nosotras hacemos un apoyo a esto y queremos potenciar que siga habiendo más puestos y se comprenda la necesidad de que haya guardaparques», enfatiza Lucarelli.
Gatica, coordinadora del trabajo en Los Quebrachitos, profundiza en la función de Pachaka: complementar la atención de guardaparques en temporada alta recibiendo visitantes, brindando información y acompañando procesos educativos sobre conservación, desde la propia formación profesional en tanto ellas mismas también son guardaparques.
Dentro de esta cooperativa hay roles estables administrativos y de comunicación, definidos a principio de cada año; y otros dinámicos, sujetos a cada proyecto en donde se las solicita, como puede ser el armado e instalación de cartelería o la construcción de senderos.
Cuando llega un proyecto a Pachaka, sus miembros (en este momento, el núcleo fijo lo componen cuatro mujeres) lo discuten y designan quién lo realiza. Todas tienen las competencias específicas para el trabajo, pero se reparten atendiendo también a la disponibilidad y energía de cada una, porque en esta era de pluriempleo, las socias de Pachaka no son la excepción.
El equipo es pequeño pero su coordinación es cercana, efectiva, horizontal y sincera. Cuando es temporada baja y la cantidad de visitantes disminuye, la cooperativa trabaja en otras necesidades, como el diseño de programas educativos y el fortalecimiento de vínculos con la comunidad: participación en ferias, visitas a escuelas, «siempre en coordinación con los municipios y sus necesidades», aclara Gatica.
Los municipios serranos contratan a Pachaka mediante convenios de trabajo temporales y colaborativos, «con mucha libertad de acción: confiando de dónde venimos, de la formación que tenemos, que vamos a poder resolver lo que se pide y lo que amerita ese esfuerzo», concluye Lucarelli.
Una necesidad compartida, una respuesta asociativa y vinculada a realidades locales: Pachaka reúne las voluntades de profesionales, cooperativas, instituciones y ciudadanxs al cuidado y conservación de nuestra casa común.

