En un contexto de crisis económica y ajuste, la cooperativa Otra Córdoba propone una forma distinta de pensar la gestión: desde el territorio, con lógica cooperativa y compromiso social. Acompañando a organizaciones de la economía social y solidaria, articulan saberes técnicos y políticos para fortalecer el trabajo genuino, la producción local y la democracia.

Otra Córdoba es una cooperativa de trabajo integrada por profesionales de las ciencias económicas y del Derecho que nació en la ciudad de Córdoba con un objetivo claro: acompañar y fortalecer organizaciones de la economía social y solidaria desde una lógica territorial, cooperativa y profundamente política. La iniciativa surge de años de trabajo junto a cooperativas, asociaciones civiles, mutuales, clubes y proyectos comunitarios que necesitaban algo más que servicios aislados: un equipo que comprendiera sus tiempos, desafíos y formas de organización.
Otra Córdoba: gestión cooperativa con impacto social y territorial
El nombre no es casual. Desde la cooperativa explican que su apuesta es construir “un modelo de desarrollo local más justo, cooperativo y sostenible, donde la gestión económica esté al servicio del impacto social”. En esa línea, destacan que su trabajo parte de una convicción central: “El desarrollo material y humano de las ciudades, localidades y comunidades se construye a partir del trabajo articulado entre múltiples saberes”.
Su propuesta se basa en un abordaje integral y personalizado. Brindan servicios de contabilidad y administración para entidades sin fines de lucro, armado de balances y estados contables, asesoramiento impositivo y laboral con enfoque cooperativo, gestión institucional y trámites ante organismos de control, formulación y rendición de proyectos de financiamiento, diseño de costos y planes de negocio, y capacitaciones para equipos de trabajo y consejos de administración.

A diferencia de un estudio contable tradicional, Otra Córdoba trabaja desde el territorio hacia la gestión. Al ser una cooperativa, comparte el mismo lenguaje y la misma lógica que las organizaciones que acompaña, articulando lo técnico con lo social, lo económico y lo institucional, y pensando estrategias de sostenibilidad a mediano y largo plazo.
Una tarea que excede lo técnico
Desde Otra Córdoba subrayan que su trabajo no puede pensarse únicamente en términos administrativos. “Las ciencias económicas y del Derecho constituyen un eslabón fundamental para impulsar procesos de desarrollo sostenibles y virtuosos”, señalan a El Resaltador. En ese sentido, remarcan que vivir en sociedad implica cumplir reglas comunes, con un Estado que actúa como rector mediante normas impositivas, legales y contables.
“Estos marcos son indispensables para garantizar el funcionamiento democrático, la correcta asignación del gasto público y privado, y la transparencia de todos los actores intervinientes”, explican. A la vez, advierten que cuando estos principios se vulneran, “se generan distorsiones que afectan el diseño y la implementación de las políticas públicas, deteriorando la política y debilitando la democracia misma”.

Por eso, desde la cooperativa asumen que la formalización contable, legal e impositiva no es neutral. “Nuestros saberes en materia de costos, determinación de precios, flujos financieros y planificación económica fortalecen la producción que genera trabajo genuino y consolidan organizaciones más sólidas”, afirman. En ese marco, Otra Córdoba se posiciona como un actor de articulación estratégica entre la comunidad organizada y el Estado.
Cooperativismo: una respuesta estructural
En un contexto de crisis económica y ajuste, el cooperativismo y la economía social cumplen un rol clave. Sin embargo, desde Otra Córdoba advierten que no debe entenderse solo como una salida coyuntural. “En los últimos años, tanto en Córdoba como en Argentina, estas formas de organización vienen desempeñando un papel protagónico y sostenido en la generación de trabajo, ingresos y tejido social”, destacan.
Según explican, cuando el mercado formal entra en crisis, la búsqueda de alternativas se vuelve casi natural, sobre todo frente a un modelo laboral que ofrece salarios bajos, extensas jornadas, escaso descanso y un horizonte previsional incierto. “Hoy observamos con claridad que ya no estamos dispuestos a naturalizar esas condiciones”, sostienen.

Frente a ese escenario, “la estructura cooperativa aparece como una alternativa concreta para organizar el trabajo de otra manera”, porque va más allá del emprendedurismo individual y propone una construcción colectiva. Desde Otra Córdoba señalan que esta forma de organización permite mejorar no solo las condiciones laborales, sino también las humanas, algo que —afirman— el mercado formal no ha logrado garantizar.
La experiencia propia es una prueba de ello. “En el marco cooperativo acordamos colectivamente la distribución de los honorarios, las modalidades de trabajo, los tiempos laborales y las licencias por vacaciones o enfermedad”, cuentan. Además, destacan que definen de manera conjunta cuánto trabajan, cuándo descansan y cómo se cuidan cuando alguien atraviesa una dificultad.
Acompañamiento con impacto real
El impacto del acompañamiento de Otra Córdoba se expresa en distintos niveles. En una primera etapa, permite a cooperativas y asociaciones civiles cumplir con las exigencias formales: realización de asambleas, regularización institucional, declaraciones juradas ante ARCA y Rentas, apertura de cuentas bancarias y obtención de un CUIT activo y operativo.

Pero ese proceso no se agota en el cumplimiento legal. “La formalidad genera un punto de inflexión para las organizaciones”, explican, ya que habilita el acceso a financiamiento, la participación en convocatorias públicas y privadas, la articulación con el Estado y la construcción de redes con otros actores productivos y sociales.
Un aspecto central del enfoque es el acompañamiento técnico desde una lógica empática y territorial. “Partimos de reconocer que cada organización tiene saberes, tiempos y trayectorias distintas, y que ningún actor es prescindible dentro del proceso productivo”, remarcan. El trabajo conjunto incluye ordenar información económica, construir estructuras de costos, definir precios y mejorar los flujos financieros.
Como resultado, observan mejoras en la productividad, mayor previsibilidad económica y mejores condiciones para sostener el trabajo genuino. Además, el proceso genera algo clave: “confianza institucional”. Las organizaciones comienzan a verse como sujetos económicos y políticos capaces de dialogar de igual a igual con el Estado, el sistema financiero y otros actores del mercado.

Obstáculos y políticas necesarias
Entre los principales obstáculos que enfrenta hoy el cooperativismo en Córdoba, desde Otra Córdoba, señalan el exceso de exigencias formales y administrativas. En particular, advierten que algunas áreas de fiscalización “asumen roles que exceden sus atribuciones, generando trabas burocráticas que dificultan el normal desarrollo de los procesos productivos”.
En un contexto de crisis, sostienen que estas prácticas “terminan asfixiando a organizaciones que necesitan producir, sostener el empleo y generar ingresos”. Por eso, remarcan la necesidad de avanzar hacia esquemas de fiscalización más razonables, proporcionales y orientados al fortalecimiento del sector.
Al mismo tiempo, identifican una necesidad urgente de acompañamiento territorial. Muchas organizaciones desarrollan un enorme trabajo productivo y social en los barrios, pero carecen de apoyo técnico cercano. En ese marco, Otra Córdoba impulsa un Programa Productivo Territorial que permita a profesionales acompañar directamente a las unidades productivas y abordar las dificultades vinculadas a organismos de control.
“Reducir las exigencias formales desde el Estado y, en paralelo, implementar políticas de acompañamiento productivo con anclaje territorial permitiría fortalecer la producción, ampliar la generación de trabajo genuino y disminuir la informalidad estructural”, concluyen desde Otra Córdoba. Una apuesta concreta por una economía que no responda solo a la urgencia, sino que pueda sostenerse en el tiempo y fortalecer la democracia.
