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Berta Cáceres: asesinada por ser mujer, activista e indígena

Hace cinco años, un crimen contra una ambientalista causó indignación y repudio internacional. Honduras fue puesto en foco por el riesgo y las amenazas que atraviesan quienes defienden los recursos naturales. En la noche del 2 de marzo de 2016, un sicario le disparó a Berta Cáceres, la asesinaron por mujer, activista e indígena. Murió […]

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Hace cinco años, un crimen contra una ambientalista causó indignación y repudio internacional. Honduras fue puesto en foco por el riesgo y las amenazas que atraviesan quienes defienden los recursos naturales.

Berta Cáceres

En la noche del 2 de marzo de 2016, un sicario le disparó a Berta Cáceres, la asesinaron por mujer, activista e indígena. Murió en el acto. Al mediodía, su cuerpo fue trasladado por la Fuerza Aérea Hondureña hasta Medicina Forense en Tegucigalpa

Se encontraba en su vivienda en La Esperanza (Honduras), junto al ambientalista mexicano Gustavo Castro Soto miembro de Amigos de la Tierra, cuando los asesinos forzaron las puertas. Castro recibió un disparo pero fingió estar muerto y salvó su vida.

Berta denunciaba la persecución a las tribus indígenas, el robo y la venta de sus tierras ancestrales y recursos naturales por parte del Gobierno de Honduras. Pero en el momento del crimen, militaba contra el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca.

La activista era un obstáculo fuerte- y con alcance internacional- para la construcción de una represa sobre un río sagrado para el pueblo lenca, un proyecto que contaba con el apoyo de la élite empresarial del Honduras, la financiación del Banco Centroamericano de Integración Económica, el Banco de Desarrollo Holandés y la empresa pública finlandesa Finnfund.

Berta y todas las personas que se oponían al proyecto hidroeléctrico recibían amenazas constantemente. Cuatro de ellas ya habían sido asesinadas.

Y ese contexto hostil no refleja casos aislados, al contrario. Según el informe anual 2019-2020 de Amnistía Internacional (AI), Latinoamérica es la región más peligrosa del mundo para las y los defensores de los derechos humanos, principalmente, para quienes protegen los derechos a la tierra, el territorio y el ambiente.

De 304 personas asesinadas en 2019 en el mundo, América Latina registró 208, y de ellas 106 fueron registradas en Colombia. En ese país, la mayoría de asesinatos fueron cometidos contra líderes indígenas, afrodescendientes y campesinos, características que Berta compartía.

Asimismo, según el último informe de Global Witness, Honduras tiene la mayor tasa per cápita de asesinatos de estos defensores y defensoras en el mundo

Ahora bien, volviendo al caso de Cáceres, la policía intentó culpar del crimen a los compañeros de lucha de la activista, pero no lo lograron. La presión social e internacional, logró que se apuntará hacia la compañía responsable de la represa, particularmente, hacia los directivos de Desarrollos Energéticos Sociedad Anónima (DESA).

¿Qué sucedió con el caso y la Justicia? Siete personas fueron declaradas culpables y condenadas el 2 de diciembre de 2019 por su asesinato. Sólo una persona, David Castillo Mejía, gerente de DESA, está acusada hasta ahora de ser "autor intelectual" de su asesinato.

Según una carta presentada este 1 de marzo a la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, por organizaciones ecologistas y de derechos humanos, un informe del Grupo Asesor Internacional de Expertos (GAIPE) señala a otras personas que podrían haber participado en la planificación del crimen.

"La falta de identificación y acusación de todas las personas responsables del asesinato de Berta Cáceres pone en peligro a otros defensores y defensoras y deja impunes a quienes son responsables del crimen", enfatiza el documento.

En la carta, advierten que sobre el incremento de las agresiones denunciadas por la comunidad indígena lenca. Entre los años 2017 al 2020 se han presentado cerca de 35 denuncias ante la fiscalía sobre estos hechos sin que hayan sido asumidas acciones legales contra los presuntos agresores.

La mataron porque su lucha era imparable. La mataron porque pensaron que iban a detener la militancia contra el capitalismo salvaje que Berta llevaba a todo el país. La mataron porque así actúan los cobardes que defienden intereses económicos, mayoritariamente de extranjeros poderosos.

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