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Asegurar un servicio en época de pocas seguridades

Los empleados agremiados en Luz y Fuerza temen por el futuro de sus fuentes laborales ante la caída de la demanda y la irregularidad de los esquemas laborales que se están cumpliendo actualmente. La vida diaria ha dado un giro drástico desde que la pandemia de coronavirus fue declarada. Gran parte de la población mundial […]

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Los empleados agremiados en Luz y Fuerza temen por el futuro de sus fuentes laborales ante la caída de la demanda y la irregularidad de los esquemas laborales que se están cumpliendo actualmente.

La vida diaria ha dado un giro drástico desde que la pandemia de coronavirus fue declarada. Gran parte de la población mundial se encuentra en cuarentena o en aislamiento obligatorio, las muertes escalan en los gráficos a nivel mundial. Desde todas las órbitas de gobierno se respetan las condiciones para evitar la propagación del contagio.

Esto generó una constante readecuación de las condiciones laborales para las instituciones, que ponen en juego toda su creatividad y astucia para poder actuar rápidamente ante la situación.

Ante este contexto de emergencia social y sanitaria, asegurar la provisión de servicios esenciales refuerza su categoría de derecho constitucional y la provisión de energía eléctrica es uno de estos derechos constitucionales. Los empleados por consiguiente, son los encargados de mantener al sistema funcionando.

Desde el gremio Luz y Fuerza dieron a conocer un comunicado donde recalcan el valor del trabajador que directa o indirectamente sostienen el servicio; y fieles a su historial de defensa del trabajador aseveran que seguirán resguardando el convenio colectivo de trabajo ante la reducción de las horas extra en las guardias.

Según explica Gabriel Suárez, secretario general del gremio Luz y Fuerza, la empresa de energía decidió modificar los diagramas de turnos sin consultarle la demanda de personal para dichas tareas:

“Entre 30 y 40 compañeros es lo habitual por guardia en época normal; Hoy esa cantidad de personal es la que podemos sumar entre todas las guardias y el mantenimiento de líneas aéreas y subterráneas", puntualiza el secretario general del gremio.

"El personal que se encuadra dentro de los grupos de riesgo fueron desafectados del servicio. Todos los que se mantienen activos cumplen jornadas de 6hs por turno, pero con la nueva modalidad laboral la empresa autoriza 2 horas extras. La coordinación de horarios entre trabajadores es clave”. Esa coordinación de la que habla Suárez es la diferencia de horas extra que pueden cubrir los empleados de guardia en Epec para asegurar el buen funcionamiento del sistema, en espera de un compañero que lo releve.

“Para nosotros es un compromiso con los cordobeses: Vamos a hacer todo lo posible para que el servicio no se vea afectado por este recorte, esa es nuestra promesa con los ciudadanos”.

Toda esta situación de “readecuación” tiene fecha de caducidad el mismo día en que se levante la cuarentena, porque tal como reza la circular firmada por Suárez, el convenio colectivo de trabajo no acepta la entrada en vigencia de ninguna medida o modificación adoptada por la empresa para el futuro. Una vez finalizado el aislamiento se retomará vigencia en todas las condiciones y modalidades de trabajo que venían realizando previo a la emergencia que atravesamos.

Los datos de sobre la caída del consumo en la energía son una luz de alarma tanto para la empresa como para el gremio. Según información oficial que Epec le suministró a La Voz del Interior, el primer día de cuarentena, viernes 20 de marzo del 2020, hubo una caída del 32 por ciento respecto al viernes anterior.

Mientras que en la segunda semana de marzo, los días hábiles tuvieron un consumo promedio de 33 mil megavatios hora; a la semana siguiente (cuyo primer día hábil fue el lunes 15), con las primeras medidas tomadas para contener la pandemia, el consumo promedio cayó a 24.740 megavatios hora, 25 por ciento menos.

Y la última semana de marzo, ya con la cuarentena declarada, bajó aún más y se ubicó en 22.170 megavatios hora. Se redujo un 10,4 por ciento más.

Si bien desde Epec no realizó una interpretación de los datos, se puede inferir que la caída en la actividad de los grandes consumidores por el parate obligado es la que provoca esos números.

Esto sumado a la falta de claridad en relación a los datos acerca del índice de morosidad, sólo aumenta la incertidumbre de los trabajadores del sector en relación a la continuidad de su futuro laboral tras el levantamiento del decreto nacional de aislamiento social, preventivo y obligatorio.

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