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Año Nuevo: el fin, el comienzo y un "botiquín psicológico" para la fecha

En esta fecha, celebramos el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella. Se acerca fin de año. El 31 de diciembre es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días que ha […]

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En esta fecha, celebramos el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella.

Se acerca fin de año. El 31 de diciembre es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días que ha regido en Occidente desde que se dejó de usar el calendario juliano en 1582.

En esta fecha, celebramos el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella. Sin embargo, el hecho de que se festeje el pasaje del 31 de diciembre al 1 de enero como año nuevo, es una construcción social, una convención que se determinó en algún momento de la historia.

En el mismo sentido, es muy usual que, ante la inminente llegada de diciembre, las personas se encuentren agotadas física y psíquicamente, muy desgastadas por todo el recorrido que han hecho durante el año que se termina. Mental y socialmente, el 31 de diciembre representa un corte, el fin de un ciclo; que implica una renovación de energía para arrancar el siguiente año con entusiasmo.

¿De dónde viene esta festividad, y por qué aún hoy, en la actualidad, la celebramos?

Se cree que el registro más antiguo que da cuenta de la celebración de Año Nuevo, tuvo lugar hace aproximadamente cuatro mil años. Se trató de un festival babilónico llamado Akitu.

La primera luna nueva después del equinoccio de marzo, el día con la misma cantidad de luz solar y oscuridad, anunciaba el inicio de un nuevo año, marcado también con la ceremonia en que se coronaba al rey o éste renovaba simbólicamente su gobierno.

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Desde entonces, todas las sociedades y culturas alrededor del mundo, bajo distintos criterios y parámetros, festejan el Año Nuevo. Sin embargo, la necesidad de establecer una parcialización del tiempo es común a todas ellas. Algunos se rigen por los períodos de cosecha, otros por fenómenos astrológicos.

La necesidad imperiosa de que las cosas no solo continúen, sino que se produzca un cambio, un fin y un reinicio, que las cosas se renueven.

El comienzo de un nuevo año en Enero

Pese a que científicamente hablando, el 31 de diciembre no pasa nada singular, fue Julio César quien, en el año 4 a.C modificó el calendario bajo las recomendaciones de astrónomos y matemáticos, para que éste fuera en sincronía con los ciclos solares.

Por este motivo, el año nuevo partía en enero, en honor a Jano, dios romano de los comienzos, cuyas dos caras le permitían mirar el pasado y el futuro. Lo celebraban con fiestas, intercambio de regalos y ornamentando las viviendas.

Un dato para nada sorprendente, es que durante la Edad Media, época en la cual la Iglesia fue una institución muy poderosa e influyente en la sociedad; los líderes cristianos consideraron la fiesta pagana y volvieron a cambiar la fecha por las celebraciones del 25 de diciembre (nacimiento de Jesús) y 25 de marzo (anunciación).

Fue recién en 1582, que el Papa Gregorio XIII reestableció el 1 de enero como día de Año Nuevo -calendario gregoriano que se usa hasta hoy-, aunque varias culturas mantienen sus fechas originales y variables.

Festejos, cierre de ciclos y reflexiones

Muchas personas, en este contexto de fin y comienzo, se plantean metas, objetivos, planes a alcanzar durante el año que comienza, dejando atrás el que ya pasó.

El Lic. en psicología Mauro Gross (MP 9543), en diálogo con El Resaltador, expresó en ese sentido que "el corte arbitrario de fin de año, lo que significa el cambio de fecha, para muchas personas es por excelencia un momento en que hacen un recuento hacia atrás, y empiezan a hacer un balance, a valorar lo que han alcanzado, obtenido, y también, pensando en un futuro, en proyectos".

"Esto es algo que escuchamos habitualmente en el consultorio, personas que, si bien no cambia en nada, es una fecha, un día hacia el otro, hay una ilusión, una especie de necesidad de hacer ese corte. Esto por ahí lo hemos visto, sobre todo a principios de este año, en el que se seguía informando de que la pandemia no había terminado, que había que seguir con cuidados, de todas maneras había una idea de corte, de un volver a empezar".

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El psicólogo añadió que "esa sensación, por ahí tapó un poco el cansancio de todo lo que habíamos estado viviendo el año anterior. Entonces, nos encontramos a mitad de año con personas demasiado estresadas, con un cansancio acumulado tanto físico como psíquico. Esto también sirve para pensar este fin de año, con condiciones similares; no hay un borrón y cuenta nueva, sino que es parte de una transición, de un proceso".

"Por otra parte, muchas veces las personas necesitamos, por nuestro funcionamiento psíquico, lo que denominamos el a posteriori o el realizar una valoración con las cartas jugadas. Entonces, en el trajín diario, en lo cotidiano, muchas veces estamos en automático y vamos viviendo y resolviendo como podemos".

Para finalizar, manifestó que "estas fechas arbitrarias, generan un stop y ahí es donde se hace una lectura hacia atrás".

"Botiquín psicológico" para finalizar el año

Desde la Red de Psicólogos en Córdoba, idearon algunas recomendaciones o tips para finalizar el año, de la manera más amena posible:

  • Relajá: Es momento de descansar. Todo lo que no se pudo hacer hasta diciembre ya no se podrá hacer en treinta días.
  • Enfocá: Olvídate de las exigencias, de los deberías, y enfocate en aquello que con dificultad, a duras penas y con todo tu esfuerzo intentaste y/o pudiste lograr.
  • No juzgues: Intenta comenzar rutinas y actividades sin pensar tus acciones desde un lugar "productivo".
  • Pedí ayuda: En la medida que puedas, compartí responsabilidades, fijá metas razonables y factibles.
  • Descansá: Quitarle al tiempo la idea de hacer algo "útil y productivo" a toda costa. Es la posibilidad de conectarse con algo que nos genere placer, así no estemos "haciendo nada".
  • No estás solo/a: Que te sientas agobiado/a, sin ganas de hacer nada, o que no ves la hora de que termine el año "porque ya no das más", no solo es normal, sino que no te está sucediendo solo a vos.
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