A 15 años del rechazo al ALCA

El no al Área de Libre Comercio fue uno de los momentos más determinantes del nuevo siglo. Marcó un antes y un después de las relaciones diplomáticas en la región latinoamericana.

El 5 de noviembre de 2005 una reunión histórica sucedió en Mar del Plata. Un rechazo ante la propia presencia de George Bush y un conjunto de mandatarios que apoyaban al norteamericano. Néstor Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez le decían no al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

La reconstrucción de la soberanía política regional, el regreso a la industria y el crecimiento económico del Mercosur tuvo su sede en la IV Cumbre de las Américas -4 al 5 de noviembre-.

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Los tres presidentes, más Tabaré Vázquez del Uruguay, fueron determinantes y estratégicos durante una reunión que para Bush significaba seguir adelante con el acuerdo que uniría comercialmente Alaska con Tierra del Fuego. Para los sudamericanos, el encuentro debía tratarse de trabajo, pobreza y unidad.

El expresidente Néstor Kirchner comandó y distribuyó directivas para debatir lo que las naciones del NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte integrado por México, Canadá y Estados Unidos) querían pactar con el Mercosur. Necesitaban que las 34 naciones estuvieran de acuerdo.

“No es cuestión de votos, sino de consenso. No creo que quieran enemistarse con el 75 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) de América del Sur”, dijo el argentino en una de sus intervenciones. A esta idea también adherían Vázquez y Nicanor Duarte, de Paraguay.

La posición y convicción de Kirchner tuvo una base llevada a cabo el día anterior por Hugo Chávez, quien encabezó un acto de repudio al proyecto de Bush en el estadio Mundialista de Mar del Plata. Allí nació el famoso “ALCA, ALCA, al carajo”.

Hugo Chávez y Diego Armando Maradona durante el acto en Mar del Plata.

Estaba todo planificado. Desde la elección de la sede de la Cumbre, hasta el extenso discurso del venezolano para restar paciencia al bloque norteamericano.

La unión entre países era importante y necesaria, en un momento de crisis a nivel global. Sobre todo entre Argentina y Brasil que esta vez se unieron “para negociar con el Norte las condiciones para que aquella región del planeta bajara los subsidios al campo y de esta manera compensar el pedido de eliminación de los aranceles industriales en el Sur”, relata Eduardo Barcelona en Télam.

Estados Unidos no accedió a la baja de subsidios por lo que desde el Mercosur se le respondió con rechazo a la reducción de aranceles a las manufacturas. Fue el principio del fin para el ALCA, que murió aquella tarde de noviembre. 

En la región sur, en cambio, nació la Unión Suramericana del Sur (Unasur), con la intención de crear una entidad económica, política, social y diplomática en la región.

El rechazo al ALCA fue para Argentina la antesala de lo que sería otro hecho trascendental en la historia económica mundial, el anuncio de la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

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