Si sos de los que nunca agarró su celular mientras manejaba, felicitaciones. Pero la realidad en Argentina, es que en los últimos dos años, el uso del celular al volante creció un 27%.
Te subís al auto, te pones el cinturón (o no) y arrancas. Al par de cuadras te llega una notificación al celular: la tentación de mirarla mientras manejas es inminente. Pensas que por mirar de reojo no va a pasar nada, pero pasa, y mucho en nuestro país.
Bien sabemos que el celular ha cooptado gran parte de nuestra atención diaria, y que una fracción de segundo no suele hacer la diferencia en 24 horas de nuestro día, pero los estudios demuestran que cuando se trata de hacerlo mientras manejamos, un segundo puede ser una o más vidas.
Si nos sentáramos en una esquina durante un período corto de tiempo, podríamos contar grandes (o al menos significativas) cantidades de personas al volante usando el celular. Esto se ve reflejado en su lentitud para avanzar cuando el semáforo se pone en verde, o cuando manejar requiere una maniobra rápida y los conductores no están 100% enfocados.
Entre el 2016 y el 2018, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) reveló que el porcentaje de distracción al volante por el uso del celular pasó de 7,4% al 9,4%. Este aumento representa un 27% a nivel nacional.

Con 5472 muertos por siniestros viales en 2018 (según ANSV), cabe destacar: está comprobado que cuando un conductor mira al teléfono durante tres segundos, circulando a 40 km/h, recorre 33 metros a ciegas.
Si pensamos en una llamada de un minuto, cuando un conductor va a 130 km/h, hablamos de un recorrido de 2,16 km sin prestar atención al camino por tomar la llamada. Las cifras de siniestros viales en Argentina siguen aumentando, no importa cuántas leyes y campañas se implementen.
Según la asociación civil Luchemos por la Vida, entre 2007 y 2017, el porcentaje de conductores que manejan y usan el celular en CABA fue de 4,1% a 13,3%. Esto significa que de 1.400.000 conductores diarios en CABA, 186.000 manejan y usan el teléfono.
El déficit de atención mientras manejamos, producto del celular, también aplica a casos de uso con «manos libres». Si bien no estamos sosteniendo el teléfono, la atención se va por unos segundos del camino para mirar el mapa o cambiar una canción. Esos segundos muchas veces son determinantes.
Por Carmela Laucirica
