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Por qué importa defender a la Comisión Nacional de Energía Atómica

Publicado por:Anouk Rubini

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) es una institución clave en la transición a energías limpias así como en avances médicos y productivos, cuyo trabajo posicionó a Argentina entre los países con mayor desarrollo nuclear en el mundo. Actualmente atraviesa una política sostenida de vaciamiento por parte del Gobierno Nacional que pone más de 70 años de avances científicos y tecnológicos en riesgo.

Durante la semana pasada se dio a conocer una desvinculación masiva de empleados de la CNEA. Mientras que la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) denunció “casi 100 despidos” de empleados con “más de 5, 10, 15 y 20 años de antigüedad”, el Gobierno Nacional intentó bajarle el precio a la crisis del ente, insistiendo en que se trata de 61 desvinculaciones de cargos mayoritariamente administrativos.

De un modo u otro se trataría de decenas de personas altamente calificadas que forman parte de los 389 despedidos en CNEA desde la asunción de Javier Milei. A su vez, el presupuesto real que el Poder Ejecutivo le destina al organismo cayó un 58% y se paralizó la construcción del reactor modular pionero CAREM-25, restando tan solo un 15% de la obra para su finalización. A la par del congelamiento del CAREM, la semana pasada el Gobierno anunció una inversión privada estadounidense de la firma Meitner Energy para construir un reactor nuclear privado en el predio de ATUCHA.

Por qué es tan importante el trabajo de la Comisión Nacional de Energía Atómica

Creada el 31 de mayo de 1950 por el gobierno de Perón, la CNEA se dedica a “la investigación y desarrollo de los usos pacíficos de la tecnología nuclear”. Junto al Proyecto Huemul (1949), la CNEA estuvo entre las primeras iniciativas nacionales para el desarrollo nuclear. La CNEA, el Instituto Balseiro y otros organismos lograron el primer reactor nuclear experimental de América Latina en 1958 (bautizado como RA-1). 

En la actualidad la Comisión estaba muy cercana a terminar la construcción del SRM CAREM-25, un reactor modular pequeño, sencillo, seguro y de bajo costo que colocaba a Argentina como pionera en la generación de energía nuclear en la región. De diseño 100% nacional, el CAREM fue destacado entre los 4 mejores SRM a nivel mundial.

Además de la generación de energía nuclear, la CNEA promueve investigaciones aplicadas en medicina, tratamiento de minerales y combustible nuclear y desarrollo tecnológico. 

En esa línea, la CNEA también se encontraba avanzando con el RA-10, un reactor multipropósito aplicado a salud, industria, ciencia y tecnología, así como con investigaciones en pronoterapia (una modalidad avanzada de radioterapia para el tratamiento contra algunos tipos de cáncer).

A pesar de estos hitos históricos que colocaron a la Argentina como referente de energía nuclear en el mundo, desde su asunción el Gobierno Nacional somete a la CNEA al vaciamiento presupuestario y reorganiza el financiamiento para estimular la inversión privada y extranjera, poniendo en riesgo años de avances en soberanía energética para alinearse con los intereses geopolíticos de Estados Unidos.

El presupuesto real cayó 58% y se recortaron casi 400 trabajadores

Considerando la inflación, el Presupuesto de la CNEA para 2026 implica una reducción del 58% real respecto al presupuesto que recibía el organismo en 2023, bajo la gestión presidencial de Alberto Fernández.

El Gobierno libertario redujo el presupuesto de todos los programas, excepto el Plan Nacional de Medicina Nuclear, único que aumentó en un 136% real respecto de 2023. 

El financiamiento para todos los demás programas bajó drásticamente: Seguridad Nuclear (-78,9%); Aplicaciones de tecnología nuclear (-60%); Investigaciones y aplicaciones no nucleares (-57,2%); Desarrollos y suministros para la energía nuclear (-44,6%); y Suministros del ciclo de combustible nuclear (-31,3%).

Asimismo, se redujeron en 47,6% los gastos en personal. Según datos del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos), al finalizar el gobierno anterior la CNEA contaba con 3.941 empleados, mientras que hoy cuenta con 3.552: en dos años y medio de gestión mileísta, la planta de trabajadores de la CNEA se redujo en casi 400 puestos.

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