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En Córdoba el consumo cayó 18% en comercios céntricos y grandes superficies

Publicado por:Anouk Rubini

El dato es del Centro de Almaceneros de Córdoba. La pérdida de poder adquisitivo sostenida se ve reflejada en un consumo que lejos de repuntar, cae mes a mes. Crece el endeudamiento como estrategia de subsistencia para necesidades básicas como los alimentos. En los barrios cordobeses el fiado gana terreno.

El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), institución perteneciente al Centro de Almaceneros de Córdoba, registró en junio la inflación más baja de los últimos once meses: 1,87%.

Sin embargo, los números inflacionarios no redundan en una mejora de la economía real. El dato inflacionario coexiste con una alarmante caída del 18% interanual en el consumo en comercios de zona céntrica y grandes superficies, con una rentabilidad que retrocedió 20% respecto del mismo mes de 2025.

Si se compara con mayo 2026, las ventas volvieron a bajar otro 5% y las ganancias se redujeron 9%.

La caída del consumo es una tendencia desde marzo

La tendencia a la baja en las ventas de comercios minoristas comenzó a profundizarse en marzo. Ese mes las ventas habían caído 10%; en abril el desplome llegó al 23%; en mayo fue del 21% y en junio volvió a ubicarse en un altísimo 18%.

En cuanto a la rentabilidad, pasó de una caída interanual del 15% en marzo al 24% en abril, 22% en mayo y 20% en junio, con lo que muchos comerciantes se ven obligados a sostener actividades con menor o escaso margen de ganancia. Solo el 11% de las y los comerciantes aseguró haber cumplido las expectativas de ventas durante junio.

Cae la compra de alimentos: otra cara de la inseguridad alimentaria

Según el Centro de Almaceneros, en los barrios cordobeses la venta de alimentos cayó 8,6% interanual durante junio. El dato negativo se da a pesar de la desaceleración de la inflación en este rubro. Alimentos como la carne vacuna prácticamente no registraron aumentos durante junio y aún así disminuyó su consumo, con bajas cercanas al 2% en algunos cortes.

Más de la mitad de las familias de nuestra provincia (56,6%) afirmaron que no cubren adecuadamente la Canasta Básica Alimentaria; el 53,2% redujo la cantidad de ingestas diarias; el 32,4% sufrió hambre y el 11,4% declaró haber atravesado períodos en los que debió alimentarse una sola vez al día.

La inseguridad alimentaria es un fenómeno gravísimo y absolutamente evitable, si se tomaran políticas públicas que redistribuyan ingresos y garanticen derechos humanos básicos como el de la alimentación. Las consecuencias del hambre no se resuelven de un gobierno a otro: infancias que atravesaron sus etapas de crecimiento y desarrollo con deficiencias nutricionales severas cargan con el var aoDeferInlineJQuery=function(){impacto negativo en su desarrollo físico y cognitivo por el resto de sus vidas.

Comida en cuotas

9 de cada 10 familias cordobesas recurrieron a algún tipo de crédito para comprar comida. El 39,3% compró fiado en almacenes de barrio, el 38,4% utilizó tarjetas de crédito y el 11,2% necesitó dinero prestado. Solo 1 de cada 10 hogares pudo comprar sus alimentos al contado, sin recurrir a mecanismos de financiación.

Según el informe del IETSE crece el fiado pero también la morosidad, que en las ventas fiadas asciende en las ventas fiadas al 28%. En el 17,7% la deuda es incobrable, presionando con ello a los comerciantes.

La proyección inflacionaria del IETSE para todo 2026 es del 30%. A pesar de la relativa estabilidad de los precios, la recomposición salarial y del poder de compra no se recupera y el consumo sigue cayendo.

La inflación no era todo

Durante las últimas décadas, la inflación en Argentina fue una de las principales preocupaciones de la población, de a momentos incluso la primordial. La economía, pero dentro de ella fundamentalmente la inflación, fue el argumento central de una parte importante de votantes que optaron por el gobierno libertario en las elecciones presidenciales de 2023, más por su rechazo a la gestión de Alberto Fernández y del Ministro de Economía Sergio Massa que por confianza en La Libertad Avanza.

A más de dos años del gobierno de Javier Milei el dato inflacionario que se registra mes a mes es bajo, comparado al de la gestión anterior. Sin embargo los bolsillos no mejoran y la desaprobación al gobierno libertario se ubica por encima del 60%.

Cabe preguntarse qué tan genuina es la medición de inflación del INDEC con sus ponderaciones desactualizadas, pero sobre todo por qué, a pesar de aparentemente haber logrado controlar la inflación, no mejora la calidad de vida de la población, crece el pluriempleo, cae el consumo, aumenta el endeudamiento como estrategia de subsistencia.

Uno de los factores clave a tener en cuenta es la pérdida de poder adquisitivo: paritarias congeladas o con aumentos lejos de ganarle a la inflación acumulada, desempleo y personas que, si bien tienen trabajo, es informal, precario, mal pago y en condiciones de pluriempleo. Más allá de si la inflación oficial crece un 1, 2 o 3% mensual, la mayoría de la población afirma estar peor económicamente, con salarios que no alcanzan y deuda acumulada.

Los precios aumentan poco (aunque aumentan), y aún así las ventas caen a una velocidad mucho mayor mientras el endeudamiento cotidiano escala posiciones. Estudios como el del IETSE o del Observatorio Social y Cultural de la UNC constatan la caída en las ventas, el deterioro de la rentabilidad y el endeudamiento como estrategia de subsistencia ya no para viajes o compras grandes de algún electrodoméstico, sino para sostener la vida misma, los alimentos y servicios básicos. Ante ese escenario, se explica que el 64% de la población perciba un futuro oscuro para la Argentina.

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