La multipremiada obra dirigida por Pompeyo Audivert llega a Córdoba por primera vez, luego de su estreno en 2013. La tragedia de Sófocles se traslada a una convulsionada Buenos Aires de los años 70`, a través de los secretos de una familia que refleja la fragmentación y la fractura social latente de la época.

Edipo Rey, Ezeiza, los años 70`, una familia, preguntas, secretos, identidad en disputa y mucha incertidumbre. Estos son algunos de los elementos presentes en la obra “Edipo en Ezeiza” que llega a Córdoba por primera vez y será presentada en el Teatro Comedia (Rivadavia 254, ciudad de Córdoba) el domingo 14 de junio a las 20 horas.
La obra escrita y dirigida por Pompeyo Audivert y protagonizada por Julieta Carrera, Hugo Cardozo y Francisco Bertín, llega a nuestra Provincia luego de más de 12 años en escena y de desfilar por distintos escenarios del país y el mundo.
Las entradas ya están disponibles en la boletería del teatro y a través de Ticketek.
La producción de Edipo en Ezeiza está a cargo de La Nave Producciones y cuenta con el apoyo de sponsors locales, lo cual le da un impulso importante para integrarse en el circuito artístico cordobés de la mano de NH Córdoba Urbano, La Compañía Restó, São Bar, Romaneto y Arrabbiata.
Conversamos con los actores acerca de la obra. Por su parte, Julieta Carrera explica que el devenir de la obra refleja “la profunda convulsión política y social que atravesó la Argentina durante la década del setenta, un período signado por la fragmentación, la disputa de sentidos y la erosión de las certezas colectivas”.
Esa década de nuestro país significó la vuelta del general Perón a la Argentina en 1972 luego de su exilio forzado y el retorno a las elecciones libres pero con fragmentación entre las distintas corrientes peronistas con su punto más representativo en la tragedia de Ezeiza en el 73`.
Al respecto, la actriz, señala que “a través de la historia familiar que propone, Edipo en Ezeiza expone cómo las tensiones ideológicas y los enfrentamientos de la época se infiltraban en la intimidad de los vínculos, convirtiendo incluso a la propia identidad en un territorio de sospecha y disputa”.
La obra no apuesta a la literalidad para hacer presente las fracturas sociales de la época: al contrario, se aprestan diversos recursos para buscar representar los sentires argentinos de los 70`. “La puesta parece convocar la atmósfera emocional de aquellos años: una sensación de extravío, de fractura y de tragedia latente. En ese sentido, la obra invita a pensar los años setenta no sólo como un período político, sino también como una herida simbólica cuyas resonancias continúan atravesando la memoria colectiva argentina” apunta Carrera.
La identidad en disputa

La otredad se refleja en la obra como en todo acontecimiento teatral. La posibilidad de habitar un cuerpo otro, un devenir distinto al biográfico del actor que interpreta. Entra en juego el concepto de una identidad distinta, la pregunta es ¿cuándo actúo puedo ser otro o hay una posibilidad de mi existencia que habilita esa presencia latente en mi? Es ese fino borde que sugiere el arte. Una pregunta entre la que lindamos permanentemente.
Edipo en Ezeiza desarrolla una trama discursiva en donde la pregunta y la indagación son elementos primordiales. “Estos seres están allí porque se preguntan, porque quieren saber y no encuentran respuestas. Viven en una interrogación asfixiante. La paranoia aparece como respuesta agonizante a la no respuesta de sus propias identidades” señala Francisco Bertín.
Esas respuestas, generan dudas en el seno mismo de la familia, del interior propio, del reconocimiento de los nuestros. “Pero como sucede cuando se habla de la identidad, no hay una única idea acabada ni un mapa demarcado por fronteras. La identidad no tiene bordes y se reinventa y refunda permanentemente” explica el actor.
Por último, Bertín indica que “los personajes de la obra se preguntan constantemente quiénes son. Es un ejercicio filosófico también propio del teatro. Hay una reflexión sobre la identidad que acecha, es esto lo que los perturba: no terminar de entender quiénes son realmente. La obra plantea este punto y todas estas temáticas en un sin fin”.
Información sobre la obra
Sinopsis argumental:
Comedia metafísica sobre cómo una familia intenta, a través del interrogatorio,
dar con su paradero en la escena nacional perdida. En los restos fragmentados
de un paisaje nacional que varía a cada momento, la familia se somete a feroces
interrogatorios con el fin de descubrir al traidor disfrazado, al enemigo infiltrado.
A más de un metro no se ve nada. El padre, la madre y el hijo son versiones
incompletas y afásicas de un proyecto colectivo que se ha frustrado. Desde el
picnic de Ezeiza las identidades familiares se han trastocado y ya no es posible
afirmar una causa común ni una dirección. La lucha continúa por otros medios
en un plano de realidad inenarrable.
Ficha Artística de la obra:
- Dramaturgia: Pompeyo Audivert
- Actores: Julieta Carrera, Hugo Cardozo, Francisco Bertín
- Paisaje sonoro: Florencia González Rogani
- Diseño de iluminación: Hugo Cardozo, Pompeyo Audivert
- Escenografía: Ana Audivert
- Fotografía: Michel Marcú / Paula Sánchez
- Redes y diseño gráfico en redes: Verónica Costa
- Prensa & Difusión: Daniel Franco
- Asistencia de dirección: Verónica Costa
- Dirección: Pompeyo Audivert
Duración de la obra: 70 minutos
