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Cooperativa La Esperanza: el reciclaje como sustento, trabajo digno y servicio ambiental

Publicado por:Anouk Rubini

La Cooperativa La Esperanza brinda desde hace más de 10 años servicios de recuperación de materiales reciclables y limpieza urbana, como una alternativa laboral para quienes viven fuera de la economía formal. Aquel proyecto que empezó con 15 personas hoy cuenta con casi mil socios que ofrecen un servicio comunitario vital.

El 10 de mayo se celebró el Día del Recuperador Urbano. La fecha, establecida formalmente por la Ley N° 4.200 de la Ciudad de Buenos Aires, pone en valor el trabajo ambiental y social que desarrollan miles de familias en nuestro país especialmente en un contexto en el que la crisis económica, la contracción y el deterioro en el empleo, los bajos ingresos y el aumento del costo de vida empujan a aquellos fuera del mercado laboral formal a buscar formas de subsistencia.

Desde El Resaltador dialogamos con Mauricio Quevedo, trabajador de la Cooperativa La Esperanza, un espacio que desde 2010 reúne a recuperadores urbanos cordobeses en una iniciativa colectiva de trabajo digno y reconocimiento social.

Durante años los llamados popularmente «carreros» se dedicaron al reciclaje de cartón y papel, entre otros materiales. Mediante carros tirados con tracción a sangre por caballos recogían materiales que encontraran en la vía pública para su posterior reciclado y reutilización.

Los carreros forman parte de las y los trabajadores de la economía popular: personas que buscan la supervivencia en entornos de altísima vulnerabilidad social y económica mediante trabajos que, aunque valiosos y necesarios, se caracterizan por ser inestables sin marco legal que los regule, sin derechos y a menudo, sin reconocimiento social y/o estatal.

La Cooperativa La Esperanza nació circa 2010. Mauricio cuenta que por aquel entonces, la Policía de Córdoba tenía frecuentes conflictos con los carreros a raíz de la Ley Sarmiento.

Esta ley prohíbe el maltrato animal, con lo que afectaba directamente la actividad de los carreros: a menudo los caballos empleados para tirar de los carros se encontraban en mal estado de salud, enfermos, delgados y sobreexplotados. Sus dueños a duras penas podían sobrevivir ellos mismos, menos aún garantizar condiciones sanitarias para los animales.

En el caso de los carreros, la aplicación de la Ley Sarmiento no tenía en cuenta en primer lugar los derechos humanos vulnerados (razón, a su vez, de esa vulneración animal que se pretendía proteger) ni se ofrecían alternativas que posibilitaran la continuidad del trabajo de los carreros sin caballos.

«La Policía quería sacar la Ley Sarmiento para los carreros. Nos unimos y empezamos a luchar, íbamos a hacer cortes delante de la Municipalidad para que no nos quiten los caballos ni los carros», rememora Mauricio.

La cooperativa empezó con 15 personas, «luchando de a poquito», explica el trabajador. Con el correr del tiempo se fueron sumando integrantes hasta que hoy en día, tras 16 años de trabajo colectivo, La Esperanza forma parte de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores y cuenta con alrededor de 1000 socias y socios que Mauricio define como una gran familia.

El socio cuenta una jornada típica en La Esperanza: «En la planta de Zona Sur llega el material y los recuperadores lo separamos, cada uno en su lugar: el PET cristal, el PET de color, nylon de film, nylon grueso, cartón de primera, cartón de segunda. Prensamos el material, armamos los fardos, los atamos y pesamos«.

Además de los recuperadores, La Esperanza cuenta con los servidores urbanos: trabajadores que se encargan de limpiar las calles, cortar el pasto en espacios públicos, pintar cordones y otras tareas de mantenimiento e higiene urbana.

El trabajo de las y los recuperadores urbanos es una labor con impacto social y ambiental: cuida el ambiente reinsertando en la industria nacional materiales que todavía tienen utilidad y con ello disminuyendo la generación de nuevos residuos.

»Es un trabajo digno. Mi padre y mi madre me enseñaron a tener carro y caballo, nací arriba de un carro. Lo hice siempre a eso y no lo quería perder«, dice Mauricio, y agrega: «La Cooperativa La Esperanza es una familia, nos ayudamos el uno al otro. Estamos luchando día a día para que se sigan sumando y sea más grande la cooperativa».

La crisis actual impactó también en la actividad de La Esperanza, especialmente con la apertura de las importaciones, la caída del precio del cartón y la contracción del 12,9% de la industria papelera.

En los últimos meses, el kilo de cartón recuperado «estaba a $170; después bajó hasta llegar a $30 y mermamos el trabajo porque no entraba cartón. Después empezamos a trabajar una semana un grupo, otra semana otro grupo», resume el recuperador. Son 30 personas las que actualmente trabajan en la planta de Zona Sur, divididas en dos grupos de 15, uno para el turno mañana y otro para el turno tarde.

«Estamos tironeando, luchando. Hoy en día lo tenemos a $120. Con eso tironeamos, y así como dijimos que somos una familia, todos juntos vamos saliendo adelante, subiendo de a poco el precio del cartón. Ojalá que siga subiendo para que tengamos trabajo», concluye Mauricio.

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