Tras los ataques militares a Venezuela y el secuestro de Maduro y su esposa, Trump habló de sus intenciones para con este recurso energético.

Tras el ataque militar estadounidense a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, Trump habló sobre sus intenciones para con el país latinoamericano: hacerse con sus reservas de petróleo.
Durante su discurso, el mandatario norteamericano dijo un total de 22 veces las palabras «petróleo», «petrolero» o «petroleras», mientras que la palabra «democracia«, supuestamente el objetivo de la invasión, brilló por su ausencia.
Según la Agencia Noticias Argentinas, las palabras que sí aparecieron en el discurso de Trump fueron «libertad» y «justicia», pero «democracia» fue evitada. El líder estadounidense optó por una expresión intencionalmente más vaga: «transición segura, adecuada y juiciosa» gestionada por Estados Unidos, en teoría hasta que se estabilice la situación política venezolana.
Trump habló del petróleo venezolano como si fuera propio
La intervención en Venezuela poco y nada tuvo que ver con derrocar un régimen autoritario o enfrentar al narcotráfico: el propósito de Trump, dejado en claro por él mismo, es que las masivas reservas de petróleo de dicho país pasen al control de compañías estadounidenses.
El presidente norteamericano señaló en su discurso que las «muy grandes compañías petroleras de Estados Unidos» entrarán a Venezuela para arreglar la infraestructura y «empezar a ganar dinero».
Su forma de hablar sobre el recurso energético dejó en claro que, desde la perspectiva de Trump, Estados Unidos tiene derechos plenos sobre el petróleo de Venezuela.
El mandatario aseguró que la mencionada reconstrucción infraestructural será pagada por las petroleras, a las cuales se reembolsará con la producción: «Vamos a sacar mucho dinero para que podamos cuidar del país… y también reembolso para las personas en nuestro país», afirmó.
La industria estatal venezolana, intervenida de facto
Petróleos de Venezuela S.A., la empresa estatal de petróleo, será intervenida de facto por compañías estadounidenses: el argumento de Trump fue que dicha industria fue posible gracias a talento de su país, y que durante el mandato chavista, el petróleo fue «robado» por el régimen.
En los términos del presidente norteamericano, la intervención de PDVSA es una manera de recuperar esa propiedad, cobrándose las inversiones con el producto petrolero, cuya gestión operativa pasará a manos de corporaciones de Estados Unidos.
Aunque el embargo estadounidense al petróleo venezolano continúa vigente, la proyección actual de Trump es vender petróleo en «dosis mucho más grandes» a otros países una vez normalizada la extracción.
Si bien Trump aludió en su discurso al problema del narcotráfico venezolano, su insistencia con el crudo no dejó lugar a dudas sobre sus reales motivaciones. El líder de ultra derecha hizo hincapié en la necesidad de Estados Unidos de asegurarse suministro energético: «Tenemos que tener energía que sea energía real… Es muy importante que la protejamos«, sostuvo.

