Este 31 de octubre tendrá lugar una nueva edición del evento que combina propuestas artísticas, comida y bebida para celebrar a nuestrxs muertxs.

Como cada año, la Facultad de Filosofía y Humanidades (FFyH) junto con la Facultad de Artes (FA) de la UNC se unen en el evento «Día de Muertis», encuentro colectivo para celebrar a nuestrxs muertxs.
La convocatoria es este viernes 31 de octubre en las afueras de Casa Verde, Ciudad Universitaria, a partir de las 16hs.
Al inicio del evento se comenzará el armado de altares colectivos para homenajear a nuestrxs seres queridxs, por lo que desde la FFyH recuerdan al público asistente traer, si lo desean, «fotos de tus muertis, velas, cartas, flores, y lo que quieras ofrendar».
Además de los altares colectivos, el evento contará con música en vivo, intervenciones artísticas y opciones de comida y bebida.
El objetivo del evento es «recordar y convocar a lxs muertxs de este mundo y traerlos por un rato a la tierra de lxs vivxs, para velar por ellxs y recordar las preguntas, pasiones, sentidos y razones que nos despiertan», según comunica la FFyH.
«El Día de Muertxs es una tradición popular de larga data, que combina creencias y costumbres andinas, campesinas, indígenas y cristianas en un solo ritual. Se practica tradicionalmente en México (comenzando el 27 de octubre hasta el 2 de noviembre), y adopta diferentes formas de celebración en cada pueblo y comunidad. También se festeja en muchos otros lugares de Latinoamérica, como en la Puna de nuestro noroeste argentino, bajo la forma local de “Día de todos los santos” el primero de noviembre y “Día de los fieles difuntos” al día siguiente», explica la Facultad.
El «Día de Muertis» como evento en la UNC se realiza desde el año 2016, y es una iniciativa llevada adelante por la Comisión organizadora de estudiantes y egresades de Antropologías, así como por cátedras de las carreras de Antropología y Artes.
«¡Seamos muchxs, ocupemos el espacio público!»
Bajo esa premisa abre este Día de Muertis 2025, en un clima político y social de creciente intolerancia y violencia, en donde los espacios de encuentro amoroso con otrxs se vuelven particularmente indispensables para tejer redes comunitarias.

