El dato surge de un relevamiento realizado por la Defensoría del Pueblo de nuestra provincia. El alquiler es el gasto que más impacta en los ingresos.

Según datos de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Córdoba, un estudiante universitario venido del interior necesita en promedio más de $900 mil por mes para sostener gastos básicos.
Cada año, miles de jóvenes provenientes tanto del interior de Córdoba como de otras provincias del país ingresan a las casas de altos estudios con el objetivo de desarrollar su futuro profesional.
La Defensoría del Pueblo realizó un relevamiento titulado «Costo de Estudiar en Córdoba 2025», en donde estimó el costo de vida de un estudiante universitario promedio que viene a instalarse en nuestra ciudad: se necesitan unos $928 mil pesos mensuales.
Este monto ni siquiera aplica para estudiantes que alquilen y vivan solos: las estimaciones se hicieron considerando un alumno que vive en la zona de Nueva Córdoba o barrios aledaños, que comparte el alquiler, come en el Comedor Universitario y realiza algunas tareas de esparcimiento.
Así lo explicó Franco Jular, secretario de Relaciones Institucionales de la Defensoría, a Canal 10.
En los extremos de las mediciones, el mínimo presupuesto imprescindible se estimó en $564 mil pesos, mientras que estudiantes de perfil más «alto» en cuanto a consumos se ubican dentro de los $2,4 millones mensuales.
Los gastos considerados son alimentación, vivienda, salud, transporte, educación, esparcimiento y otros gastos básicos asociados a la vida universitaria.
Mandar a los hijos a estudiar: una posibilidad al alcance de pocos
Las familias del interior de Córdoba (o de otras provincias) que quieran mandar a sus hijos e hijas a estudiar a, por ejemplo, la UNC, tienen que disponer de alrededor de un millón de pesos para garantizar calidad de vida y continuidad de los estudios, una posibilidad al alcance de cada vez menos personas.
Teniendo en cuenta los datos relevados por la Defensoría, para una familia de clase media con dos ingresos por arriba del millón y medio de pesos significaría un gran esfuerzo sostener a sus hijos e hijas estudiantes fuera de la vivienda nuclear, salvo que la familia posea una propiedad que el estudiante pueda habitar.
“Lo que se lleva más es el alquiler, tiene mucho peso”, explicó Jular.
Aunque contemos con universidades públicas y gratuitas de buen nivel, el costo de vida y la centralización de la oferta educativa en grandes distritos poblacionales son algunos de los factores que, en la práctica, condicionan fuertemente el ingreso popular a la universidad.

