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Caputo promete “reformas laborales y tributarias” que apuntan a flexibilizar derechos y profundizar el ajuste

Publicado por:Agustina Bortolon

En un mensaje grabado al Coloquio de IDEA, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que “la Argentina dejó atrás el déficit fiscal” y anunció una segunda etapa de reformas estructurales hasta 2027. Propuso flexibilizar el régimen laboral y eliminar impuestos, en un discurso dirigido al gran empresariado, mientras la recesión y la pérdida del poder adquisitivo golpean a trabajadores y pymes.

Desde Washington, donde participa de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI), el ministro de Economía, Luis Caputo, envió un mensaje grabado al 61° Coloquio de IDEA, el tradicional encuentro del empresariado argentino en Mar del Plata.

En su intervención, el funcionario hizo un balance de los primeros veinte meses de gestión, agradeció el apoyo de los empresarios y aseguró que “la Argentina ha dejado atrás el modelo de déficit fiscal financiado con impuestos, deuda y emisión monetaria”.

Con ese punto de partida, anunció una “segunda etapa” de reformas estructurales que el Gobierno prevé implementar hasta 2027.

Una reforma laboral contra los trabajadores

Caputo explicó que el primer eje de esta nueva fase será una reforma laboral que, según dijo, busca crear un sistema “más ágil y dinámico”. En la práctica, se trata de un intento por flexibilizar las condiciones de contratación y despido, debilitando la estabilidad laboral y la protección de los trabajadores.

“El régimen actual es arcaico, rígido e imprevisible”, dijo el ministro, y agregó que el objetivo es “terminar con la industria del juicio, que solo favorece a unos pocos en contra de todos los argentinos”.

El discurso, dirigido directamente al empresariado, apunta a reducir costos laborales y limitar los derechos de los empleados, especialmente en las pymes, donde -según Caputo- “despedir a alguien puede significar el cierre del emprendimiento”.

Lejos de plantear una agenda de generación de empleo con derechos, la propuesta oficial se alinea con las históricas demandas del Círculo Rojo y del FMI, priorizando la rentabilidad empresaria por encima del trabajo digno.

Reforma tributaria y beneficios para el gran capital

El segundo eje planteado por Caputo fue una reforma tributaria centrada en la “eliminación de muchos impuestos, la baja de otros y la simplificación del régimen fiscal”.

Aunque el ministro lo presentó como una medida para “impulsar el ahorro y la inversión privada”, en los hechos implica una reducción de la recaudación y una transferencia de recursos hacia los sectores de mayores ingresos.

“Queremos incentivar el ahorro interno para que se canalice hacia el sector privado”, dijo Caputo. Sin embargo, el esquema que propone -con un Estado debilitado y menor capacidad de inversión pública- deja sin herramientas a las políticas redistributivas y sociales.

El dogma del ajuste: productividad sin salarios

Otro de los ejes del discurso fue el rechazo a las devaluaciones como vía para ganar competitividad. “No hace falta devaluar para ser competitivos”, aseguró Caputo, al tiempo que defendió un modelo basado en “la productividad, la baja de impuestos y la desregulación”.

La consigna, que en apariencia busca estabilidad, encubre una lógica de ajuste estructural: salarios deprimidos, recorte del gasto y liberalización de la economía.

El propio ministro destacó que el nuevo esquema macroeconómico pretende “evitar los ciclos de inflación y pérdida de poder adquisitivo”, aunque el poder de compra de los trabajadores sigue cayendo frente al aumento de tarifas, alimentos y transporte.

El modelo de Caputo: menos Estado, menos derechos

En el cierre de su mensaje, el ministro convocó a los empresarios a “sostener el rumbo” y adaptarse a competir en un “país distinto”.

Pero ese “nuevo país” que propone el Gobierno se apoya en la desprotección laboral, la concentración económica y el debilitamiento del Estado, mientras crece la desigualdad y la pobreza alcanza a más de la mitad de la población.

Desde Washington, el mensaje de Caputo fue claro: las reformas que vienen no buscan mejorar la vida de los trabajadores, sino garantizar las condiciones para que el gran empresariado siga ganando en un país cada vez más desigual.

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