El Ejecutivo demora la promulgación de las leyes de presupuesto universitario y emergencia pediátrica del Garrahan, ratificadas por el Congreso. Crece la presión de sindicatos, universidades y legisladores opositores, que advierten que Milei busca repetir el esquema de la emergencia en discapacidad: promulgar sin aplicar.

El gobierno de Javier Milei volvió a tensar la relación con sectores educativos y sanitarios al demorar la promulgación de las leyes de presupuesto universitario y emergencia pediátrica en el hospital Garrahan.
La falta de definición amenaza con abrir un nuevo frente de conflicto en plena recta final de la campaña electoral, mientras avanza la organización de una concentración multisectorial para exigir la inmediata aplicación de ambas normas.
Las dos leyes fueron ratificadas por el Senado el jueves 2 de octubre, al rechazar con amplia mayoría los vetos presidenciales. Cuatro días después, el Congreso notificó formalmente al Poder Ejecutivo, que hasta el momento no cumplió con su obligación constitucional de promulgarlas.
Aunque la Carta Magna no fija un plazo explícito en estos casos, la doctrina constitucional interpreta que el Ejecutivo dispone de diez días hábiles -el mismo plazo que para aplicar un veto-, lo que sitúa el límite el lunes 20 de octubre. Si el Gobierno no actúa, las leyes deberían considerarse promulgadas de forma tácita, a solo seis días de las elecciones generales.
Desde los sectores involucrados crece la desconfianza por el antecedente de la emergencia en discapacidad: una norma que fue promulgada pero nunca implementada. “Tenemos la presunción de que va a ocurrir lo mismo. Nos estamos preparando para movilizarnos apenas se sepa qué decisión toma el Ejecutivo”, advirtió Laura Carboni, secretaria general de la AGD-UBA, en diálogo con AM750.
Carboni remarcó que la ley universitaria contempla dos medidas clave: “Por un lado, garantiza el presupuesto de funcionamiento para universidades y hospitales universitarios. Y, además, otorga un 42% de aumento en una sola cuota como compensación por lo perdido desde que este gobierno asumió”.
En la Cámara de Diputados, la voz de alerta la dio el cordobés Oscar Agost Carreño (Encuentro Federal), uno de los principales impulsores de la oposición parlamentaria y autor de la moción de censura contra el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, por incumplir la ley de discapacidad.
Agost Carreño recordó que, si Milei no promulga las leyes dentro del plazo legal, el presidente de Diputados, Martín Menem, está facultado para publicarlas “por promulgación tácita”. “La doctrina sostiene que el Ejecutivo dispone de diez días para cumplir con su obligación. Transcurrido ese plazo sin acto formal, el Legislativo debe considerarlas promulgadas a fin de evitar que la omisión frustre la decisión del Congreso”, advirtió el diputado cordobés.
El exhorto se suma a la presión creciente sobre Francos, quien podría enfrentar una interpelación e incluso una moción de censura por no ejecutar la ley de emergencia en discapacidad. En ese caso, el funcionario había devuelto la norma al Congreso en lugar de reasignar las partidas necesarias, tal como establece la ley.
El conflicto se repite ahora con la educación pública. La ley universitaria ordena al Ejecutivo garantizar los créditos presupuestarios necesarios para mantener la continuidad y eficiencia de los servicios, y actualizar al 1° de enero de 2025 el presupuesto de las universidades públicas.
Sin embargo, al vetarla, el Gobierno argumentó que la medida implicaba un incremento “desproporcionado del gasto público” y calculó un costo total superior a 1 billón de pesos. En su fundamentación, Milei volvió a apelar al ajuste fiscal: “Las fuentes de financiamiento previstas son insuficientes para solventar dicho gasto”.
La demora, las advertencias legislativas y la convocatoria a movilizar marcan un nuevo punto de tensión entre la Casa Rosada y los sectores educativos, sanitarios y sociales. Una pulseada que, a días de las elecciones, pone a prueba la promesa libertaria de “ordenar las cuentas” frente al reclamo por derechos básicos que siguen sin respuesta.

