Al igual que las vidalas que cantaban mis abuelos y a esas zambas que traen consigo aires de nostalgias, parece que la sonoridades de su música vienen acompañada de penas enredadas entre su voz grave y un paisajes que pide a gritos ser visto y escuchados.

Por Facundo Francia, bailarín y docente
Camilo, nace entre cemento y ladrillos pero su alma parece que atravesó cada pueblito de la tierra que lo ha parido, él parece conocer la realidad de cada uno de sus compatriotas y sin haberles pedido permiso, las inculcó a melodías y fraseos folclóricos.
Su música, que ya es música de su gente, habita entre bombos legüeros, guitarras criollas, violines y bandoneones.
Milo J, parece que ya venía tirando guiños con sus sesiones de “falklore” hacia su nueva música. El, trenza en su nuevo álbum “La vida era más corta” la música urbana y el folklore experimental, de la manera más cruda y poética que solo una vida que ha pasado varias vidas, sabría cómo hacerlo.
Las nuevas generaciones le debemos al folklore nuestro presente hoy, nuestro caminar, nuestro hablar, nuestro bailar. Hay un “niño” (como se titula una de nuevas canciones) de 18 años que le da esperanzas a las nuevas generaciones casi pidiéndoles que se amiguen con la vida, que aunque lo parezca, no es de piedra el pastizal.

La corporalidad comienza a tomar otras formas, cuando a lo lejos la escuchamos a la negra Sosa, la mujer que trae un pueblo en su voz, con la canción de jangadero donde no solo menciona lugares típicos de nuestras regiones si no que también se ponen en la piel de la gente de nuestro Paraná con “en el sueño de la vida y del trabajo se me vuelve camalote el corazón”.
El poncho esta vez no se revolea, no la vemos Agüitar y arengar por que ella deja la festividad de lado para poner su humildad al servicio de un pibe. La Sole, un icono de nuestro país, colabora con Camilo en Lucia.
También el álbum cuenta para nuestra sorpresa con la presencia de Silvio Rodríguez, Cuti y Roberto Carabajal y con un amigo y colega “Trueno”
Las voces originarias, nativas y típicas van imnotizando algunas de sus canciones, palabras que parecen haberse perdido en el tiempo, reflotan para darle mística al álbum.
Es imposible dejar de pasar la estética visual que contiene este disco, podemos observar la tonalidad de color marrón, de color tierra. Y si de música folclórica hablamos, Milo supe acompañarlo muy bien en sus videos con las danzas, el repique, las mudanzas y la libertad.

No solo tenemos un representante de la música moderna y experimental, sino que hay entre nosotros un pibe que le va devolviendo al folklore lo que en estas épocas es difícil de dar, visibilidad.
“La vida era más corta” es capaz de captar la atención de personas de cualquier edad, en cualquier lugar y en cualquier situación, es imposible pensar a este disco como algo lineal, por que si algo nos ha enseñado el folklore es que nunca va ser estático, o pasado de moda.

