En el Día Mundial de la Salud Sexual, conversamos con el Consultorio de Salud Integral acerca de distintas cuestiones sobre las temáticas. En este sentido, destacaron que hay una gran desinformación en las redes, pero también preocupan los discursos conservadores con los cuales «el derecho a la salud está siendo relativizado«.

Desde el Consultorio de Salud Integral de la ciudad de Córdoba afirman que los discursos de odio están impactando directamente sobre los derechos sexuales.
Se trata de un equipo interdisciplinario de profesionales, trabajadorxs de la salud, activistas feministas y transfeministas con más de 12 años de experiencia en la salud sexual.
«Nuestra atención parte de una perspectiva de derechos humanos y de género, lo que significa que no nos limitamos a lo clínico, sino que construimos un modelo de cuidado integral, basado en la escucha activa, el respeto por la autonomía y el acompañamiento afectivo» indican las integrantes del proyecto.
Dialogamos con ellas en el marco del Día Mundial de la Salud Sexual y destacaron, entre otras cosas, que el endurecimiento de discursos de odio y la avanzada de sectores conservadores en la región impactan de lleno en los derechos sexuales.
«No es casual que muchas personas que llegan a nuestros espacios nos pregunten si el aborto “sigue siendo legal” en Argentina o si ya no lo cubrirán las obras sociales» señalaron sobre su experiencia de trabajo.
En el consultorio, la principal consulta que reciben está vinculada a la interrupción voluntaria y legal del embarazo (IVE), tanto en la orientación inicial como en los distintos momentos del proceso (diagnóstico, tratamiento y seguimiento).
Esa confusión sobre la legalidad de la IVE no nace de la nada: «Se alimenta de un clima político donde se desmantelan organismos estatales y políticas de género y diversidad, se recortan programas de salud y se ponen en duda consensos sociales que costaron décadas de lucha».
En este contexto, muchas mujeres y personas gestantes siguen atravesando la culpa y la revictimización cuando deciden abortar.
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En medio de la promoción del individualismo y del sálvese quien pueda, «crece el discurso de varones que se desentienden, que no se co-responsabilizan en los procesos o que incluso culpabilizan a las personas gestantes por no acceder a la anticoncepción. Esto genera mayor sobrecarga en quienes abortan y profundiza desigualdades de género en los vínculos» apuntaron.
Por tanto, desde el Consultorio de Salud Integral señalan que el derecho a la salud está siendo relativizado y, en gran parte, se debe a la crisis del sistema de salud público.
Actualmente hay faltantes de medicación para personas con VIH, recortes en hospitales nacionales como el Garrahan y el Posadas, despidos masivos en programas de VIH e ITS. «Eso tiene efectos concretos en la vida cotidiana: más barreras para acceder a insumos, más saturación de servicios, más descreimiento en las instituciones» indicaron.
Población de entre 15 y 30 años
Consultamos a las integrantes del Consultorio especialmente sobre la población más joven, puesto que muchos informes destacan que hay comportamientos preocupantes como el menor uso de anticonceptivos.
Si bien no quieren hacer generalizaciones ni brindar datos que resulten absolutos, observan en los últimos años cambios generacionales importantes en la forma de acercarse a la salud sexual.
Una gran parte de las personas de entre 15 y 30 años se informa y busca respuestas en redes sociales como TikTok, Instagram, Google o incluso herramientas de inteligencia artificial.
Esto tiene un costado positivo: el acceso inmediato a materiales de organismos internacionales, guías seguras y testimonios que circulan con rapidez. Pero también conlleva riesgos: proliferan mitos, informaciones erróneas y experiencias personales que se universalizan sin considerar el contexto, lo que puede generar confusión o ansiedad.
Esta dualidad o contradicción se repite en algunos aspectos. Por ejemplo, son generaciones atravesadas por los debates feministas y transfeministas de los últimos años: la marea verde, la legalización del aborto, las denuncias de abusos sexuales, los procesos de cancelación.
Pero por otra parte, discursos de odio impactan en los derechos sexuales y circulan en el mundo virtual donde están presentes las personas jóvenes.
«Observamos una gran desinformación en torno a las ITS, y al mismo tiempo una sobreinformación proveniente de discursos conservadores o tradicionales, que muchas veces circulan con la misma fuerza en redes» destacaron.
A su vez, concluyeron que «vemos personas que crecen y deciden en medio de estas tensiones sociales, culturales y políticas«.
La respuesta a la crisis
En el contexto actual, acompañar decisiones en salud sexual y (no) reproductiva se vuelve cada vez más complejo.
Lo que vemos en nuestro consultorio es que cada vez más personas postergan sus deseos de maternar, no porque no quieran hacerlo, sino porque la precariedad cotidiana lo vuelve casi imposible de sostener. La inestabilidad laboral, los salarios que no alcanzan, el endeudamiento de las mujeres para sostener la vida diaria y la feminización de la pobreza condicionan los proyectos familiares. Incluso quienes desean gestar expresan temor: miedo a no poder garantizar cuidados, miedo a enfrentar un sistema de salud desfinanciado, miedo a traer un hijo al mundo en este escenario.
Sin embargo, en este panorama adverso, desde el Consultorio de Salud Integral destacan la potencia de las redes.
«Amigas, vecinas, ex usuarias que recomiendan nuestro consultorio, compañeras que se acompañan mutuamente, organizaciones como, Socorristas en Red, que comparten información confiable y tejen puentes» expresan.
En esos lazos comunitarios es donde se sostienen los cuidados y donde encontramos la fuerza para resistir. Frente a un contexto de retroceso y ajuste, las redes de mujeres y disidencias siguen demostrando que el derecho a decidir, a no maternar o a maternar con condiciones dignas, se defiende de manera colectiva.
Sobre el Consultorio
Además, de reflexionar sobre los discursos de odio y su impacto en los derechos sexuales, el Consultorio de Salud Integral, realizan distintas prácticas como asistencia en IVE, controles post aborto, asesorías y colocación de anticoncepción, consultas ginecológicas en general, controles de Papanicolaou, y acompañamos procesos de vasectomía sin bisturí, entre otras.
Su atención parte de una perspectiva de derechos humanos y de género, lo que significa que no se limitan a lo clínico, sino que construyen un modelo de cuidado integral, basado en la escucha activa, el respeto por la autonomía y el acompañamiento afectivo.
«Desde 2013 sostenemos este modelo de atención integral, actualizado a las recomendaciones científicas internacionales, pero sobre todo atravesado por un compromiso ético y político: poner a las personas en el centro, acompañar sus decisiones y garantizar el derecho a la salud sexual, reproductiva y no reproductiva en condiciones de dignidad, seguridad y respeto» indicaron.

