El Observatorio Mumalá exige declarar la Emergencia Nacional en Violencias de Género, mientras el Gobierno sigue recortando programas y desmantelando políticas que protegen vidas.

El Observatorio “Mumalá Mujeres, Disidencias, Derechos” reveló datos alarmantes: entre el 1° de enero y el 31 de agosto de este año, se cometieron 164 femicidios en el país, uno cada 35 horas.
123 niñas, niños y adolescentes quedaron sin sus madres.
“Los datos relevados son alarmantes y evidencian la urgencia de respuestas estatales”, remarcaron desde Mumalá, reiterando el reclamo histórico de que se declare la Emergencia Nacional en Violencias de Género.
El hogar, el lugar más inseguro
Los números revelan lo que los feminismos denuncian hace años: el peligro está en la intimidad. El 58% de los femicidios fueron cometidos por parejas o ex parejas, y un 18% por familiares directos. En el 70% de los casos, los asesinatos ocurrieron en la vivienda de la víctima o compartida con el agresor.
Además, el informe expone un dato que refuerza la urgencia de cambios estructurales: el 8% de los femicidas pertenecía a fuerzas de seguridad. ¿Cómo confiar en un Estado que no controla a quienes tienen el monopolio de las armas?
Denuncias que no alcanzan
Otro de los puntos más críticos: el 13% de las víctimas había denunciado a su agresor y muchas contaban con medidas de protección que no fueron efectivas. En otras palabras, el Estado supo y no actuó.
“Estos números muestran una realidad que el Gobierno de Javier Milei se niega a reconocer. La falta de políticas públicas, el desfinanciamiento de los programas de género y diversidad, y el ajuste generalizado ponen en riesgo nuestras vidas todos los días”, advirtieron desde Mumalá.
Nuevas violencias, mismas víctimas
A esta violencia patriarcal se suma la crueldad de los femicidios vinculados a economías delictivas: en lo que va de 2025, 11 mujeres fueron asesinadas en el marco del narcotráfico y el crimen organizado, una modalidad que se expande en distintas regiones del país y que expone, otra vez, cómo las violencias atraviesan los cuerpos feminizados.
Emergencia y resistencia
Las cifras son más que estadísticas: son vidas truncadas, proyectos interrumpidos, familias devastadas. Mientras el Gobierno ajusta y recorta, las organizaciones feministas siguen exigiendo respuestas concretas y estructurales.
La urgencia está a la vista: declarar la Emergencia Nacional en Violencias de Género, garantizar recursos, fortalecer las redes de acompañamiento y escuchar las voces de quienes día a día sostienen territorios y vidas.
Porque detrás de cada número hay una mujer menos y una deuda de la Justicia que no para de crecer.

