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Más redes sociales, menos libros: el tiempo libre de los niños

Publicado por:El Resaltador

La ONG Argentinos por la Educación realizó un informe crítico sobre el uso del tiempo libre de estudiantes de primaria: las pantallas, omnipresentes.

En el marco de agosto como el mes de las infancias, la organización Argentinos por la Educación presentó un análisis sobre el uso del tiempo libre en niños de primaria.

La ONG se encargó de examinar las respuestas que estudiantes de 3º y 6º grado dieron en los cuestionarios complementarios de las Pruebas Aprender 2024 y 2023.

Entre los alumnos de 6° grado, los resultados muestran una fuerte presencia de las pantallas en la vida cotidiana. Un 89% afirmó que usa redes sociales durante su tiempo libre. Además, el 87% mira series, películas o videos, el 68% juega en forma digital y el 40% crea contenidos para redes.

En el caso de los alumnos de 3º grado, los hábitos son similares, aunque con algunas particularidades. El 91% dijo que mira dibujitos, series o películas, mientras que el 80% juega al aire libre.

El 42% lee cómics y entre un 22% y un 26% participa en talleres o clases de baile, arte o música.

Los porcentajes de uso de redes sociales preocupan considerando los múltiples estudios que confirman el efecto nocivo que tiene el acceso ilimitado a las pantallas en el desarrollo infantil, tanto desde un punto de vista neurológico como psicosocial.

Problematizar nuestra relación con la esfera digital e Internet es urgente, y lo es especialmente cuando hablamos de infancias. Además de afectar su neurodesarrollo, las redes sociales exponen fácilmente a niños muy pequeños a contenido violento, sexual y grooming.

Sin embargo, el informe anticipa que no todo se trata de pantallas: en el tiempo libre de los niños, el uso del celular convive con una vida activa offline.

No se trata entonces de demonizar lo primero, que además es prácticamente inevitable, sino más bien de repensar ventajas y perjuicios para desarrollar una relación sana con las nuevas tecnologías, ajustada a las edades y contextos de las niñeces.

Todavía hay lugar para el juego, pero ¿qué pasa con el aprendizaje y la lectura?

Un 85% de los niños encuestados manifestó que realiza actividades artísticas, deportivas o juegos al aire libre. A su vez, el 81% aseguró reunirse con amigos.

No obstante, los porcentajes cambian cuando hablamos de actividades culturales y de aprendizaje extracurriculares. Solo el 35% estudia idiomas, mientras que el 46% dijo leer libros fuera del ámbito escolar.

Respecto a 2018, la caída es significativa, especialmente en la lectura. En aquel año, un 61% de los niños leía por fuera de la escuela y un 37% estudiaba idiomas.

Pensar críticamente este descenso implica considerar qué factores podrían estar jugando un papel, como el económico o los cambios de hábitos y capacidad de atención.

Acompañamiento adulto, clave en la inserción digital de los niños

Según Irene Kit, presidenta de la Asociación Civil Educación para Todos, los resultados deben interpretarse con una mirada integral: “Los estudiantes de los grados 3º a 6º tienen entre 8 y 11 años, una edad especialmente potente para la interacción social, la inclusión en actividades de equipo, la identificación de habilidades y gustos personales en los cuales desarrollar maestría”.

El incremento del acceso a contenidos y recursos digitales por parte de la infancia se vive como un hecho ineludible, y a veces con una valoración de época. Pocas veces ese acceso se alcanza a corresponder con una adecuada supervisión parental, aun cuando a edades cada vez más tempranas se accede a esos recursos, tan potentes como riesgosos para el desarrollo y la salud integral de los niños y niñas”, agrega Kit.

Sus palabras ponen el foco en la falta de acompañamiento adulto como una de las principales deudas actuales frente al avance tecnológico.

Las actividades que requieren más concentración disminuyeron

Respecto al 2018, las respuestas en 2023 y 2024 muestran signos de transformación en el uso del tiempo libre de los niños: aumenta el consumo —y producción— de contenido digital y disminuyen las actividades que requieren concentración sostenida, continuidad y dinero, como la lectura y los idiomas.

El entretenimiento proporcionado por el celular es relativamente barato y ofrece gratificación inmediata. También se observa una inclinación por crear contenido, no solo consumirlo. El 40% de los alumnos de 6º grado que crea para redes sociales sugiere que los chicos no solo se entretienen, sino que también se expresan a través de lo digital.

Sin embargo, las redes sociales están literalmente diseñadas para alterarnos neurológicamente, pues así nos enganchan para que sigamos viéndolas: reels, historias, tiktoks y shorts estimulan un contenido atractivo de rápido procesamiento, y el scrolleo y la brevedad deterioran nuestra memoria y capacidad de sostener la atención, habilidades fundamentales en el aprendizaje.

La inserción digital de las infancias debe considerarse en toda su complejidad, tanto en sus aspectos positivos como negativos, para poder tomar decisiones en cuanto a políticas públicas y educativas que estimulen un desarrollo sano de las y los niños. Y por qué no, también puede ser un buen momento para replantear el vínculo adulto con las mismas tecnologías.

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