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Se terminó el streaming histórico del Conicet: ¿Por qué buscamos la tranquilidad en el fondo del mar?

Publicado por:Emilia Urouro

Este domingo culminó la expedición «Underwater Oases of Mar Del Plata Canyon: Talud Continental IV», liderada por investigadores del CONICET, en colaboración con organizaciones internacionales. Y nos sumamos al debate público.

Pulpo de cristal

La expedición, que fue impulsada por el Schmidt Ocean Institute tuvo como protagonistas a más de 30 investigadores e investigadoras del CONICET, marcó un antes y un después en la difusión de ciencia nacional.

La transmisión superó en visualizaciones a streamings masivos y en redes, los usuarios participan bautizando criaturas como «Batatita» «amarillin» o «la estrella culona».

¿Cuál fue el objetivo de este proyecto? caracterizar hábitats vulnerables, documentar especies que habitan en la profundidad del mar, identificar impactos humanos… por ejemplo, se encontraron microplásticos.

Además, las imágenes permitieron observar “la reproducción y biogeografía de especies profundas, el ADN ambiental, el carbono azul y dinámica de sedimentos”, según el equipo.

No sabíamos lo mucho que necesitábamos frenar para ver el fondo del mar

Sin pensarlo, la sociedad argentina se detenía a mirar las profundidades del mar argentino: hubo picos de hasta 80 mil personas conectadas al vivo para aprender, preguntar y escuchar a las y los científicos de distintas provincias.

La psicóloga Ayelen Perrota, de Aware – Espacio Terapeútico, considera que «los tiempos epocales parecen mandar a soportar aquello que en otros contextos resultaría insoportable».

Calamar “cochinito”

Algunos comentarios que ha recibido en estas semanas en sus sesiones han sido: «me duermo con el conicet en vivo» «lo que me está salvando es lo del conicet» «creo que con lo único que me estoy relajando es con los bichos del mar».

«Los esfuerzos de nuestros organismos para sostener procesos de salud en cuerpos rodeados de expresiones de violencia, muchas veces involucran respuestas de mayor reactividad emocional», señala.

«Ante las afrentas contra la salud mental que parecen naturalizarse con la constante exposición a situaciones de crueldad y dolor, necesariamente nos aferramos a lo que nos permite respirar«, reflexiona en torno a este fenómeno social que fue el interés masivo por la expedición submarina.

Para Perrota, en contextos hostiles «recurrimos a conectarnos con lo que nos hace bien y lo hacemos en comunidad»

«Ese movimiento natural hacia el agrupamiento, a compartir, a sentirnos parte de algo que nos trasciende y que nos permite continuar respirando», concluye la psicóloga.

En la exploración se han encontrado corales de aguas frías, moluscos, equinodermos y crustáceos | Crédito: Página web del Conicet 

¿Y ahora que sigue?

Como mencionamos, este domingo terminó la expedición en el mar argentino, pero el material audiovisual y los datos analizados se publicarán en repositorios abiertos como Conicet Digital, OBIS y GenBank.

Además, toda la información estará disponible en formatos educativos para escuelas, museos y clubes de ciencia.

El buque Falkor (too) se trasladará a Montevideo, Uruguay, para iniciar una nueva campaña científica del 22 de agosto al 19 de septiembre.

Se estima que a fines de septiembre, volverán a nuestras costas para explorar un sistema de cañones submarinos a 500 kilómetros de Viedma y otro a 450 kilómetros de Rawson, en Chubut.

La expedición «Uruguay SUB 200: Viaje a lo Desconocido» reunirá a 37 científicos para recorrer 50 puntos del mar que abarcan desde el sur de Brasil hasta el norte argentino.

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