La serie de Netflix “Adolescencia” puso en agenda el concepto de “Incel”. Más allá de contar sobre este movimiento, ¿qué estrategias puede tomar la sociedad para prevenir que estas ideologías se amplifiquen?

En la década de los 90, comenzó a usarse el término Incel – Célibe involuntario- para describir a un movimiento de hombres que se describen como incapaces de tener una pareja o una vida sexual, a pesar de “desearlo”.
Este grupo culpa a las mujeres de su fracaso. Califican a las femineidades como personas que solo buscan dinero y belleza.
Desde El Resaltador quisimos ir un poco más allá, no solamente contar qué piensan y cómo actúan los Incel, sino que pasa en Argentina y que podemos hacer para contener a los jóvenes varones que piensan que esa es la respuesta.
Hablamos con Gabriela Bard Wigdor, doctora en estudios de género, investigadora adjunta de Conicet y docente de la Facultad de Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
Primero lo primero ¿un varón que se identifica como incel es peligroso?
En la serie, el protagonista asesina a una compañera. De nuevo el debate: ¿la violencia virtual se convierte en violencia física en todos los casos?
Gabriela considera que “los Incel” como sujeto (persona) no son necesariamente peligrosos, sostiene que construir a un otro como tal es propio del fascismo.
Es decir, deben existir muchos modos de vivenciar esa “identidad”, de experimentarla en lo singular…
Aún así, la entrevistada señala que dicha identidad parte de discursos de odio y que estos sí son peligrosos porque tienen una fuerte carga de misoginia, antifeminismo y de apología al odio sexista que puede derivar en prácticas peligrosas o al menos discursos discriminatorios, ofensivos y excluyentes cuando se cruzan con la masculinidad hegemónica.

«Lo relevante de la figura del Incel es el correlato de esta identidad reaccionaria que viene creciendo en las últimas décadas de la mano del ascenso de las nuevas y extremas derechas a nivel global como parte del fenómeno del antifeminismo», sintetizó la especialista.
Estas narrativas aíslan al sujeto en un diálogo tóxico con las redes Asociales que se fortalecieron en la pandemia y con el aislamiento que vivimos.
Concepto clave: la Manofera
La entrevistada explicó que los movimientos masculinistas y antifeministas crecen con fuerza desde fines del siglo XX, pero este tipo de particularidad de discurso que atrapa a los jóvenes con contenido biologicista, donde de alguna manera dejan de posicionarse desde la supremacía y hablan desde el victimismo de una supuesta desventaja biológica hasta genética, aumenta entre las generaciones más jóvenes porque va de la mano de lo que llamamos “Manosfera”.
¿Qué es la Manosfera? son espacios online, por ejemplo, foros de internet que se pueden visitar como Reddit o 4chan, donde circulan discursos misóginos y violentos contra las mujeres y disidencias sexo-genéricas, especialmente contra las feministas.
La situación de Argentina

Las nuevas y extremas derechas como ya dijimos son un fenómeno global, el caldo de cultivo perfecto para quienes se sienten aislados y quieren buscar culpables…
En otras palabras, Argentina no está excluida del movimiento Incel. Puede cambiar de nombre – usar el término «virgo»-, pero el discurso está.
«Si vas a grupos de libertarios vas a encontrar el mismo discurso que circula entre los Incel: odio a feministas, odio a migrantes, a los sectores populares que es sinónimo de peronismo en la argentina. Hace poco un tipo quería agarrar a cadenazos a unos pibes que estaban en una reunión política en un parque y les gritaba zurdos, feministas que se yo, es parte del mismo fenómeno del discurso de odio», resaltó Bard Wigdor.
Y agregó «Hay canales de Telegram donde sí se usa el término Incel y son de Argentina, pero también grupos que dicen anti zurdos y está lleno de jóvenes con estas ideas o mejor frustraciones. Después hay un sitio que se llama Devox, una página que copia el formato de 4chan y que es para expresarse en esta línea».
Romper el aislamiento y reflexionar sobre las opciones políticas
Los Incel son resultado de frustraciones. Estos grupos existirán mientras que sean funcionales a las nuevas derechas.
Gabriela enfatiza que «no es únicamente una cosa de nicho o de un grupo de jóvenes locos…son condensaciones de discursos sociales mucho más amplios anclados en el crecimiento y triunfo de las derechas y el masculinismo en los gobiernos como el de Trump, Bolsonaro, ahora Milei en Argentina, que son odiantes, misóginos, xenófobos y que propagan la crueldad como política de gobierno».
En esa línea, consideró que en tanto no tengamos políticas públicas de salud integral, empleo, jubilaciones, educación, etc. este tipo de fenómeno se va a ampliar y diversificar porque ante la anomia social los sujetos buscan respuestas y se abrazan a lo que encuentran.
Es decir, si encuentran discursos religiosos y políticos que les señalan que los feminismo y la disidencia sexo-genéricas, que los migrantes o los sectores empobrecidos son los responsables de sus malestares, posiblemente se abracen al fascismo de la aniquilación del otro.
«Reflexionemos sobre lo que estamos validando con nuestros votos y con nuestras apatías políticas o escaso compromiso en la participación comunitaria» recomendó.
Por otra parte, la investigadora planteó que en lo micro social, los feminismos trazaron cierto camino, que podría sumar el esfuerzo de otros sectores, especialmente de varones comprometidos con estas causas, para darle alternativas a estos varones que solo piensan en la búsqueda de bienestar a través de una masculinidad viril…generar espacios de encuentro alternativos a la ultraderecha y a su narrativa de masculinidad dominante que tan atractiva es, partiendo de lo que realmente cada quien puede, quiere, es…algo como abrazar la singularidad de ser.
«Presentar, defender, difundir otros modos de masculinidad, es necesario para que las juventudes puedan identificarse» concluyó.

