La decisión geopolítica de quitar los aranceles a productos importados de tecnología, ligada a directrices del FMI y el Comando Sur de Estados Unidos, fue presentada por Nación como una medida meramente económica, poniendo en crisis a la provincia más grande e importante de la Argentina Bicontinental. ¿Qué relación tiene la posible instalación de una base norteamericana en Ushuaia con el ataque a la industria nacional?

«Acá, por el clima y por la cantidad de gente, nos conocemos todos y siempre estamos puertas adentro. Ayer fue ver a más de 8.000 personas en la calle, algo que no sucede seguido, casi nunca, fue increíble», expresa el trabajador de prensa y comunicación, Lautaro Brest, a más de 3 mil kilómetros de Córdoba capital, sobre el paro general ocurrido en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (AIAS), el miércoles 21 de mayo.
El reclamo en la provincia más sureña del país se realizó en rechazo a la quita de aranceles a celulares y baja de impuestos a electrodomésticos por parte del Gobierno nacional.
Sus padres se mudaron a la gélida Tierra del Fuego AIAS hace más de 30 años, en busca de trabajo formal para una mejor vida. Aquella ilusión se desvaneció -en parte- cuando Menem hizo lo que hoy replica Javier Milei: concebir un territorio argentino relevante geopolíticamente como una zona de sacrificio al servicio del gran capital internacional, aún liderado por Estados Unidos.
Si la historia se repite como farsa, esta vez parece más una distopía. Margaret Thatcher jamás hubiera imaginado que un fiel seguidor suyo, de nacionalidad argentina, gobernaría la Nación con la que entró en guerra en 1982 para finalmente ocupar el 25% de su territorio.
A 43 años de la Guerra de Malvinas, a 53 de la sanción de la Ley N° 19.640, sancionada y promulgada en el año 1972, y tan solo días de la difusión extraoficial de la intención de Estados Unidos de instalar una base para sus submarinos nucleares en Ushuaia, nos preguntamos:
- ¿Qué está en juego en el extremo austral del continente americano?
- ¿Qué tiene que ver la base norteamericana proyectada en Ushuaia con la baja de aranceles a la industria fueguina?
- ¿Por qué es una medida geopolítica más que económica?

Lautaro hoy tiene 30 años. Nació días previos de un hecho que marcó un antes y un después en la provincia más grande del país: el asesinato estatal de Víctor Choque en el marco de una protesta por los despidos en la Continental Fueguina, empresa de productos electrónicos, el 12 de abril de 1995. Fue el primer trabajador asesinado en el marco de una manifestación desde el regreso democrático.
Su padre dejó la Continental meses antes del estallido y se dedicó a la carpintería; su madre trabajó de empleada doméstica hasta la instalación de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, donde ahora trabajan ambos.
El joven comunicador fue el primero de su familia en nacer en tierra austral. Un logro conectado -en gran parte- a la baja progresiva de aranceles que protegen y dan promoción a la industria fueguina, a través de la Ley N° 19.640, esencial para el poblamiento, el desarrollo productivo y la soberanía de la Argentina austral en los últimos 50 años. Antes de la ley vivían 12.000 personas. Actualmente son más de 185.000 argentinas y argentinos que residen en Ushuaia, Río Grande, Tolhuin y otras localidades.
A sus 30 años trabaja en comunicación institucional y cuenta que si bien era de esperarse una medida como la que decidió Javier Milei desde un escritorio cercano Puerto de Buenos Aires, no se imaginó que llegaría a principios de este mes. Asegura que la noticia generó una gran preocupación entre los pobladores fueguinos.
Incertidumbre que se mantiene pese al principio de acuerdo firmado entre la dirigencia de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y los CEOs de las principales firmas de la industria electrónica, rubricado por el Ministerio de Capital Humano de Nación. Hasta el 31 de diciembre de este año, las patronales se comprometieron a no despedir sin causa a ningún obrero industrial. Luego, veremos.
Las y los trabajadores le hicieron saber a su dirigencia sindical la indignación por firmar una estabilidad laboral con fecha de vencimiento.

Tierra argentina
“Mi hermana tiene cuarenta años y ahora hizo su familia acá, y es de las primeras familias enteramente fueguinas y eso tiene que ver con la sanción de la ley”, expresa el entrevistado.
El fueguino es familiero y vive puertas adentro, en reuniones sociales, en el trabajo y en los deportes (fustal, hockey sobre hielo), describe Lautaro. Todo a puertas cerradas.
Sin embargo, el Decreto 333/2025, que reduce los aranceles de importación de productos electrónicos, firmado por Javier Milei, y ansiado por el FMI y el Comando Sur de los Estados Unidos, logró sacar a la calle a un gran porcentaje de la sociedad, unir los reclamos y las protestas haciéndose escuchar el grito del fin del mundo en todo el país.

Lautaro considera que la normativa es «directamente un ataque a Tierra del Fuego. No solo por el decreto, sino también discursivamente. Una lectura que se hacía, es que esto ocurrió justo antes de las elecciones porteñas. Como los porteños siempre se quejan del arancel o los beneficios impositivos de Tierra del Fuego, algunos planteaban que era una forma de sumar votos. Pero desde el primer momento en que se supo el decreto, todas las radios —aquí se escucha mucho la radio— salieron al unísono».
Explicó que la protesta fue tan convocante debido a que hay 7.000 puestos de trabajo directos y otros 7.000 indirectos en riesgo.
«Y no es solo para los trabajadores de la fábrica, porque esto también afectaría el consumo interno. Lo llamativo del paro fue que todos pararon. En los últimos paros generales que planteaba la CGT, era un día normal, no había acatamiento de nada. En esta oportunidad se vio una gran unidad de todos los sectores. Incluso la Cámara de Comercio de Ushuaia, hasta ellos, como el dueño del shopping, toda esa gente, salieron con un video reclamando por las medidas» explicitó.

Atacar lo que queda de modelo productivo soberano y nacional
El decreto firmado en los escritorios de la Casa Rosada provocó una crisis en el territorio argentino más importante en materia geopolítica por su cercanía a pasos comerciales estratégicos y por ser uno de los territorios de mayor cercanía al territorio que es y será de los más disputados en el presente siglo: la Antártida.
A través de la mencionada ley N° 19.640, Argentina garantiza su soberanía en Tierra del Fuego y AIAS mediante industrias como la electrónica y el turismo, entre las que dejan mayores ingresos, claves para el poblamiento y el desarrollo de las familias argentinas en nuestro territorio austral.
Es bien desconocido por la mayoría de los connacionales, pero Tierra del Fuego AIAS se ubica en el centro de la Argentina bicontinental. Es nuestra conexión con el territorio antártico nacional.
También somos una Nación, como dijimos anteriormente, con el 25% del territorio ocupado por el Reino Unido. Existe un conflicto bélico en esta provincia y región argentina. No una hipótesis de conflicto, sino más bien el ejercicio del neocolonialismo británico en el siglo XXI.

A lo largo de los años, una de las industrias que más creció fue la electrónica. Llegando al punto de, según la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE), se producen y/o ensamblan el 96% de los celulares, aire acondicionados, televisores y microondas que se comercializan en Argentina.
Aunque desde la Rosada se intentó instalar el mito de que en Tierra del Fuego AIAS solo se le pega la clásica etiqueta fueguina a productos chinos, con el objetivo de deslegitimar el reclamo y justificar la medida anti-argentina, fueron los propios trabajadores quienes desmintieron y exhibieron cómo ocurre el proceso productivo en las empresas afectadas, como Mirgor, BGH, Radio Victoria, Newsan, etc.
«Acá se hace todo el trabajo desde cero. Se fabrica. Porque si estamos hablando así, entonces el panadero también ensambla, ¿todos son ensambladores en Argentina? Me parece una falta de respeto, porque acá se vive una angustia terrible», expresó una trabajadora antes las cámaras de La Nación.
Esta industria es un pilar fundamental de la economía provincial, aportando entre el 30% y el 35% del PBI. Es la principal fuente de ingresos fiscales y un gran generador de empleo, sosteniendo más de 18.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Esto la convierte en el mayor empleador privado y el contribuyente más importante al fisco provincial.
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Además, su impacto trasciende las fronteras provinciales, siendo vital para la industria automotriz nacional. Nada menos que ocho de cada diez componentes electrónicos de los vehículos fabricados en Argentina provienen de Tierra del Fuego AIAS. Siete de las once terminales automotrices del país utilizan estos componentes fueguinos, y la mayoría de los autos que se exportan incorporan insumos industriales producidos en las plantas del sur.
Es por ello que la medida decidida por Nación fue entendida como un ataque directo, no solo a la economía nacional y fueguina sino también a la soberanía nacional en la región austral.
Y si de política nacional y geopolítica internacional se trata, no se puede caracterizar esta decisión en clave autónoma. Dos meses atrás, el Gobierno Nacional firmó un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, enemigo número uno de la industria nacional, ya que todo programa económico y social firmado con el organismo siempre exige liberación de precios, importaciones, protecciones impositivas, etc.
A su vez, Milei firmó el decreto a tan solo dos semanas de la visita del Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, Alvin Hosley, a la provincia en cuestión. Es la segunda visita de los militares norteamericanos al territorio fueguino en menos de dos años. Para muestra, basta un botón.

Base Naval Integrada ¿para submarinos yanquis?
La construcción de una Base Naval Integrada sobre el Canal de Beagle, en Ushuaia, es un objetivo que Estados Unidos está materializando con el actual gobierno de Javier Milei. Sin embargo, días atrás un artículo de Todo Noticias, firmado por Ignacio Salerno, divulgó que en las negociaciones entre EE.UU. y el Gobierno Nacional, se encuentra la posible instalación de una base operativa para los submarinos nucleares estadounidenses que operan en la región.
Estos submarinos son los mismos que entrenan junto a las tropas británicas en Atlántico Sur, bajo el escudo de la OTAN, quien tiene en nuestras Islas Malvinas a su base más grande en toda la región.
La posible instalación de una base de esta naturaleza en territorio argentino, particularmente en una zona tan estratégica como Ushuaia, no solo iría en contra de los principios de soberanía y autodeterminación, sino que también violaría la Resolución 41/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que declara el Atlántico Sur como una Zona de Paz y Cooperación.
La presencia de armas nucleares en la región contravendría directamente el espíritu de esta resolución, que busca mantener la desmilitarización y la no proliferación nuclear en la zona. Más si tenemos en cuenta que fue un submarino nuclear -de bandera británica- el que realizó, un 2 de mayo de 1982, el mayor atentado contra el continente americano con un arma de propulsión nuclear de toda la historia, dejando una herida imborrable en la historia nacional, cuyo resultado fue 323 tripulantes del ARA General Belgrano asesinados.
“Rechazamos enérgicamente la instalación de una base naval con participación estadounidense en nuestra ciudad. Este proyecto representa una cesión inadmisible de soberanía y una amenaza directa a nuestra proyección antártica y al reclamo legítimo sobre las Islas Malvinas. La presencia de submarinos nucleares y tropas extranjeras en Tierra del Fuego no responde a los intereses del pueblo argentino, sino a una estrategia geopolítica ajena que busca controlar recursos y rutas estratégicas en el Atlántico Sur”, expresó al respecto el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto.
Juan Augusto Rattenbach, Secretario Ejecutivo del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, opina que lo que está en juego es quién se queda con el polo logístico con mayor capacidad para facilitar la operatividad en el ingreso a la Antártida, si Chile con Punta Arenas, el Reino Unido con Puerto Argentino o Argentina (ahora con Estados Unidos) con Ushuaia.

Instar al despoblamiento, ¿otra forma de ocupar?
El posible cierre de las fábricas más importantes de Tierra del Fuego traería como consecuencia principal una drástica reducción de la población. Un estudio reciente de la consultora fueguina Neodelfos demuestra el impacto de la promoción industrial en Río Grande.
Este análisis revela que el estímulo industrial impulsó significativamente el crecimiento demográfico de la ciudad. Sin esta política, el estancamiento poblacional habría sido notorio. La consultora estima que, sin la promoción industrial, Río Grande contaría con apenas 12.772 habitantes en 2025, muy lejos de los 117.499 proyectados actualmente.

¿A quién beneficiaría una Tierra del Fuego AIAS con menor población argentina? ¿Instar al despoblamiento no es acaso un atentado contra la Patria? ¿Qué seguirá después? ¿Instar al despoblamiento de la Patagonia?
