El pasado martes se reunieron en Brasilia todos los presidentes de los países sudamericanos luego de diez años de no hacerlo debido a la confrontación entre gobiernos de distintas ideologías. ¿Qué temas se tocaron? ¿Qué lectura podemos hacer de este histórico encuentro? ¿Comienza un nuevo tiempo en Sudamérica?

Luego de diez años de desintegración y enfrentamiento político entre los distintos gobiernos que ocuparon los ejecutivos de los países sudamericanos durante la última década, renació la UNASUR.
Durante los años en que la UNASUR estuvo debilitada fue cuando la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos eran liberales y derechistas, en su mayoría llegaron al poder a través de proscripciones a opositores, intentos de asesinatos, golpes de estado, lawfare y fraudes antidemocráticos.
El organismo multilateral de integración regional, fundado en Brasilia en los albores de la primera ola de gobiernos populares que llegó al poder con representantes tales como Néstor Kirchner, Evo Morales, Hugo Chávez, Lula Da Silva, renació este martes 30 de mayo de 2023.
La integración sudamericana se diluyó en el 2018, a 10 años de fundada, cuando los gobiernos de Macri, Bolsonaro, Piñera, Duque, Benítez y Vizcarra, decidieron suspender su participación en el organismo. Luego conformarían el ya inexistente “Grupo de Lima”, espacio caracterizado por su visión anti latinoamericanista de la cooperación y también por su profundo desprecio a países de signos políticos socialistas, como Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Tarea sudamericana
— UNASUR (@unasur) June 1, 2023
| Los Presidentes de América del Sur, en su primer reencuentro en
Brasilia el 30 de mayo, ratificaron la vigencia de los principios rectores y objetivos del Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas, destacando la reafirmacion de la región como zona de paz y… pic.twitter.com/Mj9AR3LBHl
Una vez más, en Brasilia y nuevamente con Lula Da Silva a la cabeza, la UNASUR quedó oficialmente refundada.
El mandatario brasileño afirmó frente a sus pares que “ningún país puede enfrentar de manera aislada las amenazas actuales”. Además, reprochó que la desunión del pasado fuera provocada por motivos ideológicos. Llamó a dejar de lado las posiciones de tal tipo y volver a trabajar colectivamente para el fortalecimiento del bloque suramericano.
Los Jefes de Estado que participaron fueron: Alberto Fernández; Bolivia, Luis Arce; Chile, Gabriel Boric; Colombia, Gustavo Petro; Ecuador, Guillermo Lasso; Guyana, Irfaan Ali; Paraguay, Mario Abdo Benítez; Surinam, Chan Santokhi; Uruguay, Luis Lacalle Pou, y Venezuela, Nicolás Maduro. Perú está representado por el presidente del Consejo de Ministros de la dictadura, Alberto Otárola.
Los principales puntos abordados fueron: 1)Reservas económicas al servicio del desarrollo regional. 2)Profundizar la identidad económica regional para reducir la dependencia de las monedas extranjeras. 3) Ampliar la cooperación en servicios, inversiones, productos electrónicos. 4) Actualizar el plan del Consejo Sudamericano de Infraestructura. 5) Desarrollar acciones contra el cambio climático. 6) Reactivar el Instituto Sudamericano de Gobierno en Salud (ISAGS/Unasur) 7) Frenar el desarrollo del cambio climático.
Otros puntos destacados se dieron entre los países que comparten la tan codiciada selva amazónica, “el pulmón del Planeta Tierra”. Gustavo Petro, Presidente de Colombia, afirmó que se está buscando un acuerdo entre los países amazónicos en agosto de este año en Belém do Pará. Allí se debatirá sobre un consenso que incluirá acuerdos políticos en defensa, ciencia, educación, lucha contra la minería ilegal y el narcotráfico.

Colombia decidió regresar oficialmente a la UNASUR, lo que fue celebrado por el resto de los países. Además, firmó con Maduro un entendimiento para la búsqueda de más de 200 personas asesinadas por el paramilitarismo en la frontera entre ambas naciones. El mandatario colombiano propuso el cambio de deuda por acción climática “como primer salto frente a la crisis ambiental”.
Los mandatarios de los distintos países se reunieron entre ellos a lo largo del día en encuentros bilaterales para seguir de cerca los acuerdos ya consensuados entre las distintas naciones.
Venezuela y su Presidente Maduro, a pesar de sufrir algún tipo de crítica del Presidente de Uruguay, Lacalle Pou, es sin dudas, quien más rédito político obtuvo del encuentro. Luego de lo que fue también un histórico encuentro, el día anterior, entre Lula y Maduro, el país latino-caribeño formaliza el regreso a las relaciones diplomáticas con sus pares sudamericanos luego de un aislamiento forzado por Estados Unidos y algunas naciones vecinas que decidieron confrontar, perseguir, y hasta atentar contra la economía venezolana solo por construir un modelo político diferente al civil y occidental.
Otro punto a destacar es la ausencia de la dictadura de Perú, Dina Boluarte. Se estima que decidió no viajar a Brasilia para no ser expuesta frente a Presidentes como Arce, Petro y Lula quienes han cuestionado su toma del poder de manera antidemocrática.
Como diría Mariátegui: se reactiva, una vez más, la tarea americana.
El contexto internacional en el que se da este histórico encuentro es de una complejidad interdimensional jamás atravesada por la humanidad en términos masivos.
La crisis climática producto del sistema capitalista hegemónico que atenta contra nuestra existencia en el planeta; al mismo tiempo que profundiza la matriz colonial impuesta en el siglo XV generando que el Sur Global endeudado sufra las consecuencias socio ambientales y políticas por los modelos de vida insostenibles en materia energética del Norte Global; sumado al enfrentamiento directo de la OTAN, encabezada por EE.UU y el G7 hacia bloques y países no alineados; más la hambruna y crisis de las economías post pandemia de Covid, generan un caldo de cultivo que la UNASUR no podía seguir haciéndole esquivo.
Recientemente otros bloques regionales han retomado la tarea de la unidad frente a la adversidad mundial. Es el caso de la Organización de Cooperación de Shangai y también de la Unión Africana.
La UNASUR renace en el momento propicio que Sudamérica necesita. Y tiene una oportunidad única frente al mundo multipolar que encabeza y propone principalmente el grupo de los BRICS, quien ya supera al G7 en representatividad de PBI. Y quien está logrando desinstalar al dólar como patrón mundial de comercio.
Sudamérica comienza una nueva era. Los adversarios al integracionismo siguen siendo los mismos: oligarquías locales, empresas multinacionales, gobiernos extranjeros como EE.UU, Inglaterra, Israel, etc, y los organismos financieros de crédito como el FMI, Banco Mundial, etc.
La tarea no será fácil pero el paso más importante ya se dio.