¿Qué pasa entre Estados Unidos e Irán?

Los ataques militares entre Estados Unidos e Irán llevaron a millones de personas a pensar que podría desatarse una “Tercera Guerra Mundial”. Repasando un poco la historia entre ambos países y teniendo en cuenta los intereses que hay detrás de este conflicto, ¿que los llevó a esta situación?

La tensión entre Irán y Estados Unidos llegó al límite de desatar una guerra. La campaña de sanciones contra Irán que ya caracteriza al gobierno de Trump ha dejado a la República Islámica en una situación económica muy delicada que repercute en el empeoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos y provoca una mayor inestabilidad política a nivel interno.

Es por esto que en octubre de 2019 las milicias iraquíes pro-iraníes empezaron una campaña de hostigamiento contra ‘La Coalición’ de la OTAN liderada por Estados Unidos en Irak.

El punto de inflexión llegó la noche del 3 de enero de 2020, cuando Donald Trump daba la orden más desesperada y con peores resultados de toda su Presidencia: había que asesinar a Qassem Soleimani, el hombre más importante de Irán junto al líder supremo Ali Jamenei.

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Lider del ejercito de Irán, Qassem Soleimani.

Y, Junto a Soleimani, el dron que había enviado EE.UU. asesinó también a otros altos mandos iraquíes entre los que se encontraba Abu Mahdi al-Muhandis; el segundo de las Unidades de Movilización Popular.

Ese día, los hombres de la unidad más importante de la Guardia de la Revolución Islámica de Irán izaron la “bandera roja de venganza” sobre la mezquita Jamkaran de Qom por primera vez en la historia. Juraron no bajar la bandera hasta vengar el asesinato de Soleimani.

¿Qué los llevó a esta situación?

Podríamos retomar la historia desde 1908, cuando fueron descubiertas las reservas de petróleo en Irán. A partir de ese entonces, empiezan los intereses de las potencias occidentales por entrar en el territorio de la República Islámica que en aquel entonces estaba gobernada por una dinastía. Nada nuevo bajo el sol.

Un año más tarde, en 1909 se formó la Anglo-Persian Oil Company, una empresa dedicada a explorar y extraer recursos petrolíferos del territorio iraní, con base en Londres. Con la compra de la mayor parte de las acciones de la compañía en 1914, el Gobierno británico obtuvo el control directo de la industria petrolera.

Al parecer, para los ingleses no era suficiente y en 1933 firman otro acuerdo de 60 años -el Tratado Gas Golshayan- que establecía un pago fijo a Irán de cuatro libras esterlinas por cada tonelada de petróleo crudo exportada. A la vez que negaba cualquier derecho a Irán de controlar las exportaciones de este recurso.​

Irán empieza a reaccionar

Algunas décadas más tarde, aparece Mohammad Mosaddeq, un líder popular de Irán que comienza a luchar por defender los intereses económicos de su país. Además, cuestiona el poder monárquico que ostentaba hasta el momento la dinastía encabezada por sah Reza Pahleví.

En 1951, Mosaddeq es elegido como primer ministro del país islámico. Su primer medida fue derogar el acuerdo con Gran Bretaña y nacionalizar la industria petrolera. Obviamente, esta acción tuvo sus repercusiones.

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Primer Ministro Mohammad Mosaddeq, elegido democráticamente por primera vez en la historia de Irán.

Gran Bretaña le prohibió a Irán vender el crudo y amenazó con enviar a su Armada. Impugnó también la nacionalización del petróleo ante la Corte Internacional de La Haya y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Dos entidades internacionales a las que Mosaddeq concurrió para defender su postura pero que resolvieron “no tener competencia” para resolver el conflicto entre ambos países.

Golpe de Estado y aparición de EEUU

Luego de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos queda asentada en el mundo como una de las grandes potencias mundiales. Es por eso que la MI6, el servicio de inteligencia del Reino Unido, se acerca a la recién fundada CIA para proponerles el derrocamiento de Mossadeq en Irán que concluyó con el golpe de Estado en 1953, denominado como la “operación Ajax” (en 2013, ambas potencias reconocieron su participación).

Destituído del poder Mohammad Mosaddeq, asume como primer ministro el jefe militar Fazlollah Zahedi, quien nuevamente le daría el poder absoluto a las dinastía Pahleví en Irán.

En 1954 el sah firmó un acuerdo en el que creaba un consorcio internacional con participación de británicos, estadounidenses, holandeses y franceses para el manejo del petróleo. Según el tratado, los beneficios se repartirían a partes iguales.

Así es que comienzan las “buenas relaciones” entre Estados Unidos e Irán. Al menos tres presidentes norteamericanos visitaron el país islámico: Eisenhower, Nixon y Carter.

El sha Mohamed Reza Pahlevi y Jimmy Carter durante una visita del dirigente iraní a Washington.
Jimmy Carter fue el último presidente de EEUU en viajar a Irán

Todo cambiaría 25 años después

La población iraní hacía sentir su descontento debido a la grandes desventajas del país en torno al manejo del petróleo y otras acciones políticas llevadas a cabo por Pahleví. Alguien tuvo que liderar a la población para poner fin a la dinastía: el líder islámico religioso Rujola Jomeini, quien estaba exiliado en Irak tras ser expulsado por criticar al gobierno.

Jomeini se encargó de conducir la oposición al poder de sah y, además, de encender la rivalidad del pueblo iraní contra los Estados Unidos, país que denominaba como “el Gran Satán”.

El ayatolá Rujola Jomeini
El ayatolá Ruhollah Jomeini, principal opositor del régimen monárquico de Reza Palheví.

En 1979, el lider islámico regresa de su exilio y encabeza una rebelión con 500 estudiantes iraníes para tomar la embajada de EEUU en Teherán por 444 días. Fue así, entonces que es derrocado el sah y se rompen las relaciones diplomáticas entre Irán y los Estados Unidos.

El ayatolá Ruhollah Jomeini decía que Reza Palheví era un “títere” de los intereses imperialistas y que debía ser depuesto para imponer un nuevo gobierno, una república de carácter teocrático. Tras un referéndum, el 1 de abril de 1979 se declaró la República Islámica de Irán.

La toma de la embajada estadounidense en Teherán y el cambio de Gobierno generaron que Estados Unidos comenzara con décadas de imposición de sanciones económicas aplicadas por presidentes como Carter, Reagan, Bush y Clinton.

A pesar de las duras sanciones, con la victoria de la Revolución Islámica, Irán diseñó grandes objetivos como la independencia económica, la autosuficiencia, la creación de empleo y la otorgación de una vida estándar a sus ciudadanos. Ahora, es el tercer mayor productor mundial de petróleo, y un miembro influyente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Situación actual

En 2015, bajo la administración de Obama, se firmó un trascendental acuerdo nuclear entre Irán y seis potencias mundiales -Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania- tras arduas negociaciones que duraron cerca de dos años.

Irán se comprometió a frenar su programa nuclear a cambio de la eliminación de sanciones económicas impuestas por EEUU.

Más tarde, en 2018, el actual presidente de EEUU, Donald Trump, retira a su país del acuerdo con Irán ya que considera que es “nefasto” e insuficiente. Según denunciaron los norteamericanos, Irán detuvo su programa nuclear pero, con ese mismo dinero, financiaba a grupos como Hizbolá en el Libano y Hamás en Gaza, algo que no estaba pactado en el acuerdo.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Trump se retira del acuerdo y retoma las sanciones económicas a Irán.

A fines del año pasado, la relación se tensa aún más y empiezan los ataques entre ambos países. Esta serie de acciones bélicas con bombardeos en bases militares, principalmente en Siria e Irak, culmina con el asesinato del jefe militar iraní Qassem Soleimani.

¿Y ahora qué puede pasar? ¿Empieza una nueva guerra?

La forma que ha escogido Irán para “vengar” la muerte de Soleimani ha sido muy cuidadosa: avisaron con antelación que iban a lanzar los misiles, y los objetivos eran bases militares que llevaban varios días en alerta máxima.

Parece claro que con este ataque Irán no pretendía iniciar una guerra abierta, sino dar la señal a su pueblo de que no habían sido humillados y habían respondido a la afrenta estadounidense.

Por lo tanto, ahora todo depende de cómo responda Trump:

Escenario 1) Por motivos electorales y animado por los “halcones” que tiene como asesores, Trump responde con contundencia al ataque y comienza una guerra abierta.

Escenario 2) Como no ha habido soldados estadounidenses muertos en el ataque, Trump declara que “han cumplido su objetivo eliminando a Soleimani” y la escalada se para aquí. En este escenario, tanto EEUU como Irán podrían quedar satisfechos sin “quedar como perdedores”.

Aunque no haya una guerra abierta, el conflicto seguirá en la región.

El gran objetivo de Irán es expulsar a EEUU de Oriente Medio. Como saben que siempre perderían en una guerra convencional, las batallas son con “proxies” en los países de la región.

Por otro lado, EEUU tiene soldados desplegados en todos los países alrededor de Irán. El futuro de este conflicto verdaderamente está incierto.

Por Cristian Dominguez

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