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Final con ventaja para Fujimori: Perú se dirime entre derecha e izquierda

Publicado por:Rodrigo Andrada Savoretti

Las urnas del exterior le dan ventaja a la derechista, quien ya cuenta con mayoría en el criticado Congreso peruano. Conversamos con “Shu”, trabajador de la prensa en Lima.

La candidata derechista Keiko Fujimori y el candidato izquierdista Roberto Sánchez posan durante un debate presidencial, en Lima. Paolo Aguilar/EFE/EFE

Horas tensas se viven en Perú. Un conteo que parece infinito cuando le falta un milímetro para el final y millones de votantes expectantes de una definición importante, pero no transversal como se presenta en la prensa internacional. Ya iremos hacia ello. Primero vamos a los números:

Lima, 12 de junio de 2026. Con el 98.269 % de las actas contabilizadas de un total de 92,766, el panorama electoral refleja un empate técnico de extrema necesidad de precisión. Al último reporte de las 14:05:25 p. m., la candidata Keiko Sofía Fujimori Higuchi lidera el escrutinio con un 50.005 % de los votos válidos.

Con una diferencia mínima, Roberto Helbert Sánchez Palomino, representante de Juntos por el Perú, alcanza el 49.995 % de las preferencias, acumulando un total de 9.035.572 votos. El desenlace final queda sujeto al procesamiento del 0.009 % de actas pendientes y a la resolución del 1.722 % de actas enviadas al Jurado Electoral Especial (JEE).

Shu,

El voto exterior se va por derecha

Como ha ocurrido en procesos electorales previos, el voto de los peruanos residentes en el extranjero se ha convertido en el último árbitro de una elección agónica.

Históricamente inclinado hacia posiciones conservadoras y de derecha -asociadas a la búsqueda de estabilidad económica y seguridad por parte de quienes emigraron durante las crisis de finales del siglo XX-, el escrutinio internacional volvió a rescatar las aspiraciones de Fuerza Popular.

Sin embargo, el comportamiento de la diáspora en el Cono Sur muestra matices sociopolíticos importantes. En Argentina, el segundo país con mayor cantidad de electores peruanos aptos en la región después de Chile, la tendencia general arrojó un fuerte respaldo a Keiko Fujimori en los grandes centros urbanos.

Padre e hija.

La arquitectura del blindaje: reformas a la medida del Parlamento fujimorista

Para comprender cómo Perú llegó a este escenario de atomización extrema y control institucional, resulta indispensable analizar las reglas de juego impuestas en el camino. En diálogo con El Resaltador, «Shu», comunicador e integrante de la prensa independiente en Lima, desarmó la compleja red de reformas legislativas que el criticado Congreso peruano diseñó minuciosamente en los últimos tres años con un único fin: asegurar su propia supervivencia política de cara a estos comicios.

De acuerdo con el análisis de Shu, la sorpresiva fragmentación de las fuerzas progresistas y de izquierda en la primera vuelta fue parte de una estrategia más grande.:

“Bajo el argumento del presunto fraude de 2021, el Parlamento modificó las leyes electorales para estas elecciones, eliminando incluso las elecciones primarias en los partidos políticos. Estas maniobras fragmentaron el voto, reduciendo los porcentajes de los candidatos”, detalla el entrevistado.

Esta reforma eliminó las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO peruanas), permitiendo que las cúpulas partidarias manejaran a dedo las postulaciones y propiciando una balcanización del voto donde Roberto Sánchez alcanzó el balotaje con apenas el 12%. Sin embargo, Shu advierte que, a diferencia de la derecha o de opciones conservadoras que concentraron su apoyo de forma exclusiva en los distritos acomodados de Lima, el voto de Sánchez “estuvo distribuido a nivel nacional”.

En ese sentido, el Congreso fue modificando progresivamente el equilibrio de poderes. Mediante leyes de interpretación y reformas exprés, el Legislativo neutralizó la capacidad del Poder Ejecutivo para plantear “cuestiones de confianza» y disolver constitucionalmente el Parlamento, una herramienta de control político que el expresidente Pedro Castillo intentó utilizar antes de el golpe en su contra.

Al quitarle dichos poderes al Ejecutivo, el Congreso se blindó a sí mismo de manera absoluta, asegurando que el nuevo gobierno entre a la cancha con un Parlamento intocable. Lo que no será un problema en caso de que se mantenga la ventaja de Fujimori.

Para cerrar este círculo de concentración del poder, el Congreso restableció el sistema bicameral. Con esta reforma estructural, se garantizó que los partidos tradicionales -con Fuerza Popular a la cabeza- capturen la nueva estructura legislativa. Como sentencia Shu de cara al recambio presidencial: “Ahora entramos a un nuevo gobierno que va a tener un congreso súper blindado en donde ya se sabe que Fuerza Popular, el fujimorismo, va a tener la mayoría en el senado y va a tener el control total”.

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