Feministas cannábicas: un espacio para mujeres y diversidades

La violencia de género existe en la comunidad cannábica. Mujeres y diversidades se ven afectadas por esta problemática, de eso y más trata esta nota.

En septiembre, la agrupación Feministas Cannábicas Córdoba (FCC) realizó un posteo sobre los diferentes tipos de violencia machista que atraviesan en esta cultura.

Para profundizar en el tema nos comunicamos con Daniela, miembro de la organización feminista, y le preguntamos ¿Cuál es el objetivo de esta agrupación?.

Nos dijo que FCC comenzó en 2017, primero por grupos de facebook y después por grupos de whatssap: “Nos organizamos por esta necesidad de convidarnos los saberes que siempre nos fueron negados, como mujeres, como lesbianas, trans, travestis, no binarias”, explicó.

La entrevistada contó sobre el segundo plano en que muchas veces ubican a mujeres y diversidades, respecto “al macho que cultiva y es proveedor, no solamente del producto, sino que tiene los saberes y no te los comparte”.

Daniela dijo que varones heteros cis no comparten esa información, por eso, crearon algo diferente, desde las FCC sostienen que los saberes “son de todes y para todes, para que crezca y vuelva”.

“En base a eso fue que surgió la necesidad de tener una militancia activa dentro del feminismo, empezar a reconocernos como feministas cannábicas, organizadas, que realizamos talleres, marchas, que tenemos un objetivo. Todo esto con la clandestinidad encima”

Ahora bien, esta nota surgió para visibilizar la violencia patriarcal que existe en la comunidad cannábica, por eso te compartimos las definiciones que hicieron desde este colectivo de algunos tipos de violencias:

“Porrosplaining”: nombra estas explicaciones innecesarias referidas en particular a cuestiones del activismo cannabico y el cultivo.

“Es básicamente: si vos le decís a un varón hetero cis cultivador que cultivas o entablas una charla desde ese tema, el tipo va a venir a decirte todo lo que vos tenes que hacer, y no va a dejar que le cuentes nada de lo que hacés. Te mansplainea la planta”, dijo Daniela.

Invisibilización: omitir su existencia y participación en el ámbito cannábico. Por ejemplo, cuando otros se apropian y parafrasean la idea de una compañera/re para llevarse el crédito.

“Desde sus orígenes, y por acuerdos que hemos re discutido a lo largo del tiempo, Feministas Cannábicas Córdoba es un espacio abierto a mujeres cis y trans, identidades lésbicas, travestis, varones trans y personas no binaries. Los varones cis ocupan todos los espacios que quieren para militar la planta, no el nuestro”, profundizó la entrevistada sobre este punto.

En esa línea agregó: “Desde nuestro espacio apostamos a dialogar, intercambiar saberes, acompañarnos entre compañeras y compañerxs feministas y en una segunda instancia, crear material y contenido audio-visual que interpele en cuestiones de violencia machista a los compañeros varones cis cannabicos. A los machos del mundo cannábico de ninguna manera consideramos compañeros“.

Culpabilización de quienes denuncian violencia: (el mito de la ‘mala victima’): la utilización del consumo de sustancias como justificación de la violencia física, psicológica y sexual. Argumentos como “seguro estabas drogada/alcoholizada” se suman al “¿para qué te pusiste eso entonces?”, “vos te lo buscaste”, ¿qué hacías ahí”, los que depositan la responsabilidad en la victima y no en los violentos.

En relación a este tipo de violencia, Daniela añadió que en el ámbito cannábico, la figura femenina y la estética femenina responden a unos estereotipos hiper sexualizados. Lo sexual esta muy ligado al varón cannábico que “tiene para proveerte”.

Por eso apuntamos hacia la soberanía de nuestros placeres. Nos referimos a ser soberanas de poder tener nuestro porro para no tener que pasar por situaciones donde somos sexualizadas. Esta muy naturalizado entre las pibas que fuman, que no militan fuerte el feminismo, que tengas que hacer tal o cual cosa cuando alguien te convida porro, o ni hablar lo que te puede llegar a pasar si tenes que ir a conseguir clandestinamente el porro”, entafizó la activista de FCC.

Juicio hacia sus maternidades/xaterniades: en la sociedad patriarcal siempre las clasificaron como “cuidadoras” y al momento de nombrarse cultivadoras/xs o consumidoras/xs, se las acusa de irresponsables a causa del imaginario social y la criminalización.

Tocaron un tema clave, el juicio que recae sobre quienes ejercen el rol de cuidadoras y forman parte de la comunidad cannábica: ¿Cómo refutar esa mirada estigmatizante que tiene parte de la sociedad?

“Esta pregunta me toca en lo personal, porque soy feminista cannábica y madre sola de tres, y es un estigma que pesa, la única forma que yo tengo de refutarlo es desde la naturalidad, desde no exagerar ni querer parecer desesperada convenciendo a nadie, sino hablando desde un lugar pura y exclusivamente de la militancia”, expresó la entrevistada.

Cuando se encuentra con los prejuicios contra la cannabis se para como activista, y les contesta desde la necesidad que tenemos como población respecto al acceso a la Ley Nacional de Cannabis Medicinal, una normativa que no corre para la provincia de Córdoba.

“Desde la justicia patriarcal es doble o triplemente estigmatizante si sos una madre, por ejemplo, que está luchando por la custodia de su hijo o hija, puede ser un factor que influye negativamente”, agregó sobre otro de los obstáculos que deben atravesar las feministas cannábicas.

Para conocer más sobre las FCC te compartimos su cuenta de instagram: @feministascannabicascba

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