En el orgullo hay amor, el odio es de otros

Ayer fue el Día Internacional del Orgullo LGBTQ+. En ese marco, algunos sectores de Córdoba intentaron bajar la bandera de seis colores. De eso y más hablamos con Agustina Molina, antropóloga con perspectiva de género.

Ilustración Stefanía Gonzáles

Por Emi Urouro

El origen de la conmemoración se remonta a la madrugada del 28 de junio de 1969, cuando la policía llevó adelante una feroz represión en Stonewell Inn, uno de los pocos bares en Nueva York que permitía el ingreso de la comunidad diversa. Esta nota, en un primer momento, iba a ser exclusivamente para hablar del odio de algunos grupos, pero me recordaron las luchas y que el amor es más fuerte.

¿Qué pasó en la Ciudad de Córdoba? Un grupo de veteranos de Malvinas se convocó frente al mástil del Parque Sarmiento, con el objetivo de sacar la bandera de la Diversidad LGTBQ+ que fue izada por el intendente Martín Llaryora, en conmemoración del Día Internacional del Orgullo.

Estos sectores, argumentaban que estaban en contra del arriamiento de la bandera argentina pero la tensión y la violencia fue subiendo a medida que pasaban las horas, puso en debate la matriz conservadora que tiene La Docta. A pesar del atropello, las personas del colectivo diverso no dieron un paso atrás y defendieron aquel símbolo de libertad, de orgullo.

“Lo sucedido en el parque sarmiento, respecto al mástil y a la bandera del orgullo finalmente termino siendo vergonzoso y bastante trágico (…) El accionar policial es algo que no tiene que quedar sin respuesta, porque este grupo de gente que se reunió allí , veteranos de Malvinas y otras personas con ideología muy conservadora, amedrentaban con muchísima virulencia a las otras personas”, comentó la antropóloga.

Algunos manifestantes golpearon a personas del colectivo y rompieron una placa municipal que conmemoraba el Día del Orgullo. Agustina cuestiona el comportamiento de la policía, ya que no separó inmediatamente a los agresores.

“¿Qué hubiese pasado si hubiera sido al revés? si alguien del colectivo LGBTIQ+ amedrentaba a alguien del otro grupo, si angule rompía una placa. Es muy distinto el trato que hay por parte de la policía y las instituciones en general. Esto deja en evidencia quienes son los privilegiados en este sistema cis heterosexual”, dijo Molina.

¿Cómo es posible que manifestaciones de odio tengan lugar en la actualidad?. Ayer pasó en la Ciudad, hace dos días la guardia civil compartió una imagen a favor de la comunidad diversa, y fue repudiada por sectores de extrema derecha, y son solo algunos de los ejemplos que puedo nombrar.

La antropóloga me explicó que es necesario, en este sentido, retrotraernos a la consolidación del sistema capitalista que rige nuestras sociedades, occidentales y eurocentricas. Para la reproducción de este sistema, la institución privilegiada fue la familia nuclear y heterosexual, es decir, su imposición. Al día de hoy, la heterosexualidad sigue siendo la norma.

“Si no deconstruimos esa matriz heterosexual que rige nuestras sociedades, la matriz cis género que rige nuestras sociedades, no podremos avanzar hacia nuevos horizontes de expresiones múltiples de géneros, de orientaciones sexuales”, enfatizó la entrevistada.

Siguiendo al párrafo anterior, Agustina considera fundamental poder impartir una educación sexual integral a todas las mayorías, para que haya movimiento de los engranajes mas fundamentales de las mentalidades de nuestras sociedades.

Molina sostiene que la intersección entre capitalismo y patriarcado es fundamentalmente lo que lleva, lo que conduce a las expresiones de homo-lesbo-trans-bi odio que tienen lugar en la actualidad.

A pesar de tener a sectores de poder en contra, como diferentes iglesias y partidos conservadores, la comunidad LGBTQ+ en Argentina, no ha cedido un paso, con los años ha conquistado derechos, si bien todavía faltan reconocimiento, la lucha es costante.

El país cuenta con la ley de identidad de género, el matrimonio igualitario, la Educación Sexual Integral, etc. Además, acciones cotidianas, que no se reflejan siempre en normativas, como poder salir de la mano con tu pareja y que, en la mayoría de los casos, nadie te agreda.

¿Cuál es el motor de esa persistencia en cuanto a conquista de derechos, esa lucha constante para poder vivir dignamente en la sociedad?

“Podría pensarse que la persistencia tiene que ver con la supervivencia, con la búsqueda de una vida digna. Una persistencia cargada de convicciones y de hartazgo de padecer las injusticias propagadas por los sectores más conservadores. Si bien hay avances en materia de derechos, hay una subjetividad social que tiene que salir del letargo”, dijo Agustina.

La entrevistada recordó que el año pasado, el mismo día en que se celebraba el día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, una jueza argentina mostró la cara más lesbofóbica y misógina. En un juzgado rodeado de activistas feministas, Mariana Gómez fue condenada a un año de cárcel por besar a su esposa en una estación de trenes.

“Son esas violencias que se padecen a diario las que mueven el deseo de querer poder ser otra sociedad, donde la expectativa de vida de la población trans no sea los 35 años, donde travestis y trans puedan trabajar, donde la identidad de género y la orientación sexual no sean motivo de discriminación y violencias. El anquilosamiento de los biologicismos es algo urgente a remover, porque está matando”, expresó Agustina.

Ayer se presentó un acuerdo, ante la tensión que no bajada, la bandera del Orgullo permaneció izada hasta la medianoche, y hoy la suplantaron por la bandera argentina.

Como sociedad, según comentó Molina, tenemos muchos desafíos por delante en materia de diversidad y género. Por ejemplo, hacer programas políticos contundentes, que tengan como prioridad la atención de diversas violencias; destinar un presupuesto que este a la altura de prevenir y erradicar situaciones de violencia por motivos de identidad de género; garantizar el cupo laboral trans y travesti.

“Yo no nací para caber en tus envases, yo no vine al mundo a habitar tus jaulas, a morirme en tus carceles. La historia ya no habla de tu odio, sino de nuestra valentía para sobrevivirle”, publicó ayer Juan Sola, escritor argentino, y no encontré un mejor cierre que sus palabras.

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