La candidata se impuso por apenas 49.641 votos sobre Roberto Sánchez. Su triunfo marca el regreso del fujimorismo al poder después de 25 años y abre una nueva etapa política en un país atravesado por la polarización, la crisis institucional y un Congreso fortalecido por reformas impulsadas en los últimos años.

Keiko Fujimori será la próxima presidenta de Perú. Tras un escrutinio que mantuvo en vilo al país durante varios días, el conteo definitivo confirmó que la candidata de Fuerza Popular se impuso por apenas 49.641 votos sobre el postulante de izquierda, Roberto Sánchez, en una de las elecciones más reñidas de la historia peruana.
Con este resultado, Fujimori se convierte en la primera mujer elegida para conducir el país y devuelve al poder al movimiento político fundado por su padre, el expresidente Alberto Fujimori, 25 años después del derrumbe de su gobierno. Está previsto que el máximo tribunal electoral oficialice el resultado en los próximos días y que la presidenta electa asuma el cargo el 28 de julio.
«Cada vez estamos más cerca de emprender un camino de orden y esperanza para todos los peruanos», escribió Fujimori en sus redes sociales luego de conocerse el resultado definitivo.
Una elección definida por el voto en el exterior
La definición estuvo marcada por una diferencia mínima. Durante gran parte del escrutinio ambos candidatos permanecieron prácticamente empatados, con una ventaja de apenas centésimas a medida que avanzaba el conteo.
Al igual que en otros procesos electorales, el voto de los peruanos residentes en el exterior terminó siendo determinante. Ese electorado, integrado en gran medida por personas que emigraron durante las crisis económicas y la violencia política de las décadas de 1980 y 1990, se inclinó mayoritariamente por Fujimori y terminó inclinando la balanza a su favor.
Incluso, el resultado dejó un dato inédito. Fujimori fue electa presidenta pese a haber obtenido menos votos dentro del territorio peruano que su adversario. La diferencia se construyó gracias al respaldo recibido desde el extranjero.
Roberto Sánchez denunció fraude
Tras conocerse la tendencia irreversible, Roberto Sánchez rechazó reconocer la derrota y denunció la existencia de una maniobra para favorecer a Fujimori mediante el voto emitido en el exterior.
Las autoridades electorales y los observadores internacionales descartaron esas acusaciones y sostuvieron la validez del proceso electoral.
El regreso del fujimorismo al poder
La victoria representa la consolidación política de Keiko Fujimori después de tres candidaturas presidenciales fallidas y más de una década como principal referente de la oposición peruana.
Durante ese período, Fuerza Popular logró convertirse en una de las corrientes políticas más disciplinadas del país y tuvo un rol central dentro del Congreso. Desde allí impulsó la caída de varios presidentes y fue señalado por distintos sectores por utilizar su poder parlamentario para bloquear investigaciones y condicionar la gobernabilidad.
Tras perder las elecciones de 2021 frente a Pedro Castillo, Fujimori también denunció un supuesto fraude electoral sin aportar pruebas, un episodio que profundizó la polarización política.
Ahora heredará un país atravesado por años de inestabilidad institucional, el incremento de la violencia y una profunda desconfianza hacia la dirigencia política.
Durante toda la campaña presentó la elección como una disyuntiva entre «orden o caos» y prometió recuperar la seguridad mediante una política de mano dura, evocando la estrategia implementada por su padre contra la organización Sendero Luminoso en la década de 1990.
Un Congreso fortalecido y una oposición fragmentada
El escenario político que encontrará la futura presidenta también estará condicionado por las reformas impulsadas por el Congreso en los últimos años.
Según explicó a El Resaltador el comunicador peruano independiente conocido como «Shu», las modificaciones al sistema electoral y al funcionamiento institucional fortalecieron significativamente al Parlamento y favorecieron a las fuerzas tradicionales.
Entre los cambios más relevantes mencionó la eliminación de las elecciones primarias obligatorias, una medida que, según su análisis, fragmentó especialmente a los sectores progresistas y permitió que Roberto Sánchez accediera al balotaje con apenas el 12% de los votos en la primera vuelta.
Además, el Congreso limitó las facultades del Poder Ejecutivo para plantear cuestiones de confianza y disolver el Parlamento, reduciendo los mecanismos de control entre poderes. A eso se sumó el restablecimiento del sistema bicameral, una reforma que, de acuerdo con el análisis de Shu, favorecerá el predominio de Fuerza Popular en el Senado y consolidará una mayoría parlamentaria cercana al nuevo gobierno.
Un nuevo giro político en América Latina
La llegada de Fujimori a la presidencia se inscribe en un contexto regional de fortalecimiento de gobiernos conservadores en América Latina.
Su flamante mandato profundizará el deterioro institucional y consolidará un modelo político con fuerte concentración de poder.
Después de años de derrotas electorales, causas judiciales y una oposición permanente, Keiko Fujimori logró finalmente alcanzar la presidencia en un país que continúa profundamente dividido y que enfrenta uno de los escenarios políticos más complejos de su historia reciente.

