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Cuidado, Google y Gemini vigilan: ¿Cuáles son las nuevas «funciones inteligentes» de Gmail?

Publicado por:Ramiro Quintanilla

Por defecto y sin solicitar el consentimiento de los usuarios, la empresa modificó las reglas de privacidad en su plataforma.

Hace algunas semanas, Google activó por defecto nuevas “funciones inteligentes” en Gmail que permiten que Gemini, el sistema de inteligencia artificial (IA) de la empresa, lea y analice el contenido de los correos, incluidos adjuntos y mensajes privados.

La modificación no fue acompañada por un pedido de consentimiento explícito. “La función apareció habilitada en muchas cuentas sin que la persona usuaria lo aceptara conscientemente”, explicó Ximena Cuzcano, analista en Seguridad y Resiliencia Digital de Derechos Digitales.

Según Cuzcano, la novedad marca una ampliación significativa respecto al procesamiento que Google ya realizaba para filtrar spam o detectar intentos de phishing, buscando patrones simples en los mails. Ahora, el sistema de IA tiene la capacidad de leer y extraer más profundamente el contenido dentro de las comunicaciones privadas.

“Antes se limitaban al filtrado; ahora pueden extraer información sensible de los correos para entrenar modelos de IA”, señaló. Esto no solo implica un uso más invasivo de los datos, sino también una falta de claridad, ya que, como advierte la especialista, las personas usuarias no tienen forma de saber con precisión qué información se recopila ni con qué fines específicos.

La experiencia de usuario y la IA como excusa

Para Cuzcano, la IA no es el problema en sí misma, sino la forma en que las grandes tecnológicas la implementan. Las plataformas suelen presentar estas funciones como una mejora para “aprender» del comportamiento de cada persona, pero ese aprendizaje se sustenta en una extracción creciente de datos, indica la especialista.

«Su modelo de negocio se basa en recopilar y analizar información, muchas veces mediante términos y condiciones difíciles de entender. Mientras ese sea el objetivo principal, las personas seguirán sin tener claridad sobre qué ocurre con sus datos, quedando expuestas a prácticas que ponen en riesgo su privacidad» señaló Cuzcano.

Las nuevas funciones inteligentes de Gmail afectan directamente la privacidad de quienes utilizan la plataforma de correos pero también a casi todas las herramientas que ofrece como Drive. Información laboral, médica, financiera o conversaciones íntimas pueden ser procesadas para usos que no fueron elegidos, aclaró la analista.

El hecho de que la función esté activada por defecto reduce la capacidad de decidir y proteger su privacidad. Además, la información será utilizada para entrenar IA que luego serán utilizadas por muchas personas en el mundo, sin que exista claridad ni control sobre este proceso.

Cuzcano también recordó que estas prácticas se suman a una larga historia de vigilancia comercial relacionada con Google.

«Esto profundiza una forma de vigilancia que Google ya venía aplicando desde hace años, desde el escaneo de correos para filtros o publicidad hasta los casos revelados por Edward Snowden, donde se mostró la participación de la empresa en el programa PRISM y el acceso de agencias de inteligencia a datos almacenados en la nube, incluido Gmail» destacó.

El riesgo adicional es la concentración de enormes volúmenes de datos sensibles en una sola plataforma: cualquier filtración podría derivar en acoso, extorsiones o vigilancia masiva.

¿Qué pueden hacer las personas usuarias?

La principal recomendación es desactivar manualmente las funciones inteligentes en Gmail y Google Workspace.

Para realizar este procedimiento, desde Derechos Digitales, crearon un guía que explícita el paso a paso a seguir.

Preferentemente en una computadora, hacé click en el ícono de configuración, luego configuración general. Después bajá hasta las casillas de funciones inteligentes en Gmail, Chat y Meet. También las de Google Workspace. Por último, guardá los cambios y recargá la página.

Además, la especialista aconseja revisar periódicamente las configuraciones de privacidad; prestar atención al lenguaje ambiguo de las políticas de datos y expresiones como “recopilamos información para mejorar la experiencia” ya que suelen esconder prácticas más intrusivas; y considerar herramientas alternativas con mejores estándares, como ProtonMail o Thunderbird.

Lo que ocurre con Gmail no es un hecho aislado. Cuzcano mencionó otros momentos donde los cambios de condiciones derivaron en afectaciones a los derechos digitales. Uno de ellos es el ya citado caso Snowden, que expuso cómo empresas tecnológicas permitieron prácticas de vigilancia masiva global sin conocimiento de las personas usuarias.

También recordó el caso Cambridge Analytica, donde las políticas poco claras de Facebook posibilitaron que aplicaciones externas recolectaran datos de millones de perfiles con fines de manipulación política. “En ambos casos, las plataformas aplicaron condiciones de manera opaca, afectando directamente la privacidad y los derechos de quienes usaban sus servicios”, afirmó.

Desde Derechos Digitales iniciaron una campaña de concientización porque consideran que muchos usuarios no tienen porqué estar pendientes de los cambios silenciosos de la plataforma: «se registraron para enviar correos, no para que su contenido sea analizado automáticamente», apuntó Cuzcano.

El objetivo, según explicó, es que cada quien pueda tomar decisiones informadas y no quedar expuesto a modificaciones silenciosas que pasan desapercibidas: “Buscamos que la gente tenga información clara y pueda evaluar por sí misma”.

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