Borges: ¿se puede separar al artista de la obra?

A 121 años de su nacimiento, nos pusimos a pensar en Jorge Luis Borges. Pero no sólo en su obra, sino también en su manera de pensar. Así, nos preguntamos y les preguntamos: ¿se puede separar al artista de la obra? ¿nos pueden gustar sus libros pero no su forma de pensar?

Por Carmela Laucirica

Hace 121 años, Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires. Al pensar en su trayectoría, inevitablemente empezamos a debatir entorno a la siguiente pregunta: ¿se puede separar al artista de la obra? La duda surge de la confluencia entre obras admirables del escritor, y su inclinación política de tinte facista.

Antes de adentrarnos en el interrogante que nos compete, repasemos un poco la trayectoria del escritor argentino. En primer lugar, y a pesar de lo que muchos creen, Borges aseguró nunca haber escrito una novela. Consideraba que este género no era para él: “Yo creo que hay dos razones específicas: una, mi incorregible holgazanería, y la otra, el hecho de que como no me tengo mucha confianza, me gusta vigilar lo que escribo y, desde luego, es más fácil vigilar un cuento, en razón de su brevedad, que vigilar una novela”.

Así, su obra se compone de cuentos, críticas, ensayos y poemas: no hay novelas. Además de escritor, Borges fue director de la Biblioteca Nacional de Argentina desde 1955 y por 18 años. En aquel entonces, la ceguera progresiva que heredó de su padre ya lo había alcanzado completamente. Aún así, el escritor nunca abandonó su afán por crear nuevas obras y aprender idiomas.

Otra anécdota curiosa sobre la vida de Borges, es que Umberto Eco se inspiró en él para su obra “El nombre de la rosa”. Así, el asesino de este relato es un personaje basado en Borges: Jorge de Burgos, un anciano no vidente que dirigía la biblioteca donde ocurrieron una serie de crímenes.

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Durante su vida, Borges protagonizó dos encuentros con políticos reconocidos: una vez con almorzó con Rafael Videla y otra vez recibió un premio de Augusto Pinochet. Teniendo en cuenta la trayectoria de ambos mandatarios, las reuniones del autor con ellos hace que la gente aún cuestione o dude sobre la postura política de Borges.

La historia es así: por un lado, el 21 de septiembre de 1976, Borges se reunió con el presidente defacto de Chile Augusto Pinochet. Ese día, Jorge Luis Borges recibió el título honoris causa y la Gran Cruz de la Orden al Mérito Bernardo O’Higgins. La historia cuenta que prefirió aquel honor en vez del Nobel de Literatura.

Por otro lado, el 19 de mayo del mismo año, el escritor asistió a un almuerzo celebrado en la Casa Rosada. Allí se encontraba el presidente defacto de aquel entonces: Rafael Videla. Al salir del almuerzo, la prensa se encontró con Borges y el afirmó que Videla “era todo un caballero”. Por segunda vez, las inclinaciones políticas del autor fueron cuestionadas.

Incluso, el diario Perfil recogió información sobre cómo Borges decidió rechazar el Premio Nobel de Literatura. ¿Por qué lo rechazó? según lo que el medio español pudo averiguar, el escritor se negaba a”venderse”. Su intención siempre fue “mantener su idea contra viento y marea”, lo cual creemos que hace referencia a su ideología política.

En definitiva, hablamos de un escritor cuyas obras han cruzado mares y permanecido en el tiempo, pero que a la vez demostró simpatizar con dos gobiernos dictatoriales. Y acá es donde nos preguntamos: ¿se puede separar a la obra del artista? Dependerá de cada uno de nosotrxs.

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