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Ya cerraron más de 28 mil empresas desde la llegada de Milei y se perdieron más de 341 mil empleos registrados

Publicado por:Agustina Bortolon

Los últimos datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo muestran que en abril cerraron 1.814 empresas y se destruyeron 1.555 puestos de trabajo registrados. Un informe de la UNDAV advierte que el modelo económico profundiza la precarización laboral y favorece actividades que generan poco empleo.

Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), durante abril dejaron de existir 1.814 empresas, un promedio de 60 cierres por día. Con ese resultado, desde el inicio del gobierno de Javier Milei ya suman 28.262 las firmas que bajaron definitivamente sus persianas.

En paralelo, durante ese mismo mes se eliminaron 1.555 puestos de trabajo registrados. De esta manera, la pérdida acumulada de empleo formal asciende a 341.396 trabajadores desde noviembre de 2023, reflejando el impacto que el actual modelo económico tiene sobre el tejido productivo y el mercado laboral.

Estos números contrastan con algunos indicadores macroeconómicos difundidos por el Indec. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una suba interanual del 1,6% en abril, aunque mostró una caída del 1,5% respecto de marzo. A su vez, el Producto Interno Bruto (PIB) había crecido un 2,3% interanual durante el primer trimestre del año.

Sin embargo, esa recuperación estadística no se traduce en una mejora para el empleo. Por el contrario, los datos oficiales evidencian una economía que puede exhibir crecimiento en determinados sectores mientras expulsa empresas y trabajadores.

Un crecimiento que no genera empleo

El hecho de que en abril hayan desaparecido más empresas que puestos de trabajo registrados sugiere que el golpe más fuerte recayó sobre pequeñas y medianas empresas, que cuentan con plantillas reducidas. Al mismo tiempo, algunas compañías de mayor tamaño habrían absorbido parte de esa pérdida ampliando su dotación de personal.

Esa dinámica es analizada en el informe «Mercado laboral y neoliberalismo financiero», elaborado por la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), que sostiene que la recuperación económica observada en algunos indicadores beneficia principalmente a sectores altamente concentrados, sin generar un efecto multiplicador sobre el empleo.

Según el estudio, el empleo registrado sufrió un fuerte deterioro durante 2024, especialmente en actividades vinculadas a la construcción, la industria manufacturera y distintos rubros de servicios, todos ellos afectados por la caída de la actividad económica y el ajuste del gasto público.

Aunque durante 2025 y 2026 algunas ramas mostraron signos de recuperación, la mejora resultó insuficiente para compensar las pérdidas acumuladas desde el inicio de la gestión libertaria.

Minería, el único sector que crece de manera sostenida

El informe también destaca la marcada desigualdad entre sectores productivos. De las 14 actividades económicas relevadas con datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la explotación de minas y canteras es la única que exhibe crecimiento sostenido del empleo durante todo el período 2024-2026.

Para la UNDAV, esto refleja una estructura productiva cada vez más orientada hacia actividades primarias exportadoras, con escasa capacidad para generar empleo formal masivo.

Más monotributistas y mayor precarización laboral

Otro de los fenómenos que señala el estudio es el cambio en la calidad del empleo. Mientras el trabajo asalariado registrado continúa retrocediendo, el monotributo creció un 11,9%, consolidándose como una de las principales formas de inserción laboral.

Los investigadores advierten que este proceso está acompañado por un debilitamiento de las instituciones laborales, una menor participación de sectores históricamente sindicalizados y un incremento del denominado «trabajador pobre», personas que, aun teniendo empleo, no logran cubrir sus necesidades básicas.

En este contexto, el informe concluye que Argentina avanza hacia un mercado laboral cada vez más fragmentado, con una minoría de trabajadores vinculados a sectores de alta rentabilidad y una mayoría concentrada en actividades de baja productividad, ingresos reducidos y condiciones laborales más precarias.

Los datos oficiales y el análisis académico dibujan un escenario que desmiente la idea de que el crecimiento económico, por sí solo, mejora las condiciones de vida. Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran signos positivos, el cierre de empresas, la destrucción del empleo formal y el avance de la precarización revelan que los costos del modelo impulsado por Javier Milei recaen, principalmente, sobre las PyMEs y los trabajadores.

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