La Organización Mundial de la Salud advirtió que Europa es el continente que más rápido se está calentando. Un informe de Copernicus identifica las principales causas del fenómeno y especialistas alertan por el aumento de las olas de calor, la mortalidad y los riesgos para la salud pública.

Europa atraviesa un escenario climático cada vez más extremo. Mientras gran parte del continente enfrenta un verano marcado por temperaturas superiores a los 40 °C y noches tropicales cercanas a los 30 °C, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que se trata de la región del planeta que más rápidamente se está calentando.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que Europa aumenta su temperatura a un ritmo que duplica el promedio global, una situación que quedó en evidencia con las recientes olas de calor y las dificultades que enfrentan numerosos países para responder con infraestructura y servicios públicos adecuados.
Las cuatro causas que explican el calentamiento acelerado
El informe European State of the Climate (ESOTC), elaborado por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, identifica cuatro factores principales detrás del calentamiento acelerado del continente.
El primero es la modificación de los patrones atmosféricos, que favorece olas de calor más frecuentes, intensas y prolongadas. Esta situación incrementa los días con estrés térmico y amplía el alcance geográfico de los episodios extremos, que en 2025 llegaron desde el Mediterráneo hasta el Círculo Polar Ártico.
El segundo factor es la reducción de aerosoles contaminantes en la atmósfera. Aunque estas partículas son perjudiciales para la salud, también reflejan parte de la radiación solar. Su disminución, impulsada por políticas ambientales, permite que una mayor cantidad de energía llegue a la superficie terrestre. Los especialistas remarcan, sin embargo, que esto no implica que reducir la contaminación sea contraproducente, ya que los gases de efecto invernadero siguen siendo el principal impulsor del cambio climático.
En tercer lugar aparece la pérdida progresiva de la cobertura de nieve. La reducción del albedo -la capacidad de reflejar la radiación solar hacia el espacio- hace que el suelo absorba más calor y acelere el aumento de las temperaturas.
Finalmente, el informe señala la ubicación geográfica de Europa como otro elemento clave. Su cercanía con el Ártico, una de las regiones del planeta que más rápido se está calentando, intensifica el impacto del deshielo y del calentamiento del hemisferio norte.
España y el Mediterráneo, entre las regiones más afectadas
Según explicó al medio español 20minutos el climatólogo Jorge Olcina, España ocupa una posición especialmente vulnerable por encontrarse entre las masas de aire polar, cada vez menos frías, y las masas de aire sahariano, que registran temperaturas cada vez más elevadas.
El especialista sostuvo que el país ya presenta un clima muy diferente al de hace tres o cuatro décadas, con precipitaciones más irregulares, mayor frecuencia de fenómenos extremos y una pérdida del confort térmico. En este sentido, afirmó que las evidencias están respaldadas por décadas de registros climáticos y no responden a percepciones o creencias.
El mar Mediterráneo también muestra un calentamiento sostenido. De acuerdo con Olcina, su temperatura aumentó alrededor de 1,5 °C desde 1982 y durante el verano alcanza valores de entre 28 y 29 °C durante varios días consecutivos, condiciones propias de zonas tropicales.
El impacto del calor extremo sobre la salud
El aumento de las temperaturas también tiene consecuencias directas sobre la salud pública. Cristina Linares, codirectora de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano, advirtió que las olas de calor son cada vez más largas, frecuentes e intensas, lo que incrementa la mortalidad y las enfermedades, especialmente entre las personas mayores y otros grupos vulnerables.
La especialista indicó que cerca del 95 % de las muertes vinculadas a fenómenos meteorológicos están relacionadas con el calor extremo. Según los datos citados, en 2024 se atribuyeron más de 62.000 fallecimientos al calor en Europa, mientras que en España las olas de calor provocaron un promedio de 2.400 muertes anuales entre 2015 y 2024.
Además del impacto directo de las altas temperaturas, el calentamiento favorece un aumento de la contaminación atmosférica, especialmente en áreas urbanas. Estudios realizados en España estiman que cada año se producen más de 60.000 internaciones de urgencia asociadas a contaminantes como el dióxido de nitrógeno, el ozono troposférico y el material particulado.
Sequías, incendios y enfermedades
Los especialistas advierten que el cambio climático también incrementa el riesgo de sequías prolongadas, incendios forestales y enfermedades transmitidas por el agua, los alimentos o vectores como mosquitos y garrapatas.
Frente a este escenario, los expertos sostienen que las políticas públicas deben combinar medidas de mitigación del cambio climático con estrategias integrales de adaptación y prevención para reducir el impacto de un fenómeno que ya muestra consecuencias ambientales, económicas y sanitarias en toda Europa.

