Una investigación de Ruido.org, basada en el análisis de imágenes satelitales de dos décadas junto al INTA, concluyó que tres millones de hectáreas de ecosistemas naturales incendiados fueron convertidos posteriormente en tierras productivas.

La idea de que la mayoría de los incendios forestales en Argentina tienen como objetivo inmediato desmontar ecosistemas para expandir la agricultura, la ganadería o el desarrollo urbano no se corresponde del todo con la evidencia disponible. Así lo sostiene una investigación de Ruido.org, elaborada a partir del análisis de imágenes satelitales junto al técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Nicolás Mari.
El estudio muestra un panorama más complejo. Si bien la mayor parte de las áreas afectadas por incendios conservaron su condición de ecosistemas naturales, el fuego aparece como un factor determinante en la transformación de millones de hectáreas hacia usos productivos.
De acuerdo con la investigación, unas tres millones de hectáreas de bosques, arbustales, matorrales y pastizales que fueron alcanzadas por incendios entre 2004 y 2014 terminaron convertidas, diez años después, en tierras destinadas a actividades agrícolas, ganaderas o forestales industriales.
La superficie equivale prácticamente al tamaño de la provincia de Misiones o de países como Bélgica y Armenia.
La mayor parte del territorio quemado no cambió de uso
El análisis tomó como referencia la cobertura vegetal existente en 2003, estudió las 21,78 millones de hectáreas incendiadas entre 2004 y 2014 y comparó esos datos con la situación registrada en 2024 para identificar los cambios consolidados a mediano y largo plazo.
Los resultados muestran que:
- El 53,6% del área incendiada (11,6 millones de hectáreas) permaneció como el mismo tipo de ecosistema natural.
- El 13,9% (3 millones de hectáreas) pasó de cobertura natural a usos agrícolas, ganaderos o forestales.
- El 9,6% se transformó en otro tipo de ecosistema natural, un proceso que puede implicar degradación ambiental y pérdida de biodiversidad.
- El 13,1% ya correspondía a áreas productivas antes de incendiarse.
- El resto no pudo clasificarse mediante el análisis satelital.
La investigación aclara que no se detectaron transformaciones hacia áreas urbanizadas dentro del período estudiado.
El fuego multiplica por tres las posibilidades de cambio de uso del suelo
Uno de los principales hallazgos del trabajo es que, entre 2003 y 2024, más de 11 millones de hectáreas de cobertura natural fueron convertidas en tierras productivas. De ese total, tres millones habían atravesado previamente incendios, lo que representa el 26,1% de toda la superficie transformada.
«El fuego funciona como un acelerador de las transformaciones. Porque donde hubo fuego, el cambio de uso de suelo de áreas naturales a áreas productivas se multiplica por tres«, explicó Nicolás Mari, técnico del INTA y autor del análisis.
Sin embargo, el especialista aclaró que las llamas no suelen actuar de manera aislada, sino como una herramienta complementaria de procesos más amplios de transformación del territorio.
«Si la intención es establecer una actividad productiva a escala empresarial, siempre van a utilizar maquinaria para hacer la transformación y el fuego es más una herramienta para manejar esos cambios», señaló.
El Gran Chaco concentra las mayores transformaciones
La investigación identifica al bosque chaqueño como el ecosistema donde se registró la mayor conversión de áreas naturales incendiadas hacia usos productivos.
La provincia más afectada fue Santiago del Estero, donde más de 1,1 millones de hectáreas quemadas terminaron destinadas a cultivos y ganadería, equivalente a más de un tercio de toda la superficie incendiada en ese territorio.
Le siguen:
- Salta: 649 mil hectáreas.
- Chaco: 386 mil hectáreas.
- Formosa: 206 mil hectáreas.
Desde el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase), Leticia Luna describió una secuencia que, según afirma, se repite en numerosos territorios.
«Primero pasan las topadoras. Después se prende fuego a lo que queda y luego llega el agronegocio de la soja», sostuvo.
La organización campesina sostiene que el avance sobre el monte se profundizó desde la incorporación de semillas transgénicas en Argentina, en 1996, proceso que impulsó la expansión de la frontera agrícola sobre el Gran Chaco.
La ley de Bosques y el aumento de los incendios
La investigación también recuerda otro momento clave. La sanción de la Ley de Bosques Nativos en 2007.
Un trabajo previo del INTA detectó que, durante el período de implementación de esa norma, entre 2009 y 2011, la cantidad de incendios se incrementó al menos al doble respecto de los años anteriores.
Según ese estudio, ese aumento tuvo un impacto negativo sobre la conservación de los bosques nativos, en contradicción con los objetivos de protección establecidos por la legislación.
Córdoba: menos cambios de uso, pero fuerte degradación ambiental
Aunque Córdoba registra incendios de manera recurrente, la investigación muestra una dinámica diferente respecto del norte argentino.
Entre 2004 y 2014 se incendiaron 874 mil hectáreas. De esa superficie:
- Solo el 3,5% terminó convertido en tierras productivas.
- Cerca de la mitad mantuvo el mismo tipo de vegetación.
- El 13,7% evolucionó hacia otro tipo de ecosistema natural.
Mari advirtió que la ausencia de cambio de uso del suelo no implica que los incendios no generen consecuencias.
«Que no haya cambio no significa que no haya daño. Un bosque puede seguir siendo bosque después del incendio, pero perder especies, modificar su estructura o dejar de prestar servicios ecosistémicos como la captura de carbono o la regulación hídrica», explicó.
El investigador también señaló que, tras los incendios, en Córdoba suele observarse el reemplazo de especies nativas por especies invasoras.

