El sábado 20 de junio, Córdoba fue sede de un espacio que pocos sistemas de salud se atreven a construir: uno donde las comunidades LGTTBIQ+ no son solo usuarias, sino también productoras de saber. El Tercer Encuentro Provincial de Redes de Compromiso y Cuidados, titulado «Salud Sexual Integral con Perspectiva de Diversidad. Debates urgentes», reunió a profesionales de la salud, activistas, docentes, investigadorxs y personas de la comunidad para pensar, juntas, cómo garantizar el acceso real a la salud integral.

La iniciativa fue impulsada por el Área de Géneros y Diversidad de Fundeps, con el objetivo de generar un espacio de formación y reflexión sobre las prácticas de acompañamiento en salud desde una perspectiva de diversidad y derechos humanos. La propuesta buscó abrir interrogantes y habilitar formas de escucha que permitieran acompañar —de manera situada, atenta y respetuosa— las necesidades y decisiones de cada persona.
El encuentro se realizó en un contexto nacional y regional atravesado por discursos que refuerzan la estigmatización y promueven ideas de odio hacia las diversidades sexuales y de género. Frente a eso, la jornada se constituyó como una instancia de fortalecimiento de redes, intercambio de saberes y construcción colectiva de herramientas para el trabajo cotidiano.
«La inclusión no es poner una bandera»
Romina Pezzelato, del Área de Géneros y Diversidad de Fundeps y coordinadora general del encuentro junto a Carola Bertona, explicó por qué este espacio era necesario: «Este encuentro es parte de los emergentes de nuestro recorrido de trabajo de los dos encuentros del año pasado, de nuestros diálogos con los equipos de salud y otras organizaciones. Los sesgos que hay, la falta de recursos y de herramientas para pensar la salud de la comunidad LGTTBIQ+ hacen que se reproduzcan dinámicas y violencias».

Y fue contundente en su diagnóstico: «Es necesario que dejemos de pensar que la inclusión es poner una bandera de la diversidad. Para que los ámbitos institucionales abracen al colectivo tiene que haber formación, presupuesto, herramientas, programas, equipos formados. Este espacio ha tenido que ver con eso: garantizar el acceso a la salud integral, que implica conocer las particularidades de cada una de las comunidades que integran la gran comunidad LGTTBIQ+. Esa sentimos que es una deuda enorme que tenemos como sociedad y dentro del sistema de salud».
Debates necesarios y urgentes
La primera mesa, «Salud integral de las personas LGTTBIQ+. Debates necesarios y urgentes», contó con la participación de Blas Radi, doctor en Filosofía y docente-investigador del CONICET, y Marina Elichiry, médica generalista y paliativista.

Elichiry cuestionó la persistencia de los diagnósticos patologizantes hacia las personas trans dentro del sistema de salud: «La OMS considera desde hace décadas al hecho de ser trans un problema de salud digno de ser mencionado. Antes eran diagnósticos como ‘trastornos’ o ‘transexualismo’, y ahora se fueron suavizando —entre comillas— hacia ‘incongruencia de género’. Cambiaron de capítulo, pero en la práctica se siguen haciendo diagnósticos que no existen para las personas cis. Actualmente, esos diagnósticos son muy criticados por las organizaciones trans y por el movimiento contra la patologización».
Por su parte, Radi hizo hincapié en los límites de la buena voluntad: reconoció la importancia de los centros de salud integral, pero advirtió que no alcanza con ese abordaje si no viene acompañado de formación sólida, y si persiste una intromisión en la vida personal de las personas desde una postura normativa y cisexista. «Termina siendo cortesía», señaló, «y eso individualiza la problemática». También trabajó el concepto de pugna de derechos: muchas veces, vivir según la propia identidad de género afecta el acceso a otros derechos, incluido un sistema de salud capacitado.
Lo que el sistema de salud tiene que aprender
La segunda mesa, «Acceso a la Salud Sexual Integral de las personas intersex y la comunidad lésbica», estuvo integrada por Pauli Sosa, profesora de Biología y activista intersex; Giuli del Mar Rodríguez, docente, actriz y activista intersex; Ingrid Stauffer, médica generalista y de familia; Mora Malén Casini, investigadora en Comunicación Social y militante lesbiana; y Muriel Moreno, estudiante de Psicología e integrante de la Asamblea de Identidades Lésbicas Alerta Torta.

Alerta Torta propone pensar la salud integral lésbica como una posición ética y política. Muriel Moreno lo expresó con claridad: «No se trata de preguntar qué le pasa a la persona, sino de preguntarnos cómo la comunidad construye aquello que aparece como problema. La pregunta por cómo nombramos nunca es neutral: es ética y política, supone decidir qué experiencias se van a volver visibles, qué lugar le damos a nuestra forma de comprender la salud. No se trata de salirse de los diagnósticos, sino de cómo los hacemos. Y para poder construir eso, primero es necesaria una escucha atenta».
Ingrid Stauffer, médica del Consultorio de Salud Integral de Alerta Torta Córdoba, amplió esa perspectiva: «No solamente podemos ser pensadas como usuarias de salud, sino que hay mucho para enseñarle al sistema sanitario. Quizá hay que preguntar qué tiene que aprender el sistema de salud de nuestras formas de cuidado que venimos construyendo históricamente».
Una ginecóloga del Hospital Privado también aportó su voz desde la práctica concreta: «Se subestima mucho el control ginecológico para mujeres que tienen relaciones con mujeres. Primero hay que generar el vínculo médico-paciente, y en el sector privado también estamos remando esta temática».

Niñeces, adolescencias trans y no binaries: el acceso como derecho
Tras el almuerzo, la tercera mesa abordó «El acceso a la Salud Integral de las niñeces y adolescencias trans, travestis y no binaries». Participaron Carlos Sanz, pediatra y especialista en Medicina del Adolescente; Verónica Fernández Mentaberry, médica especialista en Endocrinología Pediátrica; Ayelén Perrotta, psicóloga clínica; y Gemma Lucía Rizzo, docente de teatro, actriz, escritora y tallerista de Educación Sexual Integral (ESI).
Entre quienes asistieron al encuentro estuvo una mamá de La Casita Trans Río Cuarto, que resumió con honestidad lo que la trajo hasta Córdoba: «Vine por esta necesidad de escuchar, conocer las situaciones de otros lugares, y ver cómo entre los profesionales de salud y nosotras como activistas —madres de infancias trans— podemos hacer que las situaciones adversas cambien».

Cisexismo en el sistema de salud
La última mesa de formación se llamó «Cisexismo en el sistema de salud» y tuvo como panelista a Eliana Hernández, médica generalista y coordinadora de diversidad de la Secretaría de Salud de Lanús, quien problematizó cómo las lógicas cisexistas atraviesan las instituciones sanitarias, muchas veces de manera naturalizada e invisible.
Encuentro y cultura como actos políticos
La jornada cerró con un evento cultural a cargo de Susy Shock —artista, escritora y activista— que ofreció un concierto en el Centro Cultural Graciela Carena. Una elección que no fue casual: el arte travesti y disidente también es parte del tejido de cuidados.
Roxana, una de las asistentes al encuentro, lo sintetizó bien: «La idea de convocarnos y de encontrarnos es una forma de comprometerse a hacer red para transitar caminos cuidados y respetuosos».
Eso fue, en definitiva, lo que el Tercer Encuentro Provincial de Redes de Compromiso y Cuidados propuso: que cuidar no es un gesto individual, sino una construcción colectiva. Y que el sistema de salud tiene mucho que aprender de quienes ya lo vienen haciendo.
