Nuestro país descendió a la categoría más baja del ranking global y fue incluido entre los diez peores lugares del mundo para las y los trabajadores.

A pocos días del inicio de la 114° Conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Confederación Internacional de Sindicatos (CSI) difundió una nueva edición de su Índice Global de los Derechos, un relevamiento que analiza la situación de los derechos laborales y sindicales en todo el mundo.
La organización, encabezada por el dirigente belga Luc Triangle, presentó la decimotercera edición del informe, que evalúa las vulneraciones a los derechos de trabajadores y trabajadoras en distintos países. En esta oportunidad, el documento advierte sobre un escenario de creciente deterioro de las libertades sindicales y laborales, asociado al avance de políticas consideradas regresivas por parte de gobiernos y sectores empresariales.
Entre los principales hallazgos, la CSI señala un incremento de las restricciones a la libertad de expresión y de reunión, así como un aumento significativo de arrestos y detenciones de trabajadores y representantes sindicales. El informe sostiene además que existe una ofensiva contra los derechos laborales impulsada por sectores económicos concentrados y gobiernos de orientación autoritaria o de extrema derecha.
La organización menciona especialmente a Argentina y Francia como dos de los países que descendieron de categoría en la evaluación correspondiente a 2026. Según el estudio, la influencia creciente de fuerzas políticas de extrema derecha representa una amenaza para trabajadores y sindicatos.
La situación argentina ocupa un lugar destacado dentro del informe. El país aparece mencionado en 24 oportunidades y fue incluido en la lista de los diez peores países del mundo para los trabajadores, junto con Belarús, Ecuador, Egipto, Eswatini, Myanmar, Nigeria, Panamá, Túnez y Türkiye.
La CSI argumenta que el deterioro de los derechos laborales en Argentina se profundizó durante los últimos años. Como consecuencia, el país descendió a la categoría 5, la más baja de la clasificación, que corresponde a naciones donde los derechos laborales no están garantizados. En 2025 Argentina se encontraba en la categoría 4, caracterizada por violaciones sistemáticas de derechos, mientras que dos años atrás integraba la categoría 3, asociada a vulneraciones regulares.
A nivel global, el informe también refleja un panorama preocupante. Durante 2025, el derecho de huelga fue vulnerado en el 87% de los países analizados; el derecho a la negociación colectiva sufrió restricciones en el 80%; y en el 75% de los casos se registraron obstáculos para crear o afiliarse a sindicatos. Asimismo, el estudio indica que tres de cada cuatro países impidieron el registro de organizaciones sindicales, mientras que en el 72% de los casos los trabajadores enfrentaron dificultades para acceder a la justicia. La mitad de los países evaluados también registró restricciones a la libertad de expresión y de reunión.
El informe será uno de los documentos de referencia durante los debates de la próxima Conferencia Internacional del Trabajo, donde representantes de gobiernos, empleadores y sindicatos de todo el mundo discutirán el estado de los derechos laborales y las condiciones de trabajo a nivel global.
Con información de Tiempo Argentino.
