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Juan Solá llega a Córdoba con “Invisible”: un unipersonal sobre la tristeza, el silencio y lo que no se dice

Publicado por:Emilia Urouro

El escritor y performer argentino presenta una obra híbrida entre teatro y recital poético que pone en escena la salud mental y los secretos familiares. La función será el 19 de abril en el Centro Cultural de la UNC.

El escritor entrerriano/chaqueño Juan Solá vuelve a los escenarios con Invisible, un unipersonal basado en su novela homónima que propone una experiencia tan íntima como incómoda. A medio camino entre el teatro y el recital poético, la obra llega a Córdoba luego de su estreno a sala llena en Buenos Aires y se presentará el próximo 19 de abril en el Centro Cultural de la UNC.

La propuesta se construye como un relato en primera persona que evita las moralejas y las explicaciones cerradas. En cambio, apuesta por un recorrido sensible donde la tristeza, la rabia y el humor conviven en tensión. “La narración tiene que ver con el acto de mostrar y de quitarle el velo, en todo caso, a algo que permanece oculto”, explica Solá en diálogo con El Resaltador. “La tristeza se explica por sí misma, no hace falta una didáctica de la tristeza”.

En Invisible, la salud mental aparece sin subrayados ni bajadas de línea. Lo que hay, más bien, es un espejo: una superficie donde cada espectador puede reconocerse o no, pero difícilmente salir indiferente. “Desde la propia experiencia y desde la propia voz hay una posibilidad de construir un mundo espejo para quien escucha la historia. Y el espejo no explica, el espejo muestra. Y cada uno ve lo que necesita ver en ese espejo”, agrega.

Del libro al cuerpo

El pasaje de la escritura a la escena implica, en este caso, una relectura emocional del propio material. Para Solá, poner el cuerpo en esas palabras es también reencontrarse con zonas del pasado. “Me encontré poniendo en mi voz palabras que yo ya no decía o que hacía mucho tiempo no pronunciaba”, cuenta.

Ese proceso, lejos de ser meramente técnico, activa una dimensión más profunda: “Hay como un reencuentro entre el acto de vivir y el acto de contar qué sucede sobre el escenario”. En esa experiencia, el tiempo también se desordena: “Pareciera como romperse la linealidad del tiempo y aparece una circularidad que permite mostrar y hacer espejo ese texto”.

En escena, esa operación potencia el carácter visceral del relato y refuerza su dimensión colectiva: lo que parece individual empieza a resonar como experiencia compartida.

Lo que se calla también habla

Uno de los ejes centrales de la obra es el de los secretos familiares, esos silencios que moldean subjetividades y condicionan trayectorias. Lejos de buscar una denuncia explícita, Invisible se adentra en lo no dicho y en sus efectos.

“Lo que me interesa explorar es el silencio y todo lo que se dice desde el silencio o a partir del silencio, que tiene la posibilidad de contar sin decir”, señala el autor. Esa búsqueda no es ajena a su propia historia: “Yo me crié en una familia donde muchas veces no se contaban las cosas o los temas no se hablaban”.

Ese tipo de dinámicas, explica, tienen consecuencias concretas: “Eso muchas veces generó que no podamos manejarnos en otras situaciones de la vida cotidiana por no tener cierta información”. En ese sentido, la obra también funciona como una invitación a revisar esos mandatos: “Creo que es importante entender que los núcleos familiares muchas veces contribuyen a silenciar en vez de potenciar lo que uno necesita hacer o decir”.

Y agrega una clave que atraviesa toda la pieza: “Está bueno entender que no es únicamente a través de los círculos familiares que uno puede ser o construirse”.

Una emoción compartida

La recepción del público, según cuenta Solá, está atravesada por la emoción. Aunque la historia no sea idéntica a la de quienes la escuchan, hay algo en esa experiencia que interpela de manera directa. “La reacción es de mucha emoción”, afirma.

“Cada quien, a pesar de que la historia no refleje exactamente lo que le sucedió, puede encontrarse en esa historia”, señala, y agrega: “Todos hemos atravesado momentos de invisibilidad”.

Esa identificación se traduce también en una respuesta afectiva: “Muy emocionado el público, una respuesta muy amorosa también, porque creo que se entiende que a pesar de que es ficción, hay algo de esa ficción que muestra quiénes somos y es imposible ignorarlo”.

En ese sentido, la obra no busca respuestas cerradas, sino habilitar preguntas y, quizás, pequeñas herramientas para atravesarlas. “Espero que quien vaya a ver Invisible se lleve la posibilidad de encontrar herramientas para luchar contra sus propias invisibilidades”, dice.

Pero también deja un horizonte de acción: “Que se lleve la necesidad de contar, de decir, de levantar la voz, de escuchar”. Y concluye: “Sobre todo, que se lleve la sensación de que en ese encuentro se ha vuelto un poco menos invisible”.

Función en Córdoba

Invisible se presentará el 19 de abril en el Centro Cultural de la UNC (Obispo Trejo 314). Las entradas pueden adquirirse de manera online a través de norteticket.com.

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