La causa pasó a manos del juez Jorge Rodríguez, del Juzgado Federal N°2 de Morón, al confirmarse los vínculos del triple femicidio con el narcotráfico.

La causa por el triple femicidio de Florencio Varela pasó a la Justicia Federal, tras confirmarse el vínculo del crimen con el narcotráfico.
El juez Jorge Rodríguez, titular del Juzgado Federal N°2 de Morón, y el secretario Ignacio Calvi firmaron la resolución, formalizada luego de que los fiscales de la UFI de Homicidios de La Matanza cerraran su intervención para darle paso a la investigación de la pista narco internacional.
Es que se confirmó que los asesinatos, tortura mediante, de las jóvenes Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutierrez se relacionan a una red internacional de narcotráfico, con operaciones tanto en Argentina como en Perú.
Fuentes judiciales garantizaron que el traspaso de la causa al fuero federal será realizado de forma «ordenada» y conformando una mesa de trabajo permanente entre los fiscales, para que quienes encabezaron la investigación inicial puedan seguir aportando información y colaborando en esta nueva etapa del caso.
Por ahora, hay múltiples detenidos y tres hombres siguen prófugos con pedido de captura internacional.
Miguel Ángel Villanueva Silva, Iara Daniela Ibarra, Maximiliano Andrés Parra, Celeste Magalí González Guerrero, Milagros Florencia Ibáñez, Matías Agustín Ozorio, Ariel Giménez y Lázaro Víctor Sotacuro se encuentran imputados con prisión preventiva en Argentina; Mónica Mujica (pareja de Sotacuro) continúa detenida; Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, se encuentra detenido en Perú; Joseph Freyser Cubas Zavaleta, conocido como “Señor Jota”, fue procesado. Y siguen vigentes las órdenes de captura internacional contra Alex Ydone Castillo, David Gustavo Huamani, alias “El Loco David”, y Manuel Valverde Rodríguez.
La violencia extrema fue el distintivo del triple narco femicidio
Las autopsias del triple femicidio de Brenda, Morena y Lara, cuya caso se encuentra ahora en manos de la Justicia Federal, demostraron un ensañamiento particular. Las jóvenes fueron torturadas antes de ser brutalmente asesinadas. Se hipotetiza que los tormentos fueron en el contexto de un interrogatorio en el que los asesinos, miembros de la red de narcotraficantes, buscaron obtener información antes de matar a las chicas.
Lara Gutierrez, la víctima más joven de tan solo 15 años, murió desangrada por una sección arterial en el cuello. Previo a su muerte se le provocaron quemaduras, amputaciones en sus dedos y heridas punzantes profundas en su cuello y rostro.
Morena Verdi, de 20 años, falleció por estrangulamiento. Además, su cuerpo presentaba una luxación cervical, múltiples traumatismos en el rostro y heridas postmortem.
Brenda Del Castillo, también de 20 años, murió producto de gravísimos traumatismos craneales que culminaron en un paro cardiorrespiratorio traumático. Presentaba fractura de cráneo, aplastamiento facial y heridas punzocortantes en el cuello, tanto previos a su muerte como postmortem.
Los cuerpos de las jóvenes fueron maniatados y enterrados en un pozo en el patio trasero de una vivienda en Villa Vatteone, en Florencio Varela. Según los informes forenses, sus heridas exhiben una saña que excede los patrones convencionales de homicidio.
En la hipótesis oficial, el móvil de los actos criminales estaría vinculado al robo de droga y a una banda narco, peruano-argentina, que se valió del triple femicidio para instalar terror y «enviar un mensaje” de advertencia a quienes se involucren con ellos.

