El organismo fue afectado por el decreto presidencial que le quitó su autarquía y su impronta federal. Se disolvió el Consejo de Dirección que integraba representantes de distintos territorios. Ahora las decisiones se toman desde Buenos Aires, ajustando directamente a la cultura.

El decreto 345/2025 oficializó el desmantelamiento del Instituto Nacional del Teatro (INT).
Publicado el 21 de mayo de este año oficializó la eliminación de la autarquía del organismo, su Consejo Directivo y las representaciones provinciales que garantizaban el carácter federal de la entidad.
En No Estamos Solos, programa de Universo TV, Garba, artista cordobesa explicó que el organismo no está funcionando dado que se dio de baja la Ley que lo creaba.
«El INT surge gracias a la Ley Nacional del teatro 24.800 que es la que venimos peleando para que se vuelva a poner en vigencia. se bajó por decreto del estado nacional, y es la ley que se aprobó entre el 97 y el 98 por mayoría de diputados y senadores de todos los partidos políticos y fue lograda por la comunidad teatral después de muchísimos años de trabajo» explica.
«La Ley contrario a lo que se dice en estos momentos, está pensada para el público de todo el país porque fomenta que el teatro llegue de manera federal a todos los rincones del país, no sólo a los grandes centros urbanos» señaló Garba.
El INT durante todos estos años fue creando líneas que tenían que ver con estimular, la divulgación y la circulación del teatro. También se crearon iniciativas de financiamiento para equipar salas que no podían hacer frente a semejantes gastos.
Actualmente, la ley no existe más y es la que garantiza que funcione el Consejo de Dirección del Instituto, que tiene un representante de cada provincia, un representante regional, gente del quehacer teatral, un director ejecutivo que ponía el estado nacional y un representante de lo que era el Ministerio de Cultura.
«Al no funcionar el Consejo, no conocen el territorio, y toman decisiones desde Buenos Aires. La cultura dentro de la cual está el teatro existe, y la cuestión es qué hacemos nosotros para que sea propia y no extranjera o colonizable. Nosotros producimos arte como consecuencia de una comunidad, hay una idiosincrasia de cada lugar y quienes producimos desde ese lugar vamos dando cuenta de ese territorio» indicó la entrevistada.
A su vez, en contraposición a las cosas que se dicen, que la Ley 24.800 fue pensada para pequeñas poblaciones y no está pensada para subvencionar grandes producciones ni grandes artistas.
El desmantelamiento del Instituto Nacional del Teatro se trasluce en que cada vez hay menos propuestas artísticas, generando un espiral decreciente, en donde cada vez hay menos menos artistas que pueden ser referentes de próximas generaciones. Mientras menos opciones artísticas haya, menos artistas florecerán.
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La cultura es trabajo
Garba también destacó el rol del teatro en territorio respecto a lo que genera alrededor. «Cuando vos llegás a un pueblo, en una localidad, se genera un mercado interno enorme, desde gente que mueve la gastronomía, turismo, y muchas cosas contextuales del teatro» indicó.
En este sentido cabe destacar algunos datos. A pesar de representar apenas el 0,2% del presupuesto nacional, el sector cultural genera un valor agregado del 1,8% anual. Solo en 2023, el INT aprobó 1.475 aportes por más de 682 millones de pesos, que beneficiaron a más de 47.000 trabajadores registrados. Las políticas de fomento alcanzaron a 240 localidades con funciones, festivales, giras, capacitaciones, publicaciones y una red de apoyo territorial que promueve la actividad teatral en todo el país. Eso ya no ocurre.
«Estamos hablando de situaciones que mueven muchísimo trabajo y que generan una posibilidad a nivel federal. En Córdoba somos el segundo polo de teatro del país. El INT no banca totalmente a las producciones sino a una parte mínima de cerca del 25%» señaló Garba.
La decisión del desmantelamiento del Instituto Nacional del Teatro es otra muestra de que el ajuste basado en el control de la macroeconomía disminuye las posibilidades de generar trabajo sin presentar opciones ni alternativas.
Una vez más, un decreto destruye el trabajo generado desde hace más de 30 años y pone en una situación urgente a un sector que se encarga de ser protagonista en la idiosincrasia de nuestro país.
