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56 años del Cordobazo y un espíritu de lucha que hay que reinventar

Publicado por:El Resaltador

Hablamos con Malvina Tosco, hija de Agustín Tosco, uno de los protagonistas de la histórica gesta popular. ¿Qué podemos recuperar del Cordobazo hoy?

Por Anouk Rubini

A 56 años de aquel 29 de mayo del ’69, recordamos al Cordobazo para pensar en ese espíritu de lucha que hoy es imprescindible reinventar.

Esta protesta popular clave en la historia de la lucha obrera, no solo de nuestra provincia sino del país, tuvo como uno de sus principales protagonistas al obrero y dirigente sindical Agustín Tosco.

Desde El Resaltador hablamos con su hija Malvina Tosco, sobre los problemas que, a pesar de los cambios en el contexto, persisten entre aquella época y el presente; y también sobre qué elementos de esa gesta masiva, diversa, unida, es posible y urgente recuperar.

Le consultamos a la militante su visión sobre el clima político actual de ascenso de la ultra derecha, de represión, de ajuste. Ella remarcó la tristeza de sentir que todo retrocede, que continuamos luchando contra los mismos poderes: «Desde la mirada de hija del Cordobazo, es difícil hacer un análisis porque es un sentimiento bastante triste, es como si hubiéramos retrocedido, como si la sociedad hubiera retrocedido en el tiempo (…) mi papá dio su vida, se murió con 45 años, para tener una Patria libre y soberana desde todo punto de vista, y volvemos a caer en las políticas económicas que pregona la extrema derecha, que son las políticas contra las que él luchaba».

Malvina recuerda cómo en el año ‘62, su papá Agustín afirmaba en un discurso la necesidad del pueblo argentino de desprenderse del Fondo Monetario Internacional (FMI). Hoy nuestro país se hunde cada vez más, liderando el ranking de deudores por un amplio margen.

«Eso lo dijo hace 62 años y hoy tenemos la deuda externa mas grande del mundo. Y eso no puede causarme nada más que pena, por pensar en la lucha de él y de tantos trabajadores en aquellos años por lograr la soberanía y realmente convertir a nuestro país en una potencia económica, científica, cultural, que es lo que ellos aspiraban. Y hoy, sentir que estamos nuevamente arrodillados frente al FMI», reflexiona la entrevistada.

Una historia en espiral

«Viví en la dictadura las políticas económicas de Martínez de Hoz, en el menemismo las políticas económicas de Cavallo, en el macrismo las políticas económicas de Caputo y ahora otra vez«, plantea Malvina. Pasaron décadas, muchas cosas cambiaron pero siempre en esas transformaciones hay ecos, incluso con mismos personajes y discursos.

Respecto al poder de las palabras, del nombrar, la militante social critica que la sociedad argentina siga entrampada en una concepción burda y torpe de «robo», como si la fuga de capitales no fuera exactamente eso: un robo a gran escala.

«Me apena que la sociedad, cuando habla de robar, entiende solamente que es robar cuando ve dinero físico contándose en algún lado; y cuando te habla de fuga de capitales, no se da cuenta que es un robo también. Y vos fijate el valor de las palabras, que cuando la plata se fuga no se dice que es un robo, se dice que se fuga, no se utiliza el término robar, [es necesario] que la sociedad entienda que esa fuga es el dinero que nos están robando a gran escala y que nos empobrece a todos día a día. En lo personal, en la actualidad espero que la sociedad despierte y que se dé cuenta», afirma Malvina.

«El pueblo argentino no es un pueblo manso»

El Cordobazo fue una respuesta de lucha espontánea, masiva y popular al ajuste, la represión y la violencia institucional que ejercía en ese entonces el gobierno de Onganía. Y aunque pasaron 56 años, hay reclamos que siguen tan vigentes como en aquel entonces.

En ese sentido le consultamos a la militante cómo ve en la actualidad la reacción social a similares condiciones que, en aquella época, desataron el estallido: de nuevo un acuerdo con el Fondo, de nuevo condiciones de empobrecimiento, de criminalización de la protesta y persecución ideológica.

Malvina habla de la calma antes de la tormenta: «Yo vivo acá en Córdoba y voy a hablar de la sociedad cordobesa. Todavía en gran mayoría –y no es porque esté basándome en ninguna estadística, es el caminar diario mío por la conversación de las personas–, todavía tienen esperanza, todavía creen que este gobierno va a sacar adelante al país. Yo discuto todo el tiempo con respecto a ese tema. Lo que sucede es que la ciudadanía está enojada con el gobierno anterior, porque había una inflación que no la podían controlar y ese enojo les hizo votar a este gobierno. Como este gobierno aparentemente controla la inflación, la sociedad todavía le está dando un tiempo más».

«Pero ¿qué creo que siempre se ha dado en nuestro país? Que así como aquella vez en el Cordobazo también había un hartazgo de la sociedad porque las fuerzas policiales mataban a los estudiantes, había represión, [la sociedad] reaccionó. Hubo un episodio que fue la muerte de Máximo Mena, que era un trabajador de las automotrices: venían bajando hacia el centro de la ciudad y un policía lo mata. Eso fue el disparador de que un paro activo se convierta en el Cordobazo. De la misma manera ocurrió en el 2001. La ciudadanía explota de una forma, sale toda a la calle y De la Rúa se tiene que ir en el helicóptero. Si este gobierno continúa con estas políticas de ajuste, más temprano que tarde va a existir algún disparador que haga que la sociedad argentina reaccione. El pueblo argentino no es un pueblo manso, es un pueblo que en este momento está tolerando, todavia le está dando, a pesar de todas las cosas que están sucediendo, un tiempo. Más temprano que tarde [la reacción] va a suceder«, asevera Malvina.

En ese sentido de un estallido o de un ‘no aguantar más’, hablamos sobre la posibilidad hoy de una respuesta social organizada, unida entre diferentes sectores, como lo fue en su momento el Cordobazo y su lucha.

La entrevistada duda, porque hoy hay un elemento que, dice ella, no existió en el Cordobazo: un alto nivel de disgregación de la población y de los sindicatos, que, en sus palabras, «se han burocratizado«.

Malvina responde: «Espero que los trabajadores organizados, que era lo que se predicaba en aquellos momentos, logren hacer, coordinar, para que ese estallido no sea cruel ni sea sangriento ¿no? Pero si hay algo en este momento que en los años del Cordobazo no existía es que hay una gran disgregación. Los sindicatos hoy se han burocratizado en su totalidad y están dispersos. Y los secretarios generales que representan a los trabajadores están totalmente  aislados de la realidad que tienen los trabajadores, se burocratizaron». 

No se puede estar en las dos veredas

Malvina contrasta las características de las dirigencias sindicales de la época del Cordobazo y su lucha contra el estado actual de inmovilidad, anquilosamiento y desconexión con la realidad de los trabajadores que dicen representar. Se expresa con firmeza sobre la incapacidad de muchos dirigentes de hacer un paso al costado, formar nuevas generaciones y dejar que ellas asuman el compromiso.

En una crítica de frente contra la burocracia sindical, la hija de Tosco apunta: «Cuando hablaba mi papá de la burocracia sindical, bueno, yo creo que hoy la burocracia sindical es la que ha ganado terreno. Se han quedado enquistados en sus sillones, han pasado los años, se han convertido algunos secretarios generales en empresarios. Y eso, lo digo como trabajadora y como hija de un sindicalista como mi papá, eso no ayuda absolutamente en nada porque uno no puede estar en las dos veredas, vos no podés ser empresario y a la vez representar a los trabajadores. Porque te separa, te saca de la realidad que viven tus trabajadores. Los secretarios generales hoy tienen una realidad y los trabajadores tienen otra. Sí, ellos dicen “estamos mal, estamos mal”. ¿Quiénes están mal? Ellos no están mal, los que están mal son los trabajadores que ellos representan».

«Los trabajadores hoy celebran el 1 de mayo, el Día del Trabajador, con bombos y platillos, pero no saben que para tener ese día, para que nosotros lo celebremos, hubo una masacre. Ahorcaron y mataron a trabajadores que luchaban por las ocho horas. Entonces esos días, que son de reivindicaciones, se convierten en un día de descanso nada más. Y eso yo, Malvina Tosco, se los reclamo a los secretarios generales, a los sindicatos. Tienen que tener una participación más activa en la formación de los trabajadores, de los delegados, para la lucha de las conquistas gremiales.

Lo viejo funciona

Por último, conversamos sobre qué elementos del legado de Agustín Tosco, del espíritu de lucha obrera de aquella época, sería posible y deseable ver hoy en la respuesta popular frente a este clima de precarización de la vida.

La militante social llama a recordar y aprender del pasado para reinventar las luchas actuales.

«Mi padre en aquellos años, junto con Ongaro y otros gremios, arman una CGT que se llama la CGT de los Argentinos, como una CGT en oposición a la de Buenos Aires. Y ellos tenían un programa donde marcaban el rumbo que tenía el país. ¿Cuál sería mi anhelo? Eso existe, está, y mi anhelo sería que todos los secretarios generales hoy lo vuelvan a leer. Eso lo escribieron allá por los años 1968. Que vuelvan a leer el programa de la CGT de los Argentinos. Porque eso, como dicen ahora en El Eternauta, “lo viejo sirve”, ese programa que lo armó mi  papá con Ongaro está totalmente vigente y haría que nuestro país tenga un rumbo más poderoso a nivel planetario, a nivel económico, social, cultural. Hay que volver a leer el programa de la CGT de los Argentinos. Todos, sobre todo los secretarios generales».

Y es que cuando más parece que no hay salida, más importante se vuelve insistir, recordar, aprender, reinventar. La victoria última de este sistema de exclusión y degradación de la vida es que la gente deje de siquiera imaginar alternativas, es la colonización del pensamiento mismo. Por eso jamás hay que olvidar: donde hay resistencia, hay otros mundos posibles.

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