8M: día de lucha, emoción y empoderamiento

Un mar de emociones nos sacudió a las compañeras de El Resaltador durante la jornada de ayer. Distribuidas por las calles de Córdoba, salimos a transitar esta lucha que es nuestra y de muchos otros colectivos.

Nota escrita por las trabajadoras de El Resaltador

Empieza otra semana, otra vez lunes, otra vez marzo. Pero este lunes no es cualquier día, no se trata de una semana típica para nosotras: este lunes es 8 de marzo, para algunas “Día Internacional de la Mujer”, y para otras “Día de la Mujer Trabajadora”.

Para nosotras, trabajadoras de El Resaltador, el día empieza con un paro previamente consensuado. Ocho de la mañana, nueve de la mañana o dos de la tarde; el horario de inicio de nuestra jornada laboral se desdibuja un poco y se vuelve a escribir a las cuatro de la tarde del lunes 8 de marzo.

En ese horario, nos vemos las caras en lo que es nuestra “oficina”, el espacio que nos brinda el Cispren para trabajar y reunirnos. Porque eso es lo que necesitábamos para la jornada que se avecinaba: reunirnos y organizarnos para nuestra intervención feminista.

El reloj marca las cinco de la tarde, es hora de salir a las calles a difundir el mensaje de mujeres, lesbianas, trans, travestis, intersex, no binaries y bisexuales. Somos siete compañeras en total, cinco agrupadas y listas para salir y dos que se nos unirán más tarde. ¿Nuestra iniciativa del día? Salir a “pegatinear” las calles de la ciudad con ilustraciones, frases y testimonios alusivos a la fecha.

Antes de salir, nos detenemos un minuto a pensar en esas dos compañeras que no pueden estar presentes desde el comienzo de nuestra tarea. El 8M es un día de lucha y conmemoración, pero las exigencias de sus otros trabajos no les permiten parar del todo, como sucede con muchas mujeres a lo largo y ancho del país.

¿Qué es “pegatinear”? En nuestro caso particular, es la acción de intervenir espacios de la ciudad con impresiones A4, diseñadas por nosotras y otras compañeras ilustradoras. Porque nos parece importante difundir nuestro contenido vinculado al 8M, mostrar con piezas de arte lo que significa para nosotras el machismo y su violencia, y hasta poner en palabras lo que vivimos a diario en espacios laborales.

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Parte del equipo de trabajadoras de El Resaltador
Foto: Dana Alejandra de Elia

Una misma marcha, infinidad de formas de vivirla

Como satélites, las trabajadoras de El Resaltador acompañamos la marcha desde las afueras de la misma, mientras continuábamos con nuestra labor de comunicación. Conforme avanzaron las columnas, empezaron a llegarnos fotografías, videos y testimonios. En una misma marcha, se vivieron situaciones y emociones totalmente diversas.

Por un lado, mujeres y diversidades agrupadas bajo el grito de “Ni Una Menos”, marchando hacia el Patio Olmos. Porque nos siguen matando, se siguen llevando a las pibas y muchos quedan impunes. Les incomoda vernos marchar, movilizarnos y agruparnos, pero no les incomoda seguir leyendo en las noticias que la violencia machista se llevó a otra piba más.

Por otro lado, familiares de esas pibas, amigas de esas víctimas, quienes marchan juntxs hacia Tribunales I. Porque la Justicia y el Estado también es responsable, porque debe cuidarnos y recibir nuestras denuncias. ¿Cuántos femicidios contamos este año? ¿Cuántas de esas víctimas ya habían efectuado denuncias previamente? Pero no alcanzó, y debería ser más que suficiente.

En paralelo, un grupo de niños y niñas se abrazan bajo una consigna representada por un pañuelo rojo:  la lucha contra el abuso sexual infantil. Porque las infancias también son violentadas, y con esta marcha también se buscó visibilizarlo.

Cuando todavía quedaba un gran colectivo de personas manifestándose pacíficamente, pasó lo que no queríamos que pasara. Dentro de un móvil policial, una joven fue detenida y llevada a la comisaría. Tuvieron que pasar varias horas para que fuera liberada. Así, en una marcha en la que pedimos que no nos violenten, que quien tenga que protegernos lo haga, suceden hechos como este.

Niñxs abrazados con sus pañuelos rojos
Foto: Pan y Rosas – PTS Córdoba

La deuda es con nosotras

Por la noche, comenzó a disiparse la gente que acudió a la marcha, pero lo que no se diluye es el grito de lucha, la memoria colectiva por las pibas que ya no están. El 8M dejó en claro que la búsqueda de una reforma judicial feminista sigue vigente, porque el Estado Nacional y las provincias son responsables de los femicidios que ocurren a diario.

Terminada la movilización, todas nos volvemos a casa, todas avisamos que llegamos bien y ya estamos a salvo. ¿A salvo de qué o quién? Parece mentira que todavía tengamos que aclarar a qué le tememos, que también es contra lo que luchamos cada 8 de marzo, y cada día del año.

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