Volver a las urnas para recuperar la democracia

Hace 37 años, los argentinos y las argentinas volvieron a las urnas para comenzar el retorno a la democracia en el país. Sara Waitman, militante de ayer y de hoy, nos relata su paso por la dictadura del 76′ y el sentimiento de volver a votar.

Relato de Sara Liliana Waitman

Soy Sara Liliana Waitman, tengo 65 años. Desde chica participo en la Asociación Cultural Israelita de Córdoba (ASIC), que es la parte judía progresista de la provincia. Ahí recibí y recibo una educación popular, donde puedo ver de manera crítica lo que pasa en nuestra sociedad y analizar el contexto internacional. 

Desde mis inicios en ASIC comencé a formar mi posicionamiento político. Desde muy joven comencé mi militancia en la Federación Juvenil Comunista, mi papá era comunista así que desde chicos “mamamos” lo que era aquella ideología.

Básicamente nos criamos con el socialismo, el cual propone repartir lo que a uno le sobra y trabajar por los derechos de todos. Desde joven comencé a militar, repartir volantes, buscar fichas de afiliación y demás. Yo siempre recuerdo que cuando nacimos nos pusieron unos aros de aro, que después terminé vendiendo para aportar a una campaña financiera del partido, porque creía que el oro no tenía valor al lado de la campaña. 

Estuve en pareja con Carlos Alberto D’ambra, uno de los compañeros desaparecidos, quien militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Mi hermana también desapareció en julio del ’76. Por mi parte, estuve presa desde el 20 de noviembre de 1976, fui torturada y pasé mucho tiempo sin poder recibir visitas.

Salí en libertad el 26 de marzo de 1979 y en septiembre de ese año llegó la Comisión Interamericana de DDHH a Córdoba; ahí me acerqué a hacer mi denuncia. El 19 de abril de 2013 pude ser testigo y querellante de los juicios de lesa humanidad de la Megacausa en Córdoba.

Hasta el día de hoy, mi labor fundamental es con los presos políticos. Sigo militando en la Asociación Nacional de Presos Políticos, por los juicios y las reparaciones que el Estado tiene la obligación de hacer tras el terrorismo de Estado. Continúo luchando por la construcción de un proyecto para todos y todas con respecto a los Derechos Humanos. No hablo solo de lo que fue la dictadura, sino de los Derechos Humanos para todos y todas como el acceso a la vivienda por ejemplo. 

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¿Qué significó el regreso a las urnas?

El día del regreso a las urnas fue un día muy esperado. Sabía y sabíamos muchxs que se acababa la dictadura cívico-militar-eclesiástica en Argentina por la guerra de Malvinas. Llegó el día con alegría por la vuelta a la democracia y con la tristeza de lo que dejó la dictadura. Aquel día sentí esperanza, pero sabía que no iba a ser fácil. Estaba junto a mi familia y compañeros de militancia.

Siempre volver a un gobierno democrático es reparador, aún cuando no se respeten y cumplan los DDHH en forma integral. Los daños para lxs que estuvimos detenidos o perdimos familiares o compañerxs en parte fueron reparados pero son para toda la vida. En el ’83 pude votar por segunda vez: fui detenida con 21 años.

El día de la votación había mucha expectativa entre peronistas y radicales. Pero volvía la democracia. Volver a votar fue muy bueno porque podíamos decidir quién gobernaba. A pesar de eso, fueron muy lentos los cambios que trajo la democracia. Aún había presos políticos, el poder económico, judicial y militar estaban presentes y lo hacían notar.

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