“Los lápices siguen y seguirán escribiendo”

A pesar del distanciamiento y la falta de clases presenciales, los lapices siguen y seguirán escribiendo. Porque lxs estudiantes que ahora transitan las aulas virtuales no olvidan lo que pasó el 16 de septiembre de 1976. La memoria colectiva seguirá exigiendo justicia por lxs 10 estudiantes secundarios de La Plata, de los cuales sólo cuatro sobrevivieron.

Por Carmela Laucirica

El 16 de septiembre de 1976, cuando Argentina estaba en plena dictadura cívico-militar, diez estudiantes secundarios de La Plata fueron secuestrados por el Ejército. Yo no había nacido, pero cuando tenía la misma edad que esos diez pibes, me mostraron una película en el colegio que cuenta su historia.

Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Patricia Miranda, Gustavo Calotti y Emilce Moler son los nombres de esos diez estudiantes. Ellos fueron llevados a distintos centros de tortura, y la mayoría no volvieron.

Así me crucé por primera vez con la historia de “La Noche de los Lápices”. Como a muchos otros, la historia me movilizó hasta los huesos, por eso celebro que aún después de 44 años la lucha continúe. En total, sólo 4 de los 10 estudiantes sobrevivieron a las torturas padecidas durante aquella época.

Según la CONADEP, “los adolescentes secuestrados habrían sido eliminados después de padecer tormentos en distintos centros clandestinos de detención. Entre ellos se encontraban: Arana, Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes, Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires y las Comisarías 5ª, 8ª y 9ª de La Plata y 3ª de Valentín Alsina, en Lanús, y el Polígono de Tiro de la Jefatura de la Provincia de Buenos Aires”. Se presume que habrían sido fusilados a principios de enero de 1977.

Volviendo a la película que retrata los hechos, la cuál se titula “La Noche de los Lápices” y fue dirigida por Héctor Olivera, quisiera dejarla en esta nota. Con un link de Youtube, pueden verla completa y empaparse de esta historia lamentable. Para los que no saben o no recuerdan, algunos de los estudiantes secuestrados pertenecían a agrupaciones políticas y luchaban por el boleto estudiantil.

Militancia antes y militancia ahora

¿Por qué empatizar con una causa de hace casi 50 años? En primer lugar, por las víctimas inocentes que fueron torturadas en un contexto de terrorismo de Estado. Pero después de pensar en eso hay algo más: ellos militaban por lxs estudiantes y ahora también existe tal cosa. Si bien no me considero militante activa de ninguna agrupación, creo que la empatía construida entre lxs estudiantes de antes y los de ahora parte de la lucha colectiva que todxs llevamos adelante desde uno u otro lugar.

Un agregado que me enorgullece y a la vez me emociona, es la cuestión política de la época. Si actualmente la lucha estudiantil presenta dificultades para desempeñarse, imaginémosla enmarcada en una dictadura militar. En este sentido, más allá de banderas políticas, pienso en la valentía de luchar por lo que creían justo, mientras el país carecía de un sistema democrático.

Como en el feminismo, la lucha estudiantil de estos y otros jóvenes del pasado sentó un precedente para que las cosas sean como son hoy. En otras palabras, los logros del pasado nos impulsan a continuar la lucha hoy, para que estos sean cada vez más.

¿Recuerdan que estos y otros estudiantes luchaban por el boleto estudiantil en CABA? Esa batalla se ganó recién en 2015, con lo cual podríamos pensar que la lucha que uno inicia puede continuar con otrxs compañerxs de generaciones posteriores. Una vez más, prefiero centrarme en la lucha y no en una u otra bandera política.

¿Cómo es militar en una pandemia, sin el cara a cara?

Al pensar en la militancia estudiantil, me surgió la posibilidad de conocer el testimonio de quien lo vive en carne propia a diario. Así, pude conversar con Belén, estudiante de la Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño. Ella se percibe como estudiante autoconvocada en defensa de la Educación Pública de la FAUD. Mi charla con Belén dejó citas que no pude dejar de incluir, las cuales se pueden leer debajo.

“El confinamiento, como muches han dicho, nos borró los cuerpos de la escena, de los espacios de encuentro. Hoy eso presenta muchos desafíos porque están sucediendo muchísimas cosas a nuestro alrededor: la desaparición de Facundo Castro, lo que se está viendo en Guernica con la toma de tierras, el avance a juicio oral por la causa de la toma del Pabellón Argentina, y siempre está latente esta decisión de seguir saliendo a las calles, de encontrarnos en los reclamos. Lo que pone en agenda también al cuidado, para poder mantener esos espacios sin que se generen inconvenientes”.

Con estos ejemplos que nos acerca Belén, puede verse la constante puja entre las ganas de salir a la calle a reclamar, y un virus que aún con seis meses de cuarentena no conocemos del todo. Podría pensarse que en estos dos extremos hay un poco de cuidar a los demás y cuidarnos, ya sea del virus o de las injusticias que nos asechan a diario.

“Sacar el cara a cara también saca la forma en la que estamos acostumbrades a tender lazos y que aún algunes nos resistimos a pasarlos a la virtualidad. Es difícil cuando la situación individualiza mucho en el encierro. Cuando la precariedad del trabajo y de las mismas cursadas saturan con tanto bombardeo digital y pasa a transmitir por una pantalla lo que antes compartíamos en el día a día”.

¿Qué pasa con la virtualidad y nuestros lazos? ¿Cómo lograr un impacto desde la pantalla del celular o la computadora? Sin dudas la militancia se reinventa con la pandemia y busca crear y abarcar nuevos espacios. Pero aparentemente lo presencial siempre prima por sobre lo virtual.

“Esto deja una puerta abierta a que lo que sucede afuera se vea lejano, y que esa sensibilidad juegue al aquietamiento. Quienes intentamos mantener espacios activos tal vez lo vemos así. Muchas veces intentamos sumar al active a personas que por la pandemia nos hemos visto distanciadas y realmente hay vínculos que se desprenden”.

“Intentando involucrar con mensajes a la gente no llega de la misma forma que cuando se plantea una acción y se charla cara a cara. Hay voces que borra. Es parte de los desafíos de hoy, en la que también hay situaciones de flexibilización y como hay gente que se junta a tomar una birra, otres se siguen juntando a rosquear y a mantener los espacios activos. Yo creo que el confinamiento no puede frenar los espacios de organización porque son los que nos mantienen alerta ante tanto avasallamiento a nuestro alrededor”.

Así, Belén me transmite y creo que nos transmite un mensaje esperanzador sobre la militancia; una militancia que no entiende de espacios virtuales o presenciales, simplemente hace lo que vino a hacer: luchar por nuestros derechos en uno u otro sentido.

Argentina /El Cordobazo: la movilización obrero-estudiantil y el inicio del  fin de la revancha conservadora (Fotos) – Resumen Latinoamericano
Lxs estudiantes durante el Cordobazo

¿Crees que la virtualidad ayuda o perjudica la militancia estudiantil?

Respecto a esta pregunta, Belén piensa que “la virtualidad ayuda y perjudica a la vez”. Respecto a lo virtual, “hay cuestiones que agiliza un montón y acorta distancias. Pero estar comunicades no es estar actives políticamente. Creo que al futuro próximo que se nos viene, hay que aprender a jugar con eso pero sin borrar los cuerpos del encuentro”.

En el caso particular de la Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño de Córdoba, la virtualidad le permite a Belén y a sus compañerxs tener “un espacio de encuentro interdisciplinario a nivel regional con docentes, graduadues y estudiantes exiliades de los 70”.

Según cuenta Belén, este espacio sirve “para debatir y construir una alternativa al plan de estudio que tenemos hoy, más ligado a lo que fue el Taller Total en nuestra facultad”. En este sentido, ella cree que “la virtualidad llevó a facilitarnos un encuentro que la presencialidad no estaba garantizando o se veía muy lejano”.

Para describir esta nueva forma de aprender, Belén la piensa como “la articulación que necesitábamos para potenciar, siempre con un objetivo pragmático y claro como es la construcción de alternativas a los planes actuales que decantan de las inquietudes que les estudiantes y docentes venimos teniendo y manifestando hace tiempo”.

Sobre su experiencia como militante, Belén dice: “igualmente hablo como autoconvocada o de militancia más “silvestre” si se quiere, pero creo que para muchas organizaciones esta situación presentó una forma nueva de vínculo que cuesta sostener, sobre todo por como corre la realidad hoy”.

“En los barrios los movimientos sociales viven una realidad totalmente distinta, las urgencias corren día a día y cuando no se puede garantizar el encuentro, la precariedad y la falta de atención del estado en esas vidas golpea donde más duele”, lamenta Belén.

Los nuevos desafíos del movimiento estudiantil | Revista Bordes
Fuente: Revista Bordes

¿Cómo es tratar con autoridades a través de medios digitales?

“La virtualidad, las instituciones y quienes operan en ella están dejando grises muy grandes. Hay autoridades que se han mostrado super abiertas y comprensibles a la actualidad pero hubo espacios que la pandemia borró de su existencia, y sobre todo son los espacios donde se daba alguna posibilidad ”democrática” de intervención o llegada a las ”autoridades”, como es el Consejo Superior u otros órganos de co-gobierno por ejemplo”.

“Hoy esos espacios se han blindado totalmente, hay formalismos que se congelan al punto de entrar en contacto y no obtener respuestas. Y esto establece una situación de vulnerabilidad terrible para quien se dirige a esa “autoridad”. Creo que como estudiantes no podemos normalizar estos modos, porque quienes terminan siendo vulnerados son nuestros derechos”.

“A veces esos reclamos terminan siendo un mail, y la individualización de esa problemática saca todo tipo de organización para revertirla. Una situación de excepcionalidad tiene que llevar a las autoridades a abrirse, a buscar soluciones en conjunto con el personal administrativo, con docentes y con los propios estudiantes, que por más que se medien digitalmente, se busquen siempre los canales más democráticos y resolutivos y que no mueran en el laberinto burocrático que hoy estructura su funcionamiento. Esa es una perspectiva que tiene que empezar a discutirse”.

Lo personal es político: la participación de las mujeres en épocas del  Cordobazo | La tinta
Militancia durante el Cordobazo
Fuente: La Tinta

Después repensar la militancia en tiempos de pandemia, quisiera dejar como recomendación el libro de Emilce Moler. Ella sobrevivió a La Noche de los Lápices y decidió contarlo en su libro, publicado por Marea Editorial. Su principal motivación fue la de tener un espacio para contarlo todo, ya que en las entrevistas no le alcanzaba el tiempo.

Así, entre tantos recuerdos que entristecen y dan impotencia, me anima pensar en estos actos de valentía contemporáneos. Libros, militancia, películas y demás; todo esto contribuye a reavivar la memoria colectiva y que los lápices sigan escribiendo.

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