Antonio Mauad presentó su segunda renuncia como director del Servicio Meteorológico Nacional en menos de un año. El Centro Argentino de Meteorólogos denuncia el vaciamiento del organismo y reclama una conducción técnica.

La conducción del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) vuelve a quedar vacante. Antonio Mauad presentó su renuncia como director del organismo. La decisión se hará efectiva este miércoles 1° de julio y marca su segunda salida del cargo en menos de un año.
Mauad ya había renunciado en agosto de 2025, aunque regresó a la conducción del SMN en febrero de este año, en un contexto atravesado por el ajuste impulsado por el Gobierno nacional sobre distintos organismos públicos. Seis meses después de su regreso, vuelve a dar un paso al costado.
Veterano de Malvinas y retirado de la Fuerza Aérea, había asumido originalmente en enero de 2025 con el objetivo de llevar adelante un proceso de «modernización» del organismo, una política que estuvo acompañada por despidos y reducción de personal en línea con las medidas promovidas por el Ministerio de Desregulación, encabezado por Federico Sturzenegger.
Desde el Ministerio de Defensa señalaron que la renuncia responde a «razones personales» y aseguraron que Mauad había previsto una gestión de seis meses. Además, anticiparon que este miércoles se anunciará a la persona que ocupará la dirección del organismo para continuar con el plan de modernización.
El Centro Argentino de Meteorólogos cuestionó la inestabilidad en la conducción
Tras conocerse la renuncia, el Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) cuestionó nuevamente la situación institucional del organismo y advirtió sobre la falta de una política de Estado para un área considerada estratégica.
La entidad recordó que ya había objetado la designación de Mauad por entender que no reunía la idoneidad técnica requerida para el cargo y sostuvo que los reiterados cambios en la conducción reflejan «la ausencia de una política sostenida» para el Servicio Meteorológico Nacional.
En este marco, reclamó que el Poder Ejecutivo designe de manera urgente una nueva autoridad que cumpla con los requisitos establecidos por el Decreto 1432/2007 y remarcó que se trata de garantizar la conducción técnica de un organismo clave para la seguridad de la población, la gestión del riesgo, la producción, el transporte, la defensa, la investigación científica y el desarrollo del país.
Ajuste, despidos y denuncias de vaciamiento
Las dos gestiones de Mauad estuvieron atravesadas por el proceso de reducción de personal impulsado por el Gobierno de Javier Milei sobre el SMN.
Según denunciaron los trabajadores, entre 2023 y 2025 fueron desvinculadas 121 personas, mientras que este año se sumaron otros 140 contratos que no fueron renovados. Los gremios y el personal del organismo aseguran que el plan de recortes continuará.
Durante los últimos meses se realizaron distintas medidas de protesta para denunciar el vaciamiento del organismo. En marzo hubo un «paraguazo» frente a la sede del SMN y, en abril, un paro de actividades en rechazo a los despidos y a la reducción de recursos.
Uno de los principales reclamos apunta a la disminución del número de observadores meteorológicos distribuidos en las estaciones del país, una tarea considerada esencial para la producción de información climática y meteorológica.
Advierten riesgos para el sistema de alerta temprana
La presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, Carla Gulizia, había advertido meses atrás que la cantidad actual de observadores resulta insuficiente para cubrir la extensión territorial del país.
Según explicó, actualmente existen alrededor de 115 observadores, una cifra que debería al menos duplicarse para garantizar una cobertura adecuada, incluyendo las mediciones sobre el Mar Argentino mediante una mayor cantidad de estaciones costeras.
La especialista alertó además que la reducción de personal compromete el funcionamiento del Sistema de Alerta Temprana y afecta la continuidad de las series históricas de datos climáticos.
En este sentido, sostuvo que la pérdida de información impacta directamente sobre la capacidad del Estado para planificar políticas públicas y sobre sectores estratégicos como el agro, la energía, la minería, el turismo, la gestión del agua y la aviación, además de deteriorar la calidad de los productos meteorológicos y de las plataformas que utilizan esos datos.

