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Casa Imaginada: una cooperativa cultural en el corazón de Alberdi

Publicado por:Anouk Rubini

La cooperativa Casa Imaginada nació en octubre de 2023, pero su germen data del 2012: la editorial independiente Ediciones de La Terraza. Hacemos un recorrido por este centro de producción colectiva de narrativas literarias y audiovisuales que pone en el centro el derecho humano a la cultura y a habitar otros mundos posibles.

Casa Imaginada nació como cooperativa de industrias culturales en octubre del año 2023, pero su presidenta Barbi Couto cuenta que su raíz viene del 2012 con la conformación de una editorial independiente bautizada como Ediciones de la Terraza, fundada por la propia Couto, Mauricio Micheloud y Vanina Boco.

Desde la creación de la editorial —activa en la actualidad y que hoy funciona como parte de Casa Imaginada— «fue nuestro sueño que la forma organizativa fuera una cooperativa. Era como el camino, no queríamos otra forma de organización», explica Bárbara, que también es comunicadora social.

La cooperativa de industrias culturales Casa Imaginada produce narrativas transmedia que cruzan la literatura y la ilustración con la fotografía, la música y la digitalidad accesible para crear libros objeto y experiencias que puedan disfrutarse desde múltiples aristas, incluso desde la total gratuidad: «Sabemos que la venta de libros hoy es compleja, entonces acomodar una cantidad de otras cosas que expandan la lectura y que expandan el acceso a lo cultural tiene que ir también por otro lado que no sea solo la venta de libros, muy vinculada al consumo y al bolsillo, que hoy por hoy está complicado en toda la cadena de producción. Es también garantizar que la lectura llegue digital, de manera gratuita«, comenta Barbi.

Hoy en día la Cooperativa Casa Imaginada es el hogar de Ediciones de la Terraza, una editorial autogestiva e independiente dedicada a libros ilustrados y objeto, tanto adultos como infantiles; y de Traficante de Libros, el sector de venta al público de libros, que también recomienda lecturas y facilita la distribución de ejemplares por encargo, funcionando como nexo entre lectorxs y libros difíciles de conseguir.

Esta rama de la cooperativa comercializa los libros propios producidos en la cooperativa pero también intenta encontrar ejemplares solicitados por lectores que puedan hallarse en ferias editoriales: de esa acción nace el nombre de la librería. Barbi lo resume la idea en «querer que el libro encuentre su lector».

Traficante de Libros funciona físicamente en la sede de Casa Imaginada, ubicada en Alberdi; y digitalmente, en su tienda virtual. Pero sobre todo es una librería móvil que se desplaza a ferias, escuelas, bibliotecas y allí donde la llamen. De ese modo, la cooperativa va conociendo las necesidades y deseos de las comunidades en las que va feriando, «como un infiltrado librero: vemos todo lo que hay y nos fijamos qué nos podemos traer para la librería cuando viajamos, para poder tener propuestas de otros lugares», explica Barbi.

A Casa Imaginada y sus múltiples ramas la sostienen día a día seis integrantes: a lxs editorxs Couto, Micheloud y Boco se les sumaron Agustina Arevalo Báez, Silvia Orecchia y Daniela Azulay, quienes realizan tareas administrativas, de venta y de feriante, de encuadernación, comunicación y articulación con otros espacios. Cada quien viene de distintas formaciones y amalgama en la cooperativa esos saberes: Comunicación Social, Artes, la docencia, el diseño gráfico y la mediación cultural.

Además de la editorial y librería se suma como parte de la Cooperativa el naciente sello Casa Rodante. Su objetivo es articular con otras organizaciones «la posibilidad de contar sus propias historias, acompañar en capacitación, poder enseñarles cómo hacer un libro o cómo pensar una narrativa, ayudar a editar, diseñar, corregir, gestionar la impresión», comenta entusiasmada Couto.

El objetivo del sello Casa Rodante es tejer lazos con asociaciones, bibliotecas, centros culturales, centros vecinales y fundaciones que necesiten contar una historia o aprender a hacerlo. Además de la producción de libros, esta rama de la cooperativa hace encuentros de lectura, reseñas literarias, talleres editoriales para infancias, docentes, mediadores culturales y público general. Estos espacios proponen desde la creación de personajes y fanzines hasta el armado de un libro, una editorial propia o el uso de software libre para la creación de contenidos digitales.

Barbi remarca cómo estas experiencias se tratan de compartir lo que la cooperativa sabe hacer, a cualquiera que esté cerca y quiera hacerlo: «Como que nos metimos también en el ámbito de lo audiovisual pero desde un lugar popular. Cómo podés aprovechar tu teléfono para hacer contenidos y que esos contenidos sean lindos, promuevan lo que realmente querés decir, te empoderen de alguna manera, poder comunicar lo que querés».

Dentro de los múltiples espacios de trabajo que germinan en Casa Imaginada, el eje conector siempre es lo narrativo entendido en un sentido amplio, libre y comunitario: «La edición, contar historias, pero ya no solo en formato de libro sino también de otros lenguajes, otros soportes, con otras articulaciones, no necesariamente ligadas a la ilustración o a la literatura para infancias», apunta Couto.

Las articulaciones que lo hacen todo posible

La presidenta nos explica que gran parte de lo que hace posible el sostenimiento de Casa Imaginada son las articulaciones de la cooperativa con espacios editoriales independientes como el que funciona en la Feria del Libro Córdoba o el colectivo de editoriales Feria Refugio.

Casa Imaginada también forma parte de Libre Base, una organización que nuclea a otras con eje en la promoción de la cultura y del software libre: «Con esa organización organizamos el FliSol todos los años, ya desde hace mucho participamos. Formamos parte de las Brujas Bucaneras, que es un juego de mediación lectora donde soltamos libros y tenemos un club de lectura, es muy libre y muy divertido», cuenta la presidenta de la cooperativa.

Además de estas relaciones con otras organizaciones movidas por la cultura, las artes y el software libre, Casa Imaginada tiene un fuerte anclaje territorial con su hogar, el barrio Alberdi. La cooperativa forma parte del Centro Vecinal del barrio y participa en varios de sus eventos. Uno de los últimos y más relevantes fue la actividad de mapeo del barrio organizada junto a Wikimedia Commons.

La Guía del Wikimedista Barrial: un mapeo colectivo de nuestro Alberdi

Wikimedia Commons es un repositorio de archivos multimedia público, libre y gratuito, sostenido por el aporte de voluntarios que ponen a disposición imágenes, audio y video de licencia libre desde todas partes del mundo. Actualmente contiene más de 100 millones de archivos subidos a su plataforma y disponibles para que cualquier persona que los necesita pueda usarlos.

De acuerdo con la visión del libre acceso a la cultura y al registro fotográfico creado comunitariamente, Casa Imaginada junto a Wikimedia Argentina (organización local de Wikimedia Commons) lanzaron el año pasado la actividad «Guía del wikimedista barrial»: un mapeo fotográfico colectivo del Barrio Alberdi, desde sus lugares icónicos como la Piojera y la Cervecería hasta escenas de la vida cotidiana.

El proyecto contó con tres partes. La primera fue un recorrido fotográfico por el barrio, en el que Casa Imaginada armó un tour con lugares claves en la identidad de Alberdi: las calles del barrio, la cancha del Club Atlético Belgrano, la Cervecería, la Piojera. De esa actividad participaron alrededor de 100 personas.

La segunda parte del proyecto consistió en una «editatón» en la que se enseñó a subir las fotos a Wikimedia Commons. El objetivo fue «que quedara la memoria local, fotografiada por los propios vecinos en un espacio accesible, disponible y libre para que cualquiera que quisiera conocer el barrio lo pudiera hacer con nuestra propia mirada, y que estuviera accesible para la comunidad general y para contagiar la experiencia», explica Couto.

El tercer paso del proyecto fue armar una guía compartiendo la experiencia paso por paso, incluyendo el tutorial de cómo subir fotos, «para que fuera replicable en cualquier otro barrio o cualquier otra localidad o cualquier otra parte del mundo que quisiera hacer exactamente eso mismo, recuperar la memoria local, compartirla de manera abierta con la propia mirada de la localidad».

Del proyecto del Wikimedista Barrial salió una muestra fotográfica montada ya tres veces: en la Plaza Elvira Ceballos, en el Espacio Cervecería Córdoba y en el FliSol.

¿Por qué el cooperativismo como elección deseable?

Para lxs miembrxs de Casa Imaginada, organizarse de modo cooperativista fue siempre la máxima aspiración y es por eso que para ellxs es un orgullo poder decir hoy que ese sueño se cumplió.

¿Por qué una forma de trabajo cooperativista? Según Barbi Couto, el cooperativismo es la forma en que la estructura organizativa de Casa Imaginada puede realizar las ideas de horizontalidad, consenso, democratización.

«Para nosotros la organización horizontal y colectiva en la cual la voz de todos tiene mismo peso y misma importancia, era la manera en la que queríamos construir. Entendíamos que la cooperativa era la única figura administrativa que proponía esos valores«, expresa la entrevistada.

Desde la perspectiva en la que se para Casa Imaginada, hay cosas que son bienes comunes que le pertenecen a la humanidad entera. Producir y defender esos bienes es un derecho de todxs.

Para Barbi, la elección por conformarse en cooperativa partió de «una comunidad organizada decidiendo de manera conjunta«: por un lado el camino que garantizara derechos de lxs trabajadorxs y por el otro, garantizando los derechos vinculados a la comunicación, a la lectura, «a la posibilidad de contarnos historias, de encontrar la propia voz y poder producir esas propias historias, en distintos lenguajes y en distintos soportes».

El espíritu que guía a Casa Imaginada está siempre enfocado en pensar y crear lo común desde una postura de accesibilidad y derechos. Es por ello que todos los libros de la editorial cooperativa son «libros libres» bajo licencia Creative Commons, lo que permite reconocer la autoría intelectual pero con permiso de copia. Cada ejemplar puede comprarse físicamente o descargarse gratis online porque el objetivo es que circulen y ayudar a que las comunidades y autorxs independientes tengan un medio en el que plasmar su propia voz.

A la vez, la cooperativa posibilita agencias e intervenciones deseantes en el panorama cultural: el criterio de edición de la cooperativa es el deseo de «hacer los libros que nos gustaría que existan como lectores».

«Lo que creemos que es necesario lo convertimos en un proyecto»

En tanto las prioridades de Casa Imaginada son el apoyo y la difusión de proyectos culturales comunitarios, intentan por todos los medios que el dinero no sea un problema, incluso a pesar del contexto económico tan complejo que se atraviesa a nivel provincial y nacional que lleva a que todxs sus trabajadorxs sostengan el pluriempleo.

«Hay mucho asesoramiento que hago de manera gratuita, eso está cada vez más difícil de sostener por el hecho de llegar a fin de mes. Pero no tenemos ningún problema de trabajar a la gorra, por intercambio o ir y conversar, ver cómo podemos hacer que lo que necesiten se pueda concretar. Tenemos un eje de trabajo de gestión de proyectos, entonces lo que creemos que es necesario lo convertimos en un proyecto y tratamos de buscarle convocatoria estatal, por fundaciones, financiamiento colectivo o por cualquier tipo de proyecto, porque queremos explorar formas alternativas de producción», explica Barbi, y agrega que muchos de los libros de Ediciones de la Terraza son «libros con hinchada», hechos gracias al aporte económico y solidario de muchas personas.

Para Casa Imaginada los libros producidos colectivamente son una fiesta, un encuentro divertido y popular, que además permite poner en valor el trabajo de todas las personas involucradas en hacer que ese libro exista.

«Nos ha pasado que más de una vez me dice qué generosos que son porque los libros estén disponibles. Y nosotros decimos, no se trata de generosidad, se trata de una definición política: de querer incidir en el acceso al derecho a la cultura, a la información, a la lectura, como tantos otros que creemos que son necesarios. Creemos en la ternura, en la generosidad, en la amorosidad como derechos fundamentales y para nosotros producir cultura es producirla en un mundo que queremos que funcione con esas reglas«, concluye la presidenta de Casa Imaginada.

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