La guerra de los pañuelos

Foto: Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvadxs

Largo fue el camino recorrido para llegar al rechazo del proyecto de ley de IVE. Voces a favor y en contra, falsas noticias, posverdad. Sin embargo una cosa quedó clara ayer en la madrugada, el Senado de nuestro país no pudo estar a la altura de las exigencias de la sociedad.

Y viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y dijo a Jacob: “Dame hijos o me moriré”. Y Jacob se enojó con Raquel y le dijo: “¿Soy yo, en lugar de Dios, quien te niega el fruto de tu vientre?”. Y ella dijo: “He aquí mi sierva Bilhá, únete a ella y parirá sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.”

Génesis, 30:1-3

Cuando los colectivos feministas comenzaron a pedir por una ley que legalice el aborto, los sectores más conservadores no parecieron tomarlas tan en serio. Desde la primera vez que vimos un pañuelo verde pasaron años hasta que vimos el pañuelo celeste. Ni hablar de los pañuelos que aparecieron después. El pañuelo celeste junto con la preocupación por la educación sexual y la adopción en argentina fue creciendo a medida que el movimiento feminista tomaba fuerzas. Lo dijo Pino Solanas: “Se oponen los sectores más reaccionarios, los mismos de siempre”.

“Vos lo tenés, yo lo adopto” leíamos en una foto que se volvió viral en redes sociales de una pareja. Sin lugar a dudas nuestro país necesita hace mucho tiempo mejorar el sistema de adopción. Pero por otro lado, el momento y el contexto en el cuál algunas personas han decidido cargar esta causa a sus hombros está lejos de demostrar un verdadero interés por la vida. Existirán muchas Raqueles que querrán transitar un periodo gestacional para luego darlo en adopción o criarlo. Pero lo que se esconde detrás de buenas intenciones no es sino obligar a aquellas que no quieren parir a convertirse en siervas como Bilhá. 

En este debate “No hay dos vidas, tres vidas, hay una sola vida y hay que defenderla siempre”, asi como expresó la ex presidenta Cristina Fernandéz de Kirchner. Lejos de salvar las dos vidas y sin políticas de emergencia para la educación sexual integral o de adopción, los abortos clandestinos en nuestro país seguirán siendo una realidad al menos por un año más.

Según un estudio de Amnistía Internacional realizado en 2005, en Argentina se producen aproximadamente 450 mil abortos inducidos. Digo aproximadamente porque este número fue muy cuestionado por los sectores en contra del proyecto de ley. “En la Argentina nunca hubo una forma de medir la cantidad de abortos inducidos”, señaló al medio Chequeado una de las autoras del informe, Silvia Mario. 

“Justamente porque no es legal no hay cifras oficiales pero sabemos que sucede”, “¿Qué importa si son 43 o 1 muerta por año?”, fueron algunos de los comentarios que se escuchaban anoche en la vigilia mientras algunos senadores cuestionaban la importancia del tema en cifras. 

Ahora que sí nos ven

Han pasado 3 años desde la primer movilización masiva del colectivo Ni Una Menos. Conservo intacto el recuerdo de aquel helado 3 de junio cuando decidí por primera vez en mi vida salir a machar por algo. “Estamos hartas” era el comentario general de las mujeres. Chiara Paéz fue, al menos para las argentinas, la gota que rebalsó un vaso que el sistema patriarcal viene llenando desde que tenemos conciencia de mundo.

Se me pone la piel de gallina al recordar la tristeza, las mujeres llorando, las cabezas bajas, el silencio. No cantamos en esa marcha como lo hacemos ahora porque estábamos reflexionando, estábamos de luto.

Mientras caminábamos por Av. Colón pasamos por un bar donde un grupo de aproximadamente 20 hombres estaban mirando un partido de fútbol. Ni se percataron de nuestra presencia en la calle, no se dieron vuelta para ver lo que pasaba, no nos veían. Recuerdo verlos festejar a los gritos y pensar “no saben lo afortunados que son”.

Ya en el segundo Ni Una Menos vimos una presencia más marcada de el grupo de mujeres a favor de la despenalización del aborto. Eran pocas en comparación a las demás. “Las feministas son abortistas por eso pedimos #niunomenos” comentaban con ilustraciones de hombres, perritos y bebes alzando carteles. Al igual que ahora, cuestionaban las cifras de femicidios y la existencia del mismo. Tampoco comprendían que al no existir la figura legal era difícil tener cifras oficiales, pero la realidad no se puede barrer debajo de la alfombra.

“Mirá las locas pro-aborto como arruinan nuestra causa ¿Cuántas personas no vendrán a marchar por culpa de ellas?”, eso le decía yo a mis amigas. Las mirábamos como bichos raros, les teníamos miedo. ¿Cuánto tiempo pasó para que la visión de la mayoría de las mujeres que estábamos allí mirando con ojos abiertos cambiará? Sólo 2 años.

Foto: Campaña por el derecho al aborto – Córdoba

Mujer, las cosas se volverán más fáciles 

Medios internacionales despertaron hoy con títulos como: “Derecho al aborto en Argentina: “Este voto es una pena. Los senadores no entendieron nada” (Le Monde-Francia), “El Senado de Argentina dice ‘no’ al aborto y deja al país con una ley de 1921” (El País-España), “Senado de Argentina rechaza por poco legalizar el aborto” (The New York Times – Estados Unidos). 

El mundo se tiñó de verde para acompañar la lucha de las mujeres en Argentina. Hubo manifestaciones en México, Brasil, Ecuador, Colombia, España, Chile, Francia, Alemania, entre otros países. El mundo realmente nos estaba mirando. 

No debemos caminar cabizbajas como en aquél primer NiUnaMenos. Ayer vimos la revolución de las hijas, la vimos en la calle. Adolescentes siguieron de cerca un proceso legislativo complejo, ahora se interesan por sus derechos, por aquellos que las representan y no hay escuela mejor que esa. El reclamo por la soberanía de los cuerpos fue transversal a todos los temas que como sociedad nos interesan. Y pese a quién le pese, lo seguirá siendo. 

Por Sofia Oliber

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