Hasta que vuelvan los abrazos ¿Qué hacemos?

En tiempos de pandemia la distancia social es una medida de prevención fundamental para evitar la propagación del virus. Esta nueva forma de relacionarnos -desde lejos- es nueva para gran parte de la población. ¿Por qué extrañamos los abrazos?, de eso y más trata esta nota.

Por Emi Urouro

El ser humano resalta por su “ser social”, por las ganas de relacionarse con otros y otras, hay culturas con mucho contacto físico, mucho abrazo, beso, caricia. Por ejemplo, la región latinoamericana es más afectiva corporalmente que Alemania, solo por nombrar un país y apuntar a donde quiero llegar.

Estas prácticas que requieren de la presencia en tiempo y espacio de las personas, se consideran formas de saludos, de despedidas, de bienvenidas, de apoyo, de contención, y demás.

Entonces…quise saber como reaccionamos ante la distancia social recomendada contra el coronavirus, y para hablar del tema contacté con psicólogas del equipo de la ‘Red de Psicólogos en Córdoba’ (RedPSICba).

¿Por qué se extraña tanto el abrazarnos, el estar en cercanía física con otras y otros? “Porque el abrazo nos simboliza el cariño, conecta, reinicia, nos acomoda y nos (re)arma, cada vez. Culturalmente los latinoamericanos somos mucho del contacto físico para manifestar las más variadas emociones. Hay personas que son más de ‘piel’ y que necesitan diariamente del abrazo, del beso y las caricias, para sentirse queridas y contenidas”, explicó la licenciada Maria Eugenia Galandzij.

Siguiendo con la idea anterior, agregó que este distanciamiento deja en evidencia que con la palabra no alcanza, que es importante, pero muchas veces es necesario el cuerpo.

Según Galandzij acostumbramos demostrar todo nuestro afecto a través de ese contacto que da información invisible, de la que nos somos del todo conscientes, pero que otros/as reciben.

“Abrazame hasta que vuelvan los abrazos”, nos dijimos con amigas hace meses, cuando no imaginábamos la distancia que se venía. La licencianda Florencia Mandatori me comentó sobre qué pasa cuando nos relacionamos de esta manera.

Explicó que desde que nacemos, el contacto físico va ‘armando’, estructurando nuestro psiquismo. El abrazo o la forma en la que la mamá sostiene al bebé, lo contienen y protegen, lo alejan de la angustia.

Florencia indicó que estas “funciones del abrazo” están presentes y generan beneficios a lo largo de la vida, no tan sólo desde aspectos afectivos y sociales, sino también físicos o biológicos.

“Cuando nos relacionamos con los demás, a través del abrazo, podemos expresar emociones y sentimientos. Abrazamos cuando estamos contentos y también cuando vemos a alguien que atraviesa un momento difícil. Nos permite sentir contención, pertenencia, calma. Y nuestro cuerpo responde a este gesto modificando ciertas sustancias químicas que nos posibilitan experimentar bienestar e influyen en nuestro estado de ánimo”, señaló la profesional.

En el contexto actual, la distancia social es clave para evitar contagiar y ser contagiados/as…por eso pregunté: ¿Cómo podemos paliar los efectos en nuestra mente, en nuestro ánimo- en caso de que haya- de esta nueva normalidad sin el abrazo constante?.

“Buscando alternativas de estar cerca por otros medios, con otros gestos. Durante la cuarentena la tecnología nos permitió poder tomar un mate con amigos o cenar en familia desde otro lugar. De alguna manera, nos sentíamos mejor y ayudaba a nuestro ánimo”, respondió la psicóloga Ana Luz Fessia.

La entrevistada comentó que hay otras formas o actividades que pueden generar en el cuerpo efectos similares, por ejemplo, el reírse y cantar. Para Fessia, toda actividad que provoque placer, va ayudar a sentirnos mejor: comer tu comida favorita, realizar alguna actividad física, entre otras.

“Por supuesto nada reemplaza el lazo social, pero por ahora es lo que tenemos. Por eso, enriquezcamos los vínculos de comunicación, mirando a los ojos, escuchando y mostrando interés”, recomendó.

A falta de abrazo, las profesionales de RedPSICba plantean que la virtualidad es un modo alternativo eficiente para revertir la sensación de estar lejos ¿De qué modo?

La licenciada Lourdes Acevedo señaló que mediante la tecnología, la virtualidad, wathsaap, videollamadas, y demás plataformas se genera un entorno compartido que da la sensación a las personas de estar inmersas en él. De esta manera, según la entrevistada, se acortan las distancias y permite vivir un “aquí y ahora” junto a nuestros seres queridos.

“Si bien se carece de la presencialidad, para muchos ha resultado positivo el hecho de que se debe atender a muchas otras variables que están incluidas en la comunicación. Para algunas personas, los contactos por este medio terminan dando como resultado una sensación más genuina de intercambio”, comentó Acevedo.

Si bien la virtualidad es una manera de seguir vinculados y vinculadas, este equipo de profesionales me explicó que reciben diariamente consultas en función del distanciamiento social.

“El impedimento de contacto estrecho con los seres queridos deriva muchas veces en malestar y sensación de pérdida afectiva. En estos tiempos dónde abunda la incertidumbre, el no saber, más que nunca, surge la certeza de la importancia del otro y los lazos sociales en nuestra vida”, profundizó Agostina Tomatis, psicóloga de la Red.

Agostina agregó que quienes solicitan sus servicios plantean una conflictiva contradictoria, entre el temor a contagiar/ser contagiado y al mismo tiempo la necesidad imperiosa de afecto, de cercanía con el otro.

“Aparece también, el miedo a ser portador del virus y la preocupación de ser ‘asintomático’ y no saberlo, por temor a hacer daño o por el estigma social que puede resultar el estar infectado”, indicó la entrevistada.

Llegó el punto donde recordamos que estamos en pandemia, y que no se recomienda abrazar ni besar a tu amigo, amiga, conocido, conocida que te encontrás en la calle después de mucho tiempo. Por ahora, mantengamos la distancia así pronto se dan los reencuentros.

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