Cuando los tiempos del hospital no son los del cáncer

Cuando los tiempos del hospital no son los del cáncer

La nieta de una paciente del Hospital Italiano de Córdoba denunció a través de sus redes sociales la inoperancia del establecimiento. Remarcó que su abuela tiene cáncer y el hospital no hace más que hacerle promesas en vano.

Victoria Rossini es nieta de una paciente afectada, no sólo por un tumor maligno en el temporal derecho, sino también por la burocracia y las falencias del sistema de salud en Córdoba.

Ayer a la tarde, tras otro episodio de papeles mal formulados y tiempos eternos que su abuela no tiene, Victoria hizo su descargo en su cuenta de Facebook.

En diálogo con El Resaltador, Victoria nos contó la cronología de lo que viene padeciendo su abuela:

“La paciente entró por guardia al Hospital Italiano el día 18 de marzo del 2019. Ese mismo día, después de varios estudios nos dicen que tiene un tumor cerebral. En el Hospital no funcionaba el resonador y la trasladaron a un centro de diagnóstico por imágenes. A la semana de ser internada, le hacen una cirugía extirpando el 80% del tumor. Eso se llevó analizar a Anatomía Patológica del Hospital Italiano. Anteriormente me hicieron firmar la autorización para la cirugía donde detallaba que el resultado de anatomía duraba entre 15 y 20 días. Del día de la operación hasta el resultado pasaron 43 días. Todas las semanas llamábamos al hospital e íbamos a consultar si ya estaban los resultados y la respuesta siempre fue, hay mucha demanda y poco personal. Lo cual uno como paciente o familiar no puede comprender ya que en una enfermedad avanzada, un día perdido en tratamiento era mucho, y es responsabilidad del hospital. Los mismos neurocirujanos presentaron una queja, porque era un paciente de urgencia. Luego de presentar una nota al Hospital nosotros, haciendo responsables de la tardanza en darnos los resultados y el estado del paciente. Al otro día nos entregaron el resultado. Luego ya con todo, fuimos a la parte de oncología para ver el tratamiento. Nos atendió una oncóloga, después pasó a otro. Nos dicen que tratamiento había que realizar. Nos derivan a un centro de rayos, donde nos pasearon 20 días, por la falta de eficiencia que tenían en el hospital. Nos enviaron sin los estudios, sin indicaciones, nada. Donde sin todo lo necesario no la podían radiar, porque ni siquiera les dijeron donde tenía el tumor. Nos dijeron que empezaba un jueves, fuimos y nos dicen que se habían olvidado de pedir un estudio. Hasta que finalmente arranca. Paralelamente a la radiación, empezaba el tratamiento con quimioterapia. Nos indican un tratamiento prolongado, retiramos la primera parte del tratamiento sin inconveniente. Cuando hacemos el segundo pedido, y vamos a retirarlo nos dicen que el médico no lo había indicado, había hecho una sola indicación. Fuimos con el oncólogo y nos dice que se había confundido al hacer las indicaciones y nos pide disculpas. Y nos da un frasco que contiene el doble de droga, y que con eso vayamos al centro de rayos u le preguntemos a la oncóloga de ahí y si podía usarlo. Cuando vamos a este centro nos dice que ella no puede autorizar la toma de esa medicación, porque ella sólo regula la intensidad de radiación. Entonces ya con la paciencia colmada le decimos que hable ella misma con el médico pero que nos den una solución. Entre los dos se pasaban la pelota, de esto. Ella le dice al médico que no le puede dar el doble de droga porque podría matarla. Entonces el médico nos dice que si no había medicación había que suspender la quimioterapia. Lo cual desde el día de la operación hasta hoy el tumor que tenía le había vuelto a crecer, ya viendo las secuelas. Mi abuela (paciente) le advierte al oncólogo que si no le daban la medicación los iba a demandar tanto a él como al hospital. Dado que ellos si hay falta de medicación la tiene que proveer el hospital. Porque demora mucho en autorizar Pami. Donde la única manera que autorice rápido, es teniendo contactos dentro de Pami, sino hay gente que espera meses un tratamiento. Luego de advertir que los íbamos a demandar, mágicamente había medicación en un montón de hospitales donde él trabajaba y nos dio una parte del tratamiento. Mi abuela cuenta con la obra social Pami, y a su vez paga el servicio privado del hospital italiano, para recibir una mejor atención. Sin embargo eso no se cumple. Ellos son pacientes terminales, donde no van a curarse, pero igual tienen derecho a ser dignos. Y los médicos prestan un servicio de salud, y es su trabajo atender y darnos la solución. No nosotros como pacientes o familiares. No saben llenar una receta, indicar un pedido de estudio. Se olvidan lo que indican. Te dan las cosas por la mitad, y no es nuestro trabajo saber qué papeles hay que llenar, qué estudios realizar“.

Por Carmela Laucirica