Posporno, erotismo con perspectiva de género

En tiempos de cuarentena, la autosatisfacción cobró protagonismo, ante ese panorama nos preguntamos por las diferentes producciones de contenido sexual y las ideas detrás de las mismas, así fue como llegamos al posporno.

Arte posporno. Año 2012. Foto de Maria Antonia Rodríguez y Martín Castillo Morales.

¿Qué es el posporno? es un movimiento artístico que intenta revolucionar el concepto de la pornografía tradicional por considerarla una manifestación de opresión hacia la mujer, busca realizar producciones a través de lecturas feministas, empoderantes y diversas.

Este tipo de contenido surgió en mediados de los años 80′ en Estados Unidos y en principios de los años 90′ en España, adentro del marco del movimiento queer y el transfeminismo, llegó para romper con las producciones clásicas con tinte machista.

Del mundo hispano, autores como María Llopis y Paul B. Preciado son referentes de esta experiencia erótica y feminista. Agueda Bañon, junto a Llopis, crearon un blog de pornografía alternativa en el año 2002, en ese portal subían videos y reflexiones sobre la construcción de las identidades, de las fantasías y de las sexualidades.

En palabras Preciado, autor del libro Testo Yonki y el Manifiesto contrasexual, “el mejor antídoto contra la pornografía dominante no es la censura, sino la producción de representaciones alternativas de sexualidad”.

Siguiendo el párrafo anterior, quienes forman parte del posporno, consideran este tipo de contenido como un arma de combate contra los mandatos opresores reflejados en las prácticas sexuales presentes en los videos tradicionales. Una nueva forma de vincularse con el deseo sexual.

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