Mara se encontró con los suyos

Mara llegó al santuario de Elefantes de Mato Grosso, luego de cuatro días de viaje desde el Ecoparque porteño. Quienes trabajan en el nuevo hogar de la elefante, están muy sorprendidos por la rápida adaptación a su nuevo entorno. 

Ahora bien, el sitio a donde llegó Mara se trata del primer y único santuario en América del Sur de elefantes, creado en 2013 para albergar hasta 30 individuos de la especie; ya que el lugar es de 28 hectáreas. Su objetivo es rescatar todos aquellos que son maltratados o que viven en riesgo.

A raíz de estar atravesando una pandemia, el traslado de la elefante fue un hecho histórico. En mundo casi parado en su totalidad, que haya podido llegar un lugar más amigable para su existencia, es una noticia que merece resaltarse.

Ella pastó y tocó árboles por primera vez , luego de un cuarto de siglo, en un contexto más natural. Otro dato alentador, en cuanto a la vida dentro de estos santuarios, es que Mara conectó con otra elefante, llamada Rana, por los especialistas del santuario. El momento quedó registrado en vídeo, cuando ambos animales tocaron sus trompas, y se pudieron observar otros intercambios.

¿Por qué es importante esta interacción? Para empezar, los elefantes usan su trompa para respirar, tomar agua, levantar objetos y comunicarse entre ellos. Pero Mara, la elefanta asiática que hasta hace una semana vivía en el exZoo porteño, tenía algunas de sus funciones alteradas. En el predio de Palermo, rodeada durante 25 años de paredes y personas, no interactuaba con otros animales

Algunos expertos del santuario se animan a asegurar que el trato tan cercano entre los elefantes podría deberse a un conocimiento previo entre las dos… A nosotros nos suena poco creíble, casi una historia que romantiza el cautiverio de animales salvajes.

Mara y su amiga Rana
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